Chile: candidatos que no son opuestos simétricos

Hoy se define la presidencia del país trasandino entre Kast y Boric, referentes que representan dos modelos contrapuestos.

MODERARON SUS DISCURSOS EN EL FINAL DE LA CAMPAÑA. Boric y Kast buscaron a los electores que no los acompañaron en la primera vuelta. MODERARON SUS DISCURSOS EN EL FINAL DE LA CAMPAÑA. Boric y Kast buscaron a los electores que no los acompañaron en la primera vuelta.

Polarización es la palabra más repetida en estos días, cuando se habla del proceso eleccionario en Chile. La disputa entre dos modelos contrapuestos y el destino del país en juego, en una especie de “batalla final” por el alma de los chilenos. Ese es el relato que se viene construyendo en los medios y en las encuestas, después de que Gabriel Boric y José Antonio Kast dejaran fuera de la carrera presidencial a los candidatos de los partidos tradicionales, y se convirtieran en los protagonistas de la segunda vuelta electoral en la que se definirá quién asume la presidencia.

El país que fue considerado como el mejor alumno del liberalismo económico en América Latina, y que desnudó sus profundas desigualdades con un estallido social que sólo se calmó con el compromiso de una convocatoria amplia y paritaria para redactar una nueva Constitución, que reemplace a la heredada de la dictadura de Augusto Pinochet, que derrocó a Salvador Allende, en 1973.

Kast, el candidato de la derecha, es un nostálgico del pinochetismo, que propone “paz y orden” (en contraposición al “caos” de la protesta social), quiere aumentar el aporte de los trabajadores a las administradoras de pensiones, dijo que no está de acuerdo con el debate para cambiar la Constitución y propone reforzar la presencia del ejército para frenar el conflicto territorial con el pueblo mapuche, en el sur del país.

Boric se presenta como un candidato joven, cuyo liderazgo nació al calor de las protestas estudiantiles de 2011, pero que ya lleva una década con cargos electivos en el Congreso, y que formó alianza con partidos de izquierda.

Sin embargo, más allá de la retórica de la campaña, hay un análisis más fino que hacer cuando se habla de polarización como si ambos fuesen opuestos simétricos.

“Kast es un pinochetista que toma discursos y simbolismos de las nuevas derechas. Kast es de ultraderecha. Pero Boric no es su opuesto, no es de extrema izquierda”, matiza el cientista político chileno Robert Funk, en una entrevista con el periodista Alberto Pando. “Es un socialdemócrata, al que hay que ver con esa perspectiva”, añade.

Al respecto, el periódico alemán “Süddeutsche Zeitung”, con sede en Múnich, publica una semblanza y apunta: “Boric promueve un Estado fuerte, no quiere en absoluto eliminarlo. No es un extremista, sino más bien un demócrata y, además, un político profesional”.

Los candidatos han ido moderando sus discursos a medida que se acerca el día de la votación, en busca del “voto del centro”, el de aquellas personas que no se sienten representadas por ninguno de los dos candidatos, o que no quieren tomarse el trabajo de ir a votar porque consideran que nada cambiará si lo hacen.

Boric ha recibido el apoyo de personalidades de todo el mundo, que insisten en la necesidad de que la derecha no llegue al gobierno. Desde la Alta Comisionada por los Derechos Humanos de Naciones Unidas, la chilena Michelle Bachelet, que fue dos veces presidenta de su país, hasta figuras del espectáculo como el actor Viggo Mortensen, o el cantautor español Joan Manuel Serrat, o economistas como el premio Nobel Joseph Stiglitz y el francés Thomas Piketty (especialista en la economía de la desigualdad o desigualdad de ingreso). Este último es parte de un grupo de intelectuales europeos que ven “un peligro real de una involución” en Chile si gana Kast.

En una carta pública, señalan que es necesario frenar la amenaza de autoritarismos como los del estadounidense Donald Trump o el brasileño Jair Bolsonaro y se declaran admiradores de las movilizaciones sociales del pueblo chileno “exigiendo mayor justicia e inclusión y una superación definitiva del legado de la dictadura pinochetista”,

Al texto se han adherido más de 80 personalidades. Entre ellas figuran el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, el ex primer ministro italiano y líder del Partido Democrático Enrico Letta, y el ex vicepresidente de la Comisión Europea Joaquín Almunia, entre otros políticos, catedráticos, periodistas o sindicalistas.

“La lucha política que acontece en Chile es también la lucha de todas y todos los europeos por un mundo más democrático, inclusivo y sostenible”, dice el texto, que busca tender un puente desde Europa a Latinoamérica, diciendo que “tanto en Chile como en Europa, la democracia, los derechos y las libertades se encuentran seriamente amenazados por el resurgimiento de unos líderes y movimientos de ultraderecha con tentaciones autoritarias”.

Con “estas corrientes de la ultraderecha”, añade, “se normaliza lo peor; las desigualdades económicas, sociales y territoriales; el abuso de poder y de la fuerza; la violencia contra la mujer y la diversidad sexual; la impunidad frente a la violación de derechos; o la criminalización de los inmigrantes. Todo ello viene acompañado de posturas negacionistas respecto al cambio climático, el rechazo a la vacunación para combatir la pandemia, y un ataque frontal al multilateralismo”.

Peligro de abstención en el proceso constituyente

1- Por primera vez en 30 años la presidencia no se disputará entre una coalición de centroderecha y otra de centroizquierda.

2- Los dos candidatos llegan al balotaje con pocos votos propios: Kast alcanzó el 28% y Boric el 26%.

3- Es costumbre que los candidatos que pasan a segunda vuelta reformulen sus propuestas para captar electores que en la primera prefirieron otras opciones. El balotaje tiende a moderar los programas iniciales. Pero la moderación de sus posturas ha despertado una desconfianza que hace temer que pueda afectar la participación electoral. A menos votantes, menos legitimidad social del ganador.

4- Una pregunta recurrente es qué cómo repercutirá la elección en la Convención que está redactando la nueva Constitución. A principios del año próximo, se discutirían probables cambios al sistema político.

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