Perdió a su hijo y a sus papás en pandemia, siguió adelante y se recibió de profesora: “Lo hice por ellos”

Una joven mendocina contó todo el dolor que tuvo que atravesar antes de lograr convertirse en profesora.

RESILIENCIA. A pesar del dolor, Rocío Barberá logró recibirse de profesora. RESILIENCIA. A pesar del dolor, Rocío Barberá logró recibirse de profesora.
21 Enero 2022

Durante 2021, Rocío Barberá, una estudiante mendocina, experimentó los cambios más grandes de su vida y atravesó un sufrimiento inconmensurable: la muerte de sus familiares más cercanos. Pese a todo, la joven continuó con sus estudios y logró recibirse.

Producto del coronavirus, sus padres perdieron la vida con solo un mes de diferencia; más tarde, el panorama se volvió aún más desolador con el fallecimiento de su hijo, que sufría parálisis cerebral.

A medida que el tiempo pasaba el dolor estaba aún más presente, pero, al mismo tiempo, traicionaba su voluntad de concretar sus estudios en el Instituto de Educación Superior de Maipú para recibirse de profesora. Finalmente, el día llegó y el pasado 17 de diciembre rindió su última materia.

“Mi mamá estaba llena de temor al contagio pese a que era una mujer joven, de 64 años. El proceso fue difícil y aún mucho más cuando cayó enfermo también mi papá. El deterioro y la involución se dieron sin prisa ni pausa pese a todos los esfuerzos del personal de la clínica, que estuvieron presentes en todo momento desde lo humano y lo profesional”, contó la mujer de 32 años en diálogo con Los Andes.

La docente explicó que los momentos más difíciles se desarrollaron en abril del año pasado, cuando su madre, Adriana, recibió el test positivo de covid-19 y tuvo que ser hospitalizada en la ciudad de Cuyo. Un mes después falleció.

Una situación similar ocurrió con su padre, Daniel, quien también debió ser ingresado en una clínica antes de morir. Meses después, en noviembre, su peor pesadilla se hizo realidad.

El hijo de Rocío, Valentino, un nene de 12 años sufrió una descompensación, a raíz de un daño cerebral que padecía desde su nacimiento, y también falleció.

“De vivir con ellos tres, que eran mi razón de existir, quedé sola. Fueron tres golpes muy duros, difíciles de sobrellevar: sentí que ya no tenía por quién seguir luchando”, agregó.

Luego de rendir todos los exámenes y a un tiempo de haberse graduado, contó: “Siempre había soñado con salir del examen y abrazar a mis padres, agradecerles y darles la alegría de la meta cumplida. Ellos fueron pilares fundamentales para que pudiera criar a Valentino, que sufría múltiples dificultades. No se me dio, pero en cambio estuvieron mis hermanos, sobrinos y amigos de fierro que supieron apoyarme desde el primer momento”.

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