Un hueso que cambió la historia

11 Ene 2022 Por Paula Barbaran
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“Cuando era estudiante en Cambridge, recuerdo a un profesor de antropología que sostenía una imagen de un hueso con 28 incisiones talladas en él. ´A menudo se considera que es el primer intento del hombre por crear un calendario´, explicó e hizo una pausa mientras escribíamos. ´Mi pregunta para ustedes es esta: ¿qué hombre necesita marcar 28 días en un calendario? Yo les sugiero que este es el primer intento de UNA MUJER por realizar un calendario´. Ése momento cambió mi vida. En ese segundo me detuve a cuestionar casi todo lo que me habían enseñado sobre el pasado”, explicó el usuario de la cuenta @RADSustentable.

En un hilo, comenzó a mencionar una cantidad de investigadoras, estudiosas, científicas mujeres que habían quedado atrás, muy atrás en la historia. Sin mérito ni reconocimiento a todo su trabajo.

El objeto hallado en África se conoce como el “hueso Ishango” podría demostrar que los primeros registros matemáticos conocidos, la capacidad de este tipo de pensamiento, fueron realizados por mujeres. El mismo tiene aproximadamente 20.000 años de antigüedad y tiene grabadas 168 incisiones transversales, agrupadas y separadas entre sí a lo largo de tres columnas.

El descubrimiento que se se exhibe en forma permanente en el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales en Bruselas, puso al mundo científico de cabeza. "Lo que nos preguntamos es si los primeros homo sapiens que sintieron la necesidad vital de hacer recuentos matemáticos no serían mujeres", dijo el investigador español Francisco A. González Redondo, profesor de Historia de la Ciencia en la Universidad Complutense de Madrid, a BBC Mundo. Esta interpretación se conoce como la "conjetura Zaslavsky".

Claudia Zaslavsky fue una etnomatemática estadounidense que planteó la posibilidad de que las muescas en el hueso Ishango no representaran solo períodos lunares, como se creía, sino ciclos menstruales. Ella brindó la “mirada femenina”, original, sobre el significado del hueso que fue hallado en 1960 en la localidad de Ishango, en las proximidades del Lago Eduardo en lo que en ese entonces era el Congo Belga.

Según González Redondo, el hallazgo de ese hueso se relaciona también con las piezas halladas en la Cueva de Altamira, en el norte de España. "Teniendo en cuenta que en dos de las columnas hay 60 muescas, que en la tercera hay 48, y que 60+60+48=168, es decir, 6 veces 28, Zaslavsky se preguntó si no podría tratarse de un recuento de seis ciclos menstruales, si la decoración del hueso no sería obra de una mujer, y si, por tanto, no habría que asumir que las primeras personas que registraron el pensamiento matemático fueron mujeres", explicó González Redondo en un artículo de la BBC. Lo que la comunidad científica se propuso desde este descubrimiento fue ubicar nuevas piezas con marcas similares en África, en Europa y en el resto del mundo para validar esta teoría. “En esa tarea estamos”, explicó el investigador español.

Así, aparecieron otras piezas son marcas similares. El colgante D´Enfer, de unos 30.000 años, encontrado en Gorge d'Enfer (Francia), presenta muescas en paralelo en sus bordes. O el colgante de Morín, hallado en Cantabria, que tiene grabada una serie de unas 30 muescas transversales en paralelo. Los Colgantes de Altamira refuerzan la conjetura Zaslavsky: "Se trata de cuatro piezas elaboradas a partir de hueso hioides de caballo, que, aunque algunas de ellas están deterioradas y la decoración quedó inconclusa, parecen reunir todos los ingredientes hacia la corroboración de la conjetura porque conforman una unidad de expresión compuesta de ocho unidades. ¿Se pretendió llevar el recuento de un embarazo caracterizado por los ocho meses que restan hasta el parto, aproximadamente, desde la constatación de la primera falta? ¿A qué varón (en el Paleolítico o del siglo XXI) le habría resultado "relevante" preparar estas piezas y concebir y realizar este recuento? ¿Qué varón (del siglo XXI) perdería ese tiempo tan precioso de esa manera, en una vida tan corta?", se preguntó González Redondo.

Los investigadores son claros en la importancia de conocer los ciclos menstruales porque para una mujer nómade, en donde la vida llegaba a un promedio de 30 años, era una cuestión de vida o muerte conocer su ciclo, si estaba embarazada y cuando podría producirse el parto. "No es lo mismo que esto vaya a suceder en la seguridad de una cueva que en mitad de una migración por la sabana al alcance de carnívoros predadores", indicó el investigador a la BBC.

Estas hipótesis que son analizadas en la actualidad son conjeturas totalmente válidas que buscan ser ratificadas. Y, aunque algunos investigadores creen que es una interpretación muy moderna de la salud de las mujeres, no dejan de ser posibles respuestas a los interrogantes que se plantean ante estos descubrimientos. Por esto, es importante que los historiadores e investigadores comiencen a preguntarse si cada objeto o registro hallado podría tener la autoría de mujeres, varones o de ambos sexos.

Cada civilización, a lo largo y ancho del globo respondió a sus más profundos cuestionamientos desde su cosmovisión y la riqueza de la cultura global proviene de ahí. El hilo en Twitter que mencionamos al inicio finalizaba con la siguiente pregunta: "¿con qué frecuencia había pasado por alto las contribuciones de las mujeres?". Pregunta que solo tiene respuesta cuando repasamos la historia, la revisamos y remarcamos los logros obtenidos por mujeres. Algo que, todavía, está pendiente.

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