Argentinas hacen en Roma una muestra homenaje a Lola Mora

El proyecto reúne obras de cuatro artistas de diferentes generaciones: Marie Orensanz, Daiana Martinello, Marcela Sinclair y Eugenia Calvo.

PROPUESTA. La muestra busca ser una reivindicación y una resignificación de la escultora tucumana Lola Mora. télam PROPUESTA. La muestra busca ser una reivindicación y una resignificación de la escultora tucumana Lola Mora. télam
13 Diciembre 2021

La muestra “Espacios inesperados” llegó a Roma para proponer, de la mano de cuatro artistas argentinas “una posible genealogía de las mujeres en la historia del arte” del país, a través de un recorrido en el que se cruzan la pandemia, el feminismo, el arte como acción política y una reivindicación -y resignificación- de Lola Mora, la célebre escultora que hace más de cien años montó su estudio en la ciudad eterna y deslumbró con sus impactantes conjuntos escultóricos. Así lo informa la agencia Télam en su portal de noticias.

Impulsada por Bienalsur y con la curaduría de la argentina Diana Wechsler y de la italiana Benedetta Casini, “Espacios inesperados” se expondrá hasta el 9 de enero próximo en la sala Lola Mora de la Casa Argentina de Roma, el espacio sobre la tradicional Via Veneto que oficia de centro de cultura de la representación diplomática argentina en el país europeo.

El proyecto reúne obras de cuatro artistas argentinas de diferentes generaciones: Marie Orensanz, Marcela Sinclair, Daiana Martinello y Eugenia Calvo.

Lo doméstico

Una de las obras que más impacta es la pila de libros de 4,75 metros de altura que propone Sinclair. “Ella también trabaja con lo doméstico. Y eso es también el título: cómo la obra de arte cambia el entorno. Más allá de lo formal, de los volúmenes y formas, está el tema de la fragilidad, la inestabilidad”, indicó Wechsler.

“En la columna de libros está el tema de cómo el conocimiento te pone en una situación de inestabilidad, en un sentido entrópico, de poder avanzar sobre la duda. Es un poco hacia donde quisimos instalar el lugar de lo inesperado: por el ldao de la búsqueda, del pensar”, agregó la curadora.

“Y en eso está también la obra de Orensanz, de reflexionar sobre el presente. Y para eso existe Bienalsur: para poder pensar desde el arte contemporáneo la experiencia de lo cotidiano, de la vida”, subrayó Wechsler.

Parada junto a su obra “Interior mente”, en la que grabó en italiano, inglés y francés sobre figuras de acero algunas palabras clave de su pensamiento durante la pandemia como “tiempo”, “pensar” y momento”, Orensanz plantea su intención de generar una “reflexión” en el observador.

“Siempre trato de que se reflexione sobre la fuerza de las palabras, con la participación del que lo ve. Que quien lo ve haga su propia lectura, su propio pensamiento”, aseguró.

¿De dónde viene su elección de crear arte con la fuerza de las palabras? “Todo nació de una exposición que hice en 1969 en Mar del Plata, cuando desde un pueblo cercano, La Gallareta, me pidieron un apoyo por la lucha que llevaban para evitar el desvío del tren, que era la principal fuente de trabajo para ellos. En la obra, puse un panfleto de apoyo al pueblo, en plena época de Onganía, y entonces duró solo el vernissagge.

“’Ustedes son mujeres, creíamos que iban a exponer flores’, nos dijeron entonces, y me marcaron no solo la certeza de la fuerza de las palabras, sino también el tema de pensar desde lo femenino”, agregó Orensanz. “Desde el momento en que me dijeron eso, la reivindicación de lo femenino está siempre presente en mi obra, frente a esos discursos que querían anular el pensamiento. Si ‘pensar es un hecho revolucionario”, como se llama una de mis obras, en estos momentos, pensar desde el feminismo es aún más revolucionario”, sostuvo.

No es lo habitual

Durante la recorrida, en un generoso análisis sobre la muestra en su conjunto, Wechsler dio una clave interpretativa sobre el título y planteó que “ni los materiales más usuales ni los menos previstos para la realización de obras en el espacio tienen el tratamiento habitual”.

“Es la propuesta conceptual de cada una de estas artistas la que les da forma, los deconstruye para ofrecer otras miradas sobre lo que viene dado. Cada una de ellas busca con sus obras provocar alteraciones que interpelen conceptualmente al espectador, lo inquieten, abran preguntas que lo sitúen, o al menos lo inviten a ubicarse en el lugar del pensamiento crítico”, apuntó la curadora argentina de la muestra.

Otra de las obras expuestas es la resignificación de la cordobesa Martinello sobre Lola Mora, que llegó a la capital italiana gracias a una beca del gobierno en 1897, a los 30 años y en convirtió a su refinada vivienda, en la que residió hasta 1914, en centro de reunión donde se daban cita artistas, nobles y personajes ilustres.

Durante cuatro meses, a partir de fotografías de la sala, la artista cordobesa trabajó en una obra que muestra a la fuente de Las Nereidas, la obra ícono de la escultora tucumana, emplazada en lugar de la fuente del Tritón y visible desde las ventanas de la Casa Argentina.

“Estuve trabajando en un proceso de cuatro meses. Es mi primera aproximación con Lola Mora, y me interesó mucho que ella vivió en Roma, que las Nereidas se pensó y se hizo acá”, aseguró.

“Es un personaje bien feminista, que me interesa mucho por todo lo vanguardista que fue en su momento: cómo hizo caso a su deseo y a su trabajo pese a la sociedad bastante rígida a la que se enfrentó. Es muy importante hoy trabajar con su obra, reconocer el valor que tuvo y que tiene”, agregó Martinello tras recordar las polémicas que generó, a inicios del siglo XX, el emplazamiento de Las Nereidas en suelo porteño por su exhibición de figuras desnudas.

Versión distópica

Wechsler retomó la relación entre la sala que hospeda la muestra y la figura de la artista tucumana que vivió en Roma durante más de una década. “Cuando surgió la posibilidad de trabajar en la sala Lola Mora nos planteamos tratar de resignificar su lugar y el lugar de una posible genealogía de las artistas mujeres en la historia del arte argentino”, analizó.

En un análisis del resto de las obras, la curadora planteó que Calvo trabaja con esta versión distópica de lo doméstico” a través de la intervención audiovisual presente en dos monitores en la sala. “Es una obra previa a la pandemia pero resuena de otra manera al ver la presencia del hombre fumigando, con el traje especial”, definió.

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