La “mochila argentina” contiene la receta para crecer, según un empresario

El número uno de la textil TN&Platex impulsa una política para asegurar las indemnizaciones laborales. Karagozian dice que invertirá en las provincias que adopten su modelo y desafía: “espero que me llamen de Tucumán”.

A Teddy Karagozian (no usa su nombre original, Teodoro) el virus lo encontró de vacaciones en Uruguay. El miércoles ya se sentía bien y con ganas de conversar -por FaceTime- sobre el proyecto para asegurar las indemnizaciones que bautizó con un título pícaro: “Mochila Argentina”. “Hice más de 80 sesiones de Zoom para exponer esta idea y me di cuenta de que es como el aloe vera, cada vez le aparecen más propiedades”, compara. El empresario textil calcula que su iniciativa puede resolver la informalidad laboral; promover la creación de empleo y de empresas; incrementar salarios; frenar la inflación y, finalmente, generar el crecimiento que el país demanda con urgencia para reducir la pobreza.

“Mochila Argentina” no es la carga laboral que aplasta hasta matar: en la concepción de su auspiciante, está en línea con el tubo de oxígeno que permite camina. O con la póliza que posibilita manejar el auto sin temor a que un accidente deje al conductor en la calle. Pero Karagozian es más literal: piensa en el accesorio que usan los trabajadores para llevar sus pertenencias en el día a día y en cómo allí también debería entrar su antigüedad. En términos conceptuales, “Mochila Argentina” consiste en un seguro de garantía de indemnización a cargo del empleador que el beneficiario podría cobrar en forma mensual a partir del momento del cese del trabajo y en función de los años de servicio. Karagozian dice que, mientras tanto, este dinero debería ser administrado por el Estado nacional, y que podría ser heredado y formar parte del complemento de las jubilaciones (ver propuesta y videos explicativos en mochilaargentina.com).

El ejecutivo principal de la compañía textil TN&Platex pide que lo tuteen y con llaneza expresa que lo agota que la sociedad vea a los empresarios, que están obligados a recaudar los impuestos, como “los malos de la película”. Karagozian manifiesta que los que lo critican por ser beneficiario de las políticas proteccionistas que impiden la importación de productos extranjeros “no saben” cómo funciona el sistema. “Los empresarios no hacemos la política, sino que manejamos nuestros negocios con la política que hay”, afirma. Según su criterio, la clave para salir del callejón sin salida que bloquea cualquier reforma laboral es dar certeza a los derechos de los trabajares, no disminuirlos.

El proyecto “Mochila Argentina” tiene como detractores mayores a los abogados laboralistas. Karagozian considera que, al garantizar las indemnizaciones, se termina una industria del conflicto que hace quebrar a las empresas y que desalienta la contratación de personal. El ejecutivo dice que aguarda que el país pueda ponerse su propuesta al hombro y que, mientras tanto, algunas provincias donde su compañía tiene plantas analizan la posibilidad de implementarla. “Si lo hacen, invertiré más allí. Nadie me llamó de Tucumán. Espero que eso ocurra a partir de esta entrevista”, desafía. En la provincia, el grupo TN&Platex opera dos establecimientos fabriles.

-¿Por qué hay que colocarse tu mochila?

-Es un seguro que paga el empresario a nombre de su empleado que garantiza a este que, sin importar lo que suceda, cobrará la indemnización en caso de despido o de renuncia. La única diferencia con el sistema actual es que la totalidad de la indemnización será cobrada en cuotas, no de una sola vez. Al empleado con 10 años de antigüedad le corresponden 10 meses. Pagada toda junta, la indemnización parece un premio por haber sido despedido y no un ingreso para que durante 10 meses se pueda buscar otro trabajo sin pasar necesidades. A veces la familia se abatata y gasta todo el dinero en tres meses. Con la “Mochila”, la familia dispone de ingresos asegurados durante 10 meses. Imaginemos que la persona consigue un empleo en el tercer mes: le quedan siete años de antigüedad que se acumulan con los del nuevo empleo. La familia tiene así una seguridad continua.

-¿Por qué decís que de esta manera es más fácil crear empleo?

-Con este sistema va a haber mucho más empleo: no solamente el empleado tendrá un nuevo activo, sino que el desempleado tendrá trabajo. Cuando aumentás la capacidad de generar empleo, suben los salarios también. Entonces este es un activo que incrementa inmediatamente el salario porque es más dinero para la cuenta del trabajador. Si la empresa quiebra, hoy el empleado quiebra también. De este modo, eso ya no sucedería.

-¿Pero no aumenta el costo laboral también de alguna forma?

-No. Hay que entender qué significa el costo laboral. Esto es la sumatoria de un montón de factores, inclusive del ausentismo. En mi fábrica, el ausentismo subió en estos días por la covid, pero antes era del 12% o 13%, y hoy es el 2%. Cuando una persona se comporta mal, la despido por justa causa: no tomo rehenes. Entonces, no hay más ausentismo: esto hace que el nivel de productividad sea altísimo porque la gente se siente mejor. Antes, uno de cada 10 compañeros no se presentaba y la persona que sí iba a trabajar nunca sabía qué puesto le tocaba. Ahora siempre sabe cuál es su trabajo. Al no tener ausentismo, subió el 8% mi productividad directa. Despedir, por otro lado, tiene costos. Y hay que ver el daño causado. Todas las empresas tienen gastos laborales: abogados o indemnización. Así que la “Mochila Argentina” va a ser el equivalente de eso, pero las mejoras de productividad permiten pagar con creces el costo de este seguro.

-¿Por qué comparás tu proyecto con lo que pasa con los autos?

-Imaginá que el auto es tu capital más importante y no tenés seguro para manejar. ¿Irías a trabajar con tu auto? Tendrías el riesgo de perder el patrimonio, seas rico o pobre. El seguro hace que vos puedas y quieras usar el auto, y no te sientas indefenso cuando estás manejando en la calle ante el temor de perderlo todo. Lo mismo pasa con la pequeña y mediana empresa. Las pymes hoy no tienen este seguro y, cuando contratan a alguien, sienten que cualquiera de los que toma puede ser el chico que los haga quebrar, entonces, emplean la mínima cantidad necesaria de personal.

-O no emplean directamente.

-El nivel de empleo baja; el nivel de salario baja; aumenta el empleo público; aumenta el gasto público en subsidios; aumentan los impuestos... No sólo los salarios son bajos, sino que los impuestos son altos, los productos son caros y esta situación empobrece a la gente. Y, como los impuestos no alcanzan para cubrir los gastos, el Estado emite y se dispara la inflación. Y al haber inflación, impuestos altos y salarios bajos, el nivel de pobreza llega, ¡oh, casualidad!, al 50 o 60%. Esta tendencia va a continuar porque no depende de la voluntad de una persona: uno puede llevar al caballo o al burro al lago, pero no lo puede obligar a tomar agua. A vos te pueden decir “invertí, invertí, invertí” y pasa lo mismo: no lo lo harás hasta que no veas condiciones adecuadas.

-¿A quiénes perjudica tu proyecto?

-Los que están más en contra de esto son los abogados laboralistas porque, con la “Mochila Argentina”, ellos pierden el conflicto y la parte de la indemnización que se llevan. La sociedad cree que el empresario es el tipo que se aprovecha de ella porque en la Argentina a él le toca cobrar los impuestos. El fabricante de Coca Cola; el que hace la ropa y el que hace el auto cobran los impuestos por medio del precio del producto. Y el Estado es el que regala cosas. Entonces, en la mente de la gente, el empresario es el malo que cobra impuestos y el Estado, el bueno que regala cosas. En ese contexto, el abogado laboralista aparece como el defensor de los desempleados, pero, en la práctica, es el causante de que no hayan suficientes empresarios con la intención de contratar personal. Y, como el empresario es finalmente libre de emplear o de no emplear, el empresario consume las noticias, y se da cuenta de que no es apreciado y resuelve no invertir porque eso lo pone en un lugar negativo dentro de un sistema cuyo funcionamiento no maneja.

-¿Qué papel juega el sindicalismo en ese ciclo?

-El crecimiento del empleo público hizo que el sindicalismo pasara a ser un representante ante el Estado. Pero ese lugar pertenece a la izquierda y su ejercicio por parte del sindicalismo tradicional peronista ha ido en detrimento de su prestigio. En vez de comprender lo que estaba sucediendo en el sector privado, el peronismo intentó imitar la acción del sindicalista de izquierda y terminó beneficiándolo. Por eso la izquierda tiene cada vez más adeptos, y hay más desocupados y más empleados públicos.

-Supongamos que el seguro de indemnización es aplicado. ¿Cómo garantizás que, llegado el momento, el Estado no va a echar mano a esos fondos destintados al trabajador, como ya sucedió con las jubilaciones y las AFJP?

-El Estado no sacó el dinero a las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP), sino que estas se lo hicieron sacar porque gastaban el dinero en publicidad y en comisiones administrativas. El Estado desplazó a las AFJP porque estas no estaban haciendo bien su trabajo, que era defender el dinero que recibían de los trabajadores. La realidad es que en la Argentina, mal que les pese, el sistema jubilatorio es malo, pero no por mala administración de la Anses, sino por mala administración del Estado. Son dos entidades distintas. El Estado argentino dio a 6 o 7 millones de personas, a un montón de políticos, el derecho a usar el dinero de las jubilaciones que aportaron algunos, pero la realidad es que estos que nunca aportaron también cobran jubilaciones. Entonces, no es un tema de administración, sino de política ligada al gasto público y a la falta de empleo privado. La “Mochila” tiene como externalidad positiva que la gente no va a querer jubilarse. ¿Por qué? Porque nuestras posibilidades de crecimiento son infinitas.

-Tu sector industrial suele ser criticado por aprovecharse del proteccionismo y del aislamiento comercial argentinos. Con la “Mochila”, ¿estás tratando de contrarrestar esa imagen?

-La crítica viene por izquierda y por derecha. El idiota de Fernando Iglesias (diputado nacional porteño) se suma a esto. Por un lado hablan de la necesidad de fortalecer al sector privado y, por el otro lado, pegan al sector privado. La realidad es que el sector privado no hace política, el sector privado trabaja con lo que la política que permite el ciudadano. El empresario argentino en general, el que queda, porque quedan pocos, no es proteccionista. Te doy un ejemplo: la industria textil paga el 100% de impuestos sobre el producto que vende. Es decir, un producto que vale $ 100, lleva $ 50 son impuestos. No es el 50%, es el 100%. Un producto que se importa paga el 35% de impuestos. Es decir, sobre $ 100, paga $ 35. Nos dicen proteccionistas porque queremos que pague el 35%. Nos cuestionan por eso, pero no dicen que los impuestos pagan el sistema de salud, el de infraestructura, el de justicia y el de gobierno... todo para que el consumidor vaya y compre un producto sin impuestos hechos en el exterior y reciba la devolución del IVA en Europa o pague el 7% del tributo en Estados Unidos. Si esto se generalizara, no habría contratación de mano de obra y el Estado no podría prestar sus servicios. Entonces, honestamente, yo me he dado por vencido y ya no intento explicar a la sociedad las idioteces que algunos dicen.

-¿Esto es lo que llevás en tu mochila?

-Tenemos una sociedad bastante deformada en su conocimiento de la realidad. Cuando era chico, leía los libros de Robin Hood: ahí el bueno de la película es el rey Arturo y el malo, el recaudador de impuestos. Pero el recaudador de impuestos no recaudaba impuestos para él, sino que recaudaba para el rey Arturo. No voy a ser yo el que cambie esto, pero, si la “Mochila Argentina” funciona, y para esto requiere de mucho tiempo de comprensión y de incorporación, va a disminuir el empleo público; va a aumentar el empleo privado; van a subir salarios; va a subir el prestigio del sindicalista peronista; va a subir el prestigio del empleador; van a bajar los precios; van a subir los ingresos; va a bajar la pobreza... todo esto va a suceder. Yo espero verlo e invertiré en los lugares que lo tomen.

-¿Cuántos puestos de trabajo mantenés?

-Hoy tenemos 1.400. Sumaremos unos 500 más en los próximos dos años. Ahora, ¿por qué querría hacer algo que facilite la labor de despedir gente a mis competidores si yo estoy tomándola? No hay ninguna razón, sólo el egoísmo. Creo que el aumento de salarios y el aumento de empleo privado va a traer un aumento de demanda que incrementará mis ventas y las del resto de los argentinos. A mí la pobreza me duele desde el punto de vista personal y moral porque yo vivo en la Argentina, pero, como empresario, advierto que la pobreza implica menos consumidores. Es una idiotez pensar que el empresario gana algo con una población más pobre. Quienes ganan con la pobreza son las personas que representan a los pobres. 

(Con la colaboración de Bárbara Nieva)

También tiene ideas para reducir la carga tributaria

Teddy Karagozian considera que es posible bajar drásticamente la presión de los impuestos. Sus propuestas para encarar esa faceta complicadísima de la vida argentina contemporánea constan en el libro que publicó con el título “Revolución Impositiva. 

La decisión política que elimina la inflación y la pobreza, y cambia nuestro futuro”. El presidente de la hilandería TN&Platex es economista y creador de la Fundación Pro-Tejer. Tuitero (utiliza la cuenta @TeddyKara), desarrolla un activismo permanente en las redes sociales.

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