“La impunidad de su crimen será la condena de Argentina”

A 25 años del homicidio del fotoperiodista José Luis Cabezas, integrantes de la prensa homenajean su labor, y repudian los intentos de acallar las libertades de prensa y de expresión.

LEGRAND POR CABEZAS. Este retrato de la diva de las mesas televisivas forma parte del archivo que dejó el fotoperiodista asesinado. José Luis Cabezas / Fototeca ARGRA LEGRAND POR CABEZAS. Este retrato de la diva de las mesas televisivas forma parte del archivo que dejó el fotoperiodista asesinado. José Luis Cabezas / Fototeca ARGRA
25 Enero 2022

Hoy se cumplen 25 años del crimen que conmocionó al país y dejó al descubierto la trama de impunidad y mafia que circulaba libremente por la Argentina en los años 90. El asesinato que avivó la rabia colectiva y unió a la sociedad en busca de justicia, fue acaso un mensaje de intimidación para la prensa y el gobierno; pero también para la sociedad entera. Un mensaje que dejaba en claro que el dinero trae poder y el poder, impunidad.

José Luis Cabezas fue encontrado asesinado a 16 kilómetros de Pinamar, en un lugar alejado y desolado. Con dos disparos en la cabeza, las manos esposadas y su cuerpo incinerado dentro del automóvil Ford Fiesta con el que se manejaba en esas vacaciones por la ciudad.

Pero José Luis no estaba disfrutando de días de descanso. En realidad, junto a su amigo y colega Gabriel Michi, habían regresado al balneario para continuar con el trabajo periodístico para la revista “Noticias”, que habían emprendido hacía un año, persiguiendo el objetivo de desenmascarar al millonario Alfredo Yabrán. Estaba “buscando la verdad” como se lo escucha decir en algunos videos que evocan su memoria.

Cabezas murió por no temerle al poder empresarial y político. Murió por una foto, aquella que le puso rostro en las playas de Pinamar, en 1996, al enigmático hombre de negocios que hasta ese entonces había permanecido en el anonimato fotográfico: Alfredo Enrique Nallib Yabrán. Esa fotografía fue su sentencia de muerte: “Sacarme una foto a mí es como pegarme un tiro en la frente. Ni los servicios de inteligencia tienen una foto mía”, supo manifestar Yabrán en alguna oportunidad.

Aquel reportero consiguió lo que toda la prensa argentina buscaba en ese momento: la imagen del hombre que había sido denunciado públicamente por el ministro de Economía del gobierno de Carlos Menem, Domingo Cavallo, en un discurso en el que sostenía que los negocios turbios entre el sector privado y el Estado. En una portada de la revista “Noticias” de 1996 se destacaba que Yabrán mantenía una guerra con el ministro, quien lo había hecho perder 72 millones de dólares.

LA FOTO QUE DESENCADENÓ LA TRAGEDIA. El empresario Alfredo Yabrán en Pinamar captado por la lente del fotógrafo Cabezas. LA FOTO QUE DESENCADENÓ LA TRAGEDIA. El empresario Alfredo Yabrán en Pinamar captado por la lente del fotógrafo Cabezas.

Durante todo ese año, Cabezas recibió mensajes amenazantes en las que le manifestaban que destapar las vinculaciones secretas del poder empresarial y del poder político, iban a costarle caro. José Luis murió en 1997 por orden de Yabrán, pero en realidad, lo mató la corrupción de la policía, la corrupción del Estado y de la Justicia.

Su muerte tuvo innumerables consecuencias. Políticas, porque involucraba al hombre que potenció sus empresas de manera exponencial durante el menemismo. Estructurales, porque se inició una profunda reforma de la Policía Bonaerense, la fuerza de seguridad con más efectivos del país. Pero sobre todo, tuvo consecuencias sociales: aquel asesinato implicaba que tener poder significaba tener impunidad para cometer los más crueles delitos. Vastos sectores de la sociedad exigieron justicia y esclarecimiento del crimen. El retrato de José Luis Cabezas se convirtió en un ícono de la libertad de expresión.

La resolución de los delitos no terminó de llenar las expectativas de la familia, los amigos y de la sociedad en conjunto. El principal responsable del asesinato, Alfredo Yabrán, se suicidó en 1998 en su campo de Entre Ríos, pocos días después de que se ordenara su detención. Gustavo Prellezo, policía bonaerense y autor material del homicidio, es el único que aún no tiene cumplida la pena, pero goza del beneficio de la libertad condicional y trabaja como abogado. La pena que le impuso la Cámara de Apelaciones de Dolores vence en diciembre de este año. El resto de los implicados, Aníbal Luna y Alberto Pedro Gómez, policías de Pinamar en el momento del homicidio, están en libertad hace casi diez años. (Producción periodística, Graciela Di Vico).


Acto en la Casa Histórica

Fotos Contra el dedo sobre el gatillo

El 26 de enero del 2017, la Intendencia de la Capital y las autoridades de aRGra (Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina) rindieron homenaje a José Luis Cabeza con la inauguración de un monolito de acrílico en la plaza “Decididos de Tucumán”. La placa recuerda la labor y la valentía de la víctima. El retrato de Cabezas lleva como leyenda la cita de Henri Cartier-Bresson: “es monstruoso que el dedo sobre el gatillo sea la respuesta al dedo sobre el obturador. Qué abominable salvajismo”. Hoy a las 19.30, en la Casa Histórica, aRGra local proyectará imágenes de la autoría de Cabezas sobre la fachada del edificio.

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