REACCIÓN TARDÍA. Después de las quejas, policías secuestraron varias redes en distintos lugares.
“Las vedas no sólo generan malestar entre los pescadores, sino que también atentan contra la economía de todas las personas que están ligadas a la actividad. Y no sólo me refiero a los comercios, sino a los que venden mercadería, hielo, carnada y al lugareño que te cobra un peaje para ingresar a sus tierras”, explicó Marcelo Ibáñez.
Realizar un viaje de pesca tiene su costo. Por ejemplo, tres personas para ir a Loreto, durante dos días, no gastarán menos de $ 18.100 ($ 6.000 por persona), que pueden llegar a ser más de $ 35.000 si es que se contrata un servicio con guía. Pero no es sólo uno, sino que son centenares las personas que se movilizan a los diferentes ríos de Tucumán y de Santiago del Estero.
“Acá se está atentando con una actividad que genera muchísimo movimiento económico. Con nosotros se benefician el que vende carnada, el panadero, el carnicero, el verdulero, el dueño de la estación de servicio, el quiosquero, el lugareño que hasta puede recibir ropa y mercadería que le llevan. Eso lo ve todo el mundo, menos nuestros dirigentes que no entienden el daño que están generando”, indicó Esteban Juárez.
El pescador señaló que hasta el mismo Estado pierde la posibilidad de recibir ingresos. “Los que estamos en contra de esta medida siempre abonamos la licencia correspondiente. Esos fondos van para que las autoridades puedan realizar su trabajo”, argumentó Juárez. En nuestra provincia, el valor de la licencia anual es de $ 700 y de $ 200 por día. En tanto que Santiago del Estero, que hasta el momento no fijó los valores para 2022, el año pasado, la autorización para desarrollar la actividad durante un fin de semana tenía un costo de $ 400 y anual, de $ 2.000.
Pésimo momento
El valor de los equipos se define por el gusto del pescador. Pero se comercializan, en valores promedios, a $ 5.000 (uno de variada), pasando por los $ 10.000 (de bait) y no menos de $ 20.000 (fly). “Lo fuerte siempre son las ventas para la pesca variada que representan el 95% de la actividad que tenemos. Esta es la temporada fuerte y la cantidad de personas en nuestros salones disminuyó un 50% con respecto a años anteriores”, explicó Ernesto Vidal, de Canigó.
“Estamos al borde del quebranto. Estamos vendiendo lo justo por una veda que no tiene sentido porque está perjudicando a todo el mundo”, explicó Fernando Saba, de Full Pesca. “Los furtivos, cuando están los pescadores con cañas en los ríos, no se atreven a hacer daño. Aunque sea por recelo se van. Ahora tienen todos los lugares a su merced”, añadió.
Gabriel Quesada del local que lleva su nombre señaló: “puedo utilizar dos palabras: me mató. Nadie discute sobre la protección de las especies, pero creo que es tiempo que la decisión se tome haciendo una consulta entre todos los involucrados en la actividad. Los controles deberían empezar por disminuir los índices de contaminación que causan mucho más daño que una persona con una caña”.
Daños colaterales
El río Dulce pasó a ser un destino dentro de la escena nacional gracias a los servicios que comenzaron a brindar varios operadores turísticos. Guías especializados acompañan en las ya clásicas flotadas a los pescadores de todo el país. Pero la actividad que estaba en pleno crecimiento, tuvo un brusco freno por la veda impuesta. Los sueños de incrementar la prestación se postergó, a pesar de que existía la posibilidad de que continuaran con la actividad porque practican pesca con devolución.
Algo similar sucedió con los fabricantes de señuelos de esa provincia que iniciaron sus emprendimientos por la gran demanda que existe. “Los mataron. Muchos no pudieron avanzar en la producción porque no podían vender los artículos que fabricaron. La gente no compra porque no los puede usar”, comentó Juan Pablo Heredia.
“Es una desgracia lo que está pasando. Es increíble que nadie analice lo que está pasando. Lo más grave es que el dinero que podría quedarse en la región, termina en provincias del Litoral que entendieron que el río Paraná es una fuente inagotable de recursos. Y para peor, los que van a esos destinos, después no vuelven porque realizan una inversión importante que los deja con los bolsillos secos y no”, finalizó Esteban Danielsen.








