Palin sienta en el banquillo a “The New York Times”

PALIN. La republicana batalló cuatro años y medio para llegar a un juicio. reuters PALIN. La republicana batalló cuatro años y medio para llegar a un juicio. reuters
01 Febrero 2022

Una demanda por difamación iniciada en 2017 por la republicana Sarah Palin sentará esta semana nada menos que a “The New York Times” en el banquillo de los acusados. La ex gobernadora de Alaska y candidata a la vicepresidencia en 2008 batalló durante cuatro años y medio contra el reconocido periódico por una editorial que, según ella, la vinculaba falsamente con un tiroteo masivo desatado en Arizona. Durante ese ataque, una congresista estadounidense resultó gravemente herida. Ahora, Palin buscará convencer a un jurado integrado por 12 ciudadanos de que fue difamada.

Palin, de 57 años, acusó al Times y a su ex editor de la página de opinión, James Bennet, de difamarla en una editorial del 14 de junio de 2017 que vinculaba a su comité de acción política (PAC) con el tiroteo masivo de 2011 en un estacionamiento de Tucson (Arizona) que dejó seis muertos y a la entonces representante estadounidense Gabby Giffords herida. La antigua estrella del Tea Party (un movimiento político de derecha) busca daños no especificados, pero según los documentos judiciales, ha estimado U$S 421.000 en daños a su reputación, según consignó el diario español “El País”.

El Times reconoció el error y corrigió el editorial a las pocas horas, para rechazar cualquier conexión entre la retórica política y el tiroteo en Arizona. Bennet, a su vez, dijo que no tenía la intención de culpar a Palin. Sin embargo, no fue suficiente para la republicana, quien llevó al diario a la justicia alegando mala fe, figura clave en el caso.

El debate, que estaba previsto para iniciarse ayer, fue aplazado por el segundo contagio de covid-19 de Palin, negacionista y militante antivacunas.

Debate y polémica

El juicio podría cuestionar los límites de la difusión de información en la prensa, colocando a la presunta definición como un limitante. La primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos, la que establece la libertad de expresión, brinda protecciones muy amplias al periodismo. La jurisprudencia hasta ahora impone que tiene que haber “malicia” por parte del periódico, y la mayoría de demandas no sobreviven porque no pueden probar que haya habido manifiesta malintención del medio en difundir una información conociendo de antemano que era falsa y con la sola intención de dañar a otra persona. Es decir que las posibilidades de que Palin gane el juicio, a priori, aparentan ser escasas. De todos modos, adelantó que recurrirá el fallo si no resultara satisfactorio.

El delito de difamación es hoy una “papa caliente”, no sólo para los medios y los políticos, sino también en determinados ámbitos de la justicia. Dos jueces del Tribunal Supremo, Clarence Thomas y Neil M. Gorsuch (ambos conservadores) se expresaron sobre la necesidad de actualizar una casuística que data de hace décadas. El último escribió el verano pasado que el modelo está obsoleto y se convirtió en la vía libre “para la publicación de falsedades”. Gorsuch se refería a un caso célebre en la jurisprudencia americana: el caso Sullivan contra “The New York Times”, que en 1964 resolvió que una demanda por difamación debe probar mala fe o manifiesto desdén por la verdad, y que desde entonces protege a los periodistas y los medios de cualquier reclamo de una figura pública. Debidos a este precedente, por áspera, desagradable o incómoda que resulte una información -o una opinión-, las figuras públicas deben soportar la provocación, salvo que les conste que se actuó de mala fe.

En defensa de la ley

El Times, que no perdió una sola demanda por libelo en 50 años en territorio estadounidense, acude al juicio para defenderse, pero también para defender la ley. “En este juicio buscamos reiterar un principio fundamental del derecho estadounidense: no se debe permitir que las figuras públicas utilicen demandas por difamación para penalizar errores no intencionales de los medios. Publicamos un editorial sobre un tema importante que contenía una inexactitud. Lo aclaramos con una fe de errata. Estamos profundamente comprometidos con la imparcialidad y la precisión en nuestro periodismo, y cuando nos equivocamos, corregimos nuestros errores públicamente, como hicimos en este caso”, explicó un portavoz del diario.

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