El crimen de un adolescente desnudó la violencia extrema de un barrio

Guillermo Roberto Amaya irá a prisión por el crimen de Lucas Eduardo Navarro. El acusado sostiene que fue un hecho en legítima defensa.

EL LUGAR. La cuadra de Díaz Vélez 1.800 fue escenario del mortal pleito entre miembros de una familia. EL LUGAR. La cuadra de Díaz Vélez 1.800 fue escenario del mortal pleito entre miembros de una familia.
Santiago Re
Por Santiago Re 24 Diciembre 2021

-Ya está dando asco este de nuevo.

-Yo no te pido plata a vos, para eso trabajo.

Con ese diálogo habría empezado una discusión entre Lucas Eduardo Navarro (16 años) y Guillermo Roberto Amaya (38 años) que fue subiendo de tono hasta llegar a las piñas. El conflicto terminó con la muerte del adolescente, que recibió cuatro puñaladas en el pecho según explicó la fiscalía de Homicidios II que encabeza Carlos Sale.

El hecho no quedó sólo en eso. Una muchedumbre salió a perseguir al agresor y se agolpó frente a una casa de Díaz Vélez al 1.800, en donde se escondía. Los efectivos de la seccional 4ª llegaron a tiempo para aprehender a Amaya y para impedir que los vecinos prendieran fuego la vivienda, que era de los suegros del hombre. Ayer, ya con el acusado tras las rejas, -según se informó- la comisaría se movilizó nuevamente a ese domicilio porque un grupo de personas había irrumpido a hacer disturbios. Un joven y un adolescente quedaron aprehendidos por ese caso.

Navarro fue mortalmente herido el martes a las 21.30 en la esquina de Díaz Velez y Santa Teresita. De allí el menor fue trasladado al policlínico de San Cayetano, donde se confirmó su deceso.

En la vivienda donde detuvieron a Amaya encontraron también una remera con sangre pero no el arma homicida. El auxiliar fiscal Juan Pablo Godoy reconoció que por la emergencia, hicieron una aprehensión sin orden judicial porque existía el riesgo de que se ocasionaran más delitos si Amaya continuaba en esa casa. En ese sentido, el juez interviniente entendió que fue una circunstancia crítica y validó la aprehensión.

La acusación

Godoy explicó que luego de la discusión, Amaya, que es pareja de una prima de Navarro, comenzó a perseguir a la víctima hasta que lo alcanzó y, en medio de una pelea, sacó una punta con la que le causó la muerte. El auxiliar explicó que los testigos le informaron sobre el diálogo que había empezado la discusión, y agregó: “‘después de hincarlo, Amaya se fue riendo’, nos manifestó una de las tías de Navarro. La víctima había estado bebiendo en una esquina. Un comerciante manifestó una versión similar a la de la familia Navarro”.

Godoy señaló que la Policía encontró a Amaya escondido en un baño de la casa, a la remera ensangrentada en otro rincón y que faltaba el arma homicida, por lo que consideran que intentaba fugarse pero que no pudo hacerlo por la cantidad de gente que lo rodeaba. Formuló cargos por homicidio simple.

Amaya contó su versión del hecho: “veníamos de trabajar con mi esposa. Nosotros vendemos medias y repasadores y desde hace tiempo este chico nos agredía verbalmente. Yo nunca respondía porque él es familia (política) y porque tengo hijos chicos”.

“Nos insultó y amenazó como hacía siempre, pero nunca nos había agredido. Esta vez nos tiró piedras y amenazaba con tirarnos una botella de vidrio. Al final, no sé con qué, le pegó a mi esposa. Me dio bronca eso y le fui a pelear. Me sacó una punta y empezó a tirarme puñaladas hasta que le agarré la mano y comenzamos a forcejear”, indicó el acusado. Sobre las (cuatro) puñaladas que recibió la víctima dijo: “estábamos forcejeando, yo le llevé la muñeca lejos de mi cuerpo”.

El vendedor ambulante explicó que tras el hecho sintió mucho miedo porque -según dijo- salieron a perseguirlo familiares y amigos de Navarro portando machetes y otras herramientas. “Entré a la casa y mi señora llamó en el acto a la Policía. Nunca me resistí al arresto. La gente sabe que no soy de hacer problemas, no tengo antecedentes de ningún tipo. Es cierto que me encontraron en el baño, literalmente me había ‘cagado’ de miedo por lo que pasaba”, argumentó.

El defensor oficial Patricio Juárez citó a otros testigos que salieron en favor del acusado. “Nos manifiestan que la víctima era un chico que tenía problemas con todos en el barrio”, enfatizó. “La pareja, que es prima de la víctima, dice que Amaya se venía ‘bancando’ todas las cosas que le hacía este chico. Que ya lo habían denunciado en la Policía pero como era menor no podían pararlo”, agregó.

Juárez también detalló el clima de violencia que se vivió tras el hecho. “La pareja de Amaya cuenta que cuando se refugiaron, los amenazaban con quemar la casa si no entregaban a Guillermo. Dice que la familia de Navarro no dejaba que se lo llevara la Policía y les gritaban que: ‘¡Ahora alguien tiene que morir, alguien tiene que pagar!’”.

Con todo lo expuesto, el defensor planteó que se trató de una legítima defensa y pidió que de haber una preventiva, sea mediante una prisión domiciliaria. Subrayó que Amaya no tiene antecedentes.

Un llamado a la paz

El juez Eduardo González reconoció que “ambas teorías planteadas eran muy creíbles” y que el transcurso del proceso y las pericias ayudarían al esclarecimiento. En ese sentido, indicó que daría lugar al pedido de cuatro meses de preventiva que solicitaba la Fiscalía, advirtiendo que para debatir una domiciliaria la defensa deberá presentar garantías de que no habrá más hechos de violencia vinculados a esta muerte. Entendió que no era una opción permitir que Amaya vuelva al domicilio de su suegro, donde vivía, y donde fue acorralado por vecinos furiosos.

González también le pidió a la tutora de Navarro que lleve calma a San Cayetano. “Necesito, señora, que por favor interceda con su familia y con sus vecinos para que no haya más violencia. A pesar de la pérdida, no pueden ir a quemar una casa ni a matar a alguien. Además, ni la esposa de Amaya ni su suegro tienen nada que ver acá”, solicitó. Mirta Varela, la tutora, respondió: “esas son todas mentiras, mi familia son sólo quienes viven en mi casa, y nadie los fue a agredir. De hecho Amaya me hizo cortes con la punta cuando quise separarlo de mi hijo”, concluyó.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios