La fatiga crónica del personal sanitario

22 Enero 2022

En los más de dos años que llevamos emparentados con la covid (en realidad casi dos desde que llegó con fuerza a nuestro país) se ha hablado de muchísimas cosas. Los factores de preocupación son varios, pero la salud siempre fue lo más importante.

Después de todo, es a lo que ataca el virus. Intentar vencerlo ha sido el principal objetivo de todos, quizás expresado en su pico con la llegada de la vacuna. Los que le pelearon bien adentro desde un comienzo, pelean y seguirán peleando para mantenernos sanos son justamente los miembros del personal sanitario. Ellos que durante los primeros meses de esta pandemia recibían los aplausos de todos los balcones, patios y entradas. Ellos que durante estas vacaciones recibieron agresiones en los centros de testeo.

Si alguien pensaba que todo ese escenario iba a ser gratuito, se equivocó. “No estamos entrando en una fase endémica: estamos en uno de los peores momentos de la pandemia. Ahora no faltan camas ni respiradores, pero hay una fatiga terminal de los trabajadores de salud producto de una sobrecarga de trabajo brutal”, aseguró esta semana el referente de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, Arnaldo Dubin.

Una declaración que encendió las alarmas en hospitales y casas por igual: el personal sanitario sufre de una fatiga crónica a causa de su servicio prestado en esta pandemia. Crónica. Es decir, que no se irá por mucho tiempo.

El gran problema es que como están las cosas, en plena segunda quincena de enero y con las vacaciones en su apogeo, difícilmente los casos vayan a bajar rápidamente. “Tenemos una situación epidemiológica totalmente descontrolada con un aumento descomunal en el número de contagios”, agregó Dubin. En Tucumán particularmente la situación es tal como la pinta el intensivista. Las opciones para evitar la saturación del sistema de salud tanto como para diagnosticar como para tratar la enfermedad han sido varias. Hace algunas semanas, se modificó el criterio para confirmar contagios sin la necesidad de testeo para absolutamente todos.

A su vez, desde el Ministerio de Salud rogaron a la población no mentir con los síntomas y no hacerse hisopados meramente para controles o previos a viajes. Ahora la situación es aún más estricta: solo pueden hisoparse los mayores de 50 años y las embarazadas.

La vacuna hace su efecto y los índices de mortalidad bajaron considerablemente. Aún así, como está advertido más arriba, la situación en cuanto a contagios es crítica y los que la padecen gravemente y lo harán por mucho tiempo, son los miembros del personal de la Salud.

¿Qué se puede hacer para alivianar mínimamente su trabajo? Desde nuestro lugar, principalmente hacerles caso en lo que digan. El estado, por su parte, ha otorgado ciertos beneficios al personal de Salud. Diputados los eximió de ganancias, pensión graciable y vitalicia para sus familiares, entre algunos bonos. Nada será suficiente o alcanzará para agradecer el inmenso trabajo que han realizado hasta acá. Nada. Mucho menos si sabemos que podría dejarles secuelas irreparables como de las que nos anoticiamos esta semana.

Más que nunca tendremos que rendirles tributo día a día cuidándonos y tratando de cuidar al prójimo. Es lo menos que se puede hacer frente a personas que lo dieron todo por nuestra salud y lo seguirán dando, aún cuando afecta la suya y de forma crónica

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