Huía con dos ventiladores robados y se cruzó con la Policía

El acusado tiene antecedentes por otros hurtos y asaltos, por lo que podría ser condenado a una pena de cumplimiento efectivo

LUGAR DEL HECHO. La Sociedad Argentina, ubicada en Congreso al 400, en Tafí Viejo. LUGAR DEL HECHO. La Sociedad Argentina, ubicada en Congreso al 400, en Tafí Viejo.

Un hombre quedó detenido por el robo de dos ventiladores industriales. Al tener antecedentes por otros hurtos, podría ser condenado a una pena de prisión efectiva según lo que adelantó un representante del Ministerio Público Fiscal.

El auxiliar Diego Hevia, de la Unidad Fiscal de Flagrancias que en este momento subroga el fiscal Diego López Ávila, brindó los detalles del hecho. Según la acusación, el domingo a la mañana Erik Brian Pérez forzó un candado e ingresó al predio de la Sociedad Argentina ubicado en calle Congreso al 400, en la ciudad de Tafí Viejo. Luego caminó hasta el salón de fiestas y rompió una puerta para ingresar. De ese lugar sustrajo dos ventiladores industriales y escapó.

In fraganti

Durante su huida, se cruzó con el policía Juan Condorí que iba camino a su trabajo en la comisaría de Los Pocitos. El efectivo, que se desplazaba en auto, le pareció sospechosa la situación por lo que decidió dar la vuelta a la manzana. Entonces vio que el acusado había ocultado el primer ventilador detrás de un árbol y que salía del predio cargando otro.

Condorí se bajó a interrogar al sospechoso, que habría estado alcoholizado. El joven no pudo acreditar que los elementos le pertenecieran por lo que quedó aprehendido. Fue llevado a la comisaría de Tafí Viejo. Minutos más tarde, según aclaró el auxiliar fiscal, el responsable de la institución se presentó en la comisaría para denunciar el robo.

TODAS LAS PARTES PRESENTES. El imputado Erik Pérez, el juez Federico Moeykens, el auxiliar fiscal Diego Hevia y la defensora oficial Jimena Cruz Prats durante la audiencia de ayer que se desarrolló por Zoom.  TODAS LAS PARTES PRESENTES. El imputado Erik Pérez, el juez Federico Moeykens, el auxiliar fiscal Diego Hevia y la defensora oficial Jimena Cruz Prats durante la audiencia de ayer que se desarrolló por Zoom.

Oposición

El contexto de la aprehensión fue discutido por la defensora oficial Jimena Cruz Prats. La profesional, en representación del Ministerio Público Pupilar y de la Defensa, planteó que por cómo se relataba la acusación, Pérez había sido víctima de una aprehensión ilegal ya que lo habrían detenido sólo por caminar con dos ventiladores. Hizo hincapié en que hasta ese momento no había una denuncia en su contra, por lo que -entendió- las sospechas que derivaron en al aprehensión habrían surgido de forma despectiva. Más precisamente dijo: “evidentemente sospecharon de él por su vestimenta, y por eso se bajaron a detenerlo. Fue algo discriminatorio”.

Hevia rebatió esa idea destacando que Condorí ya estaba en servicio al momento del hecho y que está habilitado para realizar aprehensiones en casos de flagrancias, dado que la prevención del delito forma parte de sus funciones como miembro de la fuerza. Reiteró que en ese momento se le formulaban cargos a Pérez por tentativa de robo simple porque, efectivamente, a los pocos minutos la víctima del robo realizó la denuncia correspondiente.

“Si no fuera por este policía, seguramente Pérez habría consumado el delito, y posiblemente si lo hubiesen puesto a disposición de la Justicia luego, se lo habría imputado por un robo perpetrado, que es peor que una tentativa”, agregó.

La defensora ratificó su postura y reiteró que la aprehensión no había ocurrido acorde a las normas.

Luego del ida y vuelta, el juez Federico Moeykens aprobó la argumentación fiscal y validó el arresto.

Medidas coercitivas

Resuelta esa cuestión, Hevia solicitó la prisión preventiva contra el acusado. Para ello explicó que había evidencias de que el sujeto no se sometería al proceso porque ya tenía varios antecedentes por hurtos, asaltos y tentativas de robo. Incluso, aclaró, Pérez ya había sido condenado en un juicio abreviado a tres años de prisión condicional en septiembre del año pasado. “Si llega a ser condenado en esta ocasión, le tocará una pena de cumplimiento efectivo en prisión. Por lo que 45 días de preventiva es un tiempo prudente para poner terminar esta investigación y llegar a un juicio”, detalló.

Cruz Prats se opuso también a este planteo y consideró que una preventiva era excesiva para un caso así. Pidió que se considerara que algunas medidas de menor intensidad alcanzarían para garantizar el desarrollo proceso. También aclaró que podrían llegar a un acuerdo entre las partes y lograr una salida alternativa.

Tras analizar las posibilidades, Moeykens consideró que 45 días de arresto (los plazos se pueden prorrogar) era un lapso razonable y justificable para que se pueda arribar a un juicio.

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