08 Enero 2022

Muchísimo antes de que las mujeres pudiéramos liberarnos sexualmente y ser capaces de controlar nuestra función reproductiva, allá por los años 60 con la aparición de la píldora anticonceptiva y la revolución sexual, las parejas ponían en marcha otros recursos para evitar el embarazo. Verdaderas “posturas anticonceptivas” que buscaban sustituir el coito vaginal, que algunas personas utilizaban además como una forma de preservar la virginidad (entendiendo la virginidad desde una mirada coitocéntrica, desde luego).

Actualmente hay quienes se vuelcan a estas variantes para darse “placeres especiales”, como una forma de romper con la rutina de los encuentros sexuales. De hecho, no son pocos los que tienen predilección por estas alternativas.

Las técnicas

Algunos ejemplos de técnicas o prácticas en las que el pene penetra una cavidad real o imaginaria de su partener sexual son las siguientes:

- En las manos de la compañera o compañero, que se colocan formando una cavidad, es el llamado “coito manual”.

- En la boca, lo que se conoce como “sexo oral”.

- En la parte de atrás de la rodilla, que al flexionarla forma una suerte de “hueco”, que deberá ser lubricado previamente.

- En el pliegue del codo, también lubricado, que produce el mismo efecto cuando se dobla del brazo.

- En el ano, es el famoso “sexo anal”.

- Entre los senos (lo que algunos le llaman “hacer una turca”).

- Entre los muslos o glúteos.

- En la axila, por lo general con lubricación.

- Entre los pies, lo cual supone cierta habilidad y fuerza en las piernas para acompañar los movimientos.

- En la cabellera de la otra persona, con el pene introducido en mechones de cabello que funcionan como cavidad.

En la lista hay propuestas bastante típicas, casi parte de las relaciones sexuales más convencionales. Pero otras no tanto y, sin duda, podría hacerse referencia a casi infinitas posibilidades más. Sólo basta poner en marcha un poco de imaginación y ganas de innovar.

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