
ESTILO TRADICIONAL. Valentina Cerasuolo es la artista elegida por muchos para la realización de sus tatuajes

Pasar por largas sesiones en un estudio, decidir un diseño, aguantar el dolor de una máquina pintando tu piel, o de una aguja perforándola, es lo que soportan las personas que disfrutan el mundo del tatuaje y el “piercing”, y que deciden llevar un arte poco convencional sobre el cuerpo.
Las intervenciones corporales no son una práctica nueva, sino milenaria: se realizan desde hace siglos en distintas culturas y con diferentes propósitos.
Antiguamente, los tatuajes tenían significados o razones establecidas por las cuales se realizaban. En Japón, alrededor del año 1.000 a.C, los criminales eran marcados con tatuajes para reconocerlos. Además, la conocida mafia yakuza los usaba como símbolo de valentía y lealtad, por esto, aún en el país asiático los tatuajes cargan un estigma muy grande y son mal vistos, sobre todo por los sectores más conservadores.
Esta práctica fue modernizándose y llamando la atención de cada vez más gente.
Existen distintas técnicas para la realización de los tatuajes. Una de ellas es la clásica aplicación con máquina. El “handpoke” es una técnica mucho más artesanal, que consiste en usar una aguja y a mano ir realizando los diseños. También existen las escarificaciones, en las que se realizan figuras en la piel mediante cicatrices.
Actualmente, mucha gente se tatúa diseños o frases que tienen un significado o un valor sentimental de índole personal, pero también, se hace por mera estética, por el gusto de tener un diseño que te llama la atención en la piel.
Para entender más a fondo qué es lo que hace tan llamativo este arte para mucha gente, nada como la voz de sus protagonistas, los tatuadores y “piercers” que se dedican a hacer intervenciones corporales.
Valentina Cerasuolo es tatuadora hace cuatro años, y en su Instagram @valec_tattoo comparte fotos de sus diseños y trabajos, y nos cuenta su historia en el mundo del tatuaje.
“Desde muy chica que me llaman la atención más que nada los tatuajes, pero lo veía como algo lejano ya que para mis padres era una locura. En mi casa me dicen que de mis otros dos hermanos, siempre fui la 'rebelde'. Nunca me gustó ir con lo socialmente aceptado, para mí era más interesante lo 'raro', lo 'diferente', y sumado a que dibujo desde chica, me parecía genial la idea de poder dibujar en la piel de las personas” dijo la artista.
Artistas del tatuaje
Llegar a ser tatuador no es un trabajo sencillo, requiere práctica, constancia, disciplina y sobretodo responsabilidad, ya que se están realizando intervenciones permanentes en el cuerpo de otra persona, sobre todo lo que conlleva conocimientos de cuidados per y pos tatuaje, respetar las normas de bioseguridad para evitar problemas con la curación, ya que en definitiva, los tatuajes resultan siendo una herida que debe cuidarse de manera responsable y atenta.
De a poco los tatuadores se van ganando la confianza de la gente, quienes los eligen para realizar sus diseños soñados en sus cuerpos.
Cada artista traza su propio camino, hay muchas técnicas y estilos distintos en el mundo del tatuaje, algunos prefieren hacer diseños realistas, otros usan muchos colores, el tatuaje, al igual que cualquier arte, es tan amplio como diverso, y en esa diversidad está lo que es tan llamativo para las personas que se los realizan.
“Lo que más disfruto de tatuar, es el acto en sí, disfruto desde que llego al estudio y me pongo a armar la mesa de trabajo. Agarro el diseño y empiezo a ver cómo lo voy a hacer, qué aguja voy a usar, cuál máquina, qué colores, qué técnica voy a utilizar. La gente más que nada se tatúa cosas que ve en internet, yo particularmente no tengo nada en contra de eso, pero para nosotros, siempre es mejor cuando nos dejan rediseñarlo, nos dejan ponerle nuestro toque, y ni hablar de cuando nos piden un diseño desde cero.” agrega Vale.
Arte estigmatizado
No es algo nuevo que el tatuaje y el “piercing” todavía cargan con un estigma muy grande. Persisten toda clase de prejuicios en contra de las personas que deciden realizar intervenciones permanentes en sus cuerpos, cuando para los que deciden tatuarse o hacerse un “piercing” sólo se trata de cambio físico. Como el que se practica una persona que se somete a una cirugía estética. Ellos reivindican, precisamente, que tanto en un caso cmo en otro se trata de decisiones que cada quien toma sobre su cuerpo.
“Nunca entendí por qué la gente es tan fanática de opinar sobre lo ajeno y más que nada sobre el cuerpo ajeno. Este tema si me enoja un poco, porque hasta me peleé con familia por esto. Pero puedo confirmar que las personas (mis padres y abuelos por ejemplo) sí cambian, o aprenden a respetarte. Aprenden a aceptar que es un trabajo como cualquier otro, que necesita tiempo, dedicación, estudio y de muchas ganas y energías día a día. Pero más que nada, y lo que más me gusta, es que ven que seguís siendo la misma persona que siempre fuiste. Entonces a las personas que desvalorizan el tatuaje les diría eso, que tener un tatuajes o un piercings, no cambia la persona que sos, que eso es lo que realmente importa. Que no tengas nada de estas cosas en tu piel no te hace ser mejor que nadie, y tenerlas tampoco. Simplemente todos somos iguales”, detalla Vale.
El tatuaje, es un tipo de arte como cualquier otro, el hecho de que se haga sobre la piel, que sea permanente, o que haya tenido una connotación negativa hace un tiempo, no significa que se deba marginar o despreciar a las personas que deciden llevarlos, ya sea por estética o por las razones personales de cada quien.
Finalmente, quienes se encargan de realizar estos trabajos son profesionales que le dedican su vida y tiempo a lo que les apasiona, a hacer arte de una manera “poco convencional”.
(Producción periodística: Belén López Sales)







