Dirigentes de Universitario condenaron la patoteada - LA GACETA Tucumán

Dirigentes de Universitario condenaron la patoteada

Un joven de 19 años de Tucumán Rugby fue golpeado por otros tres rugbistas. La agresión a Oscar Colombres se suma a una lista de hechos violentos en ese deporte.

08 Dic 2021
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DESFIGURADO. Así se encuentra el rostro de Oscar Colombres varios días después de la agresión. Lo que era una simple fiesta, casi termina en una tragedia. Foto gentileza Sonia Ramasco Padilla

El sábado por la madrugada Oscar Colombres gozaba las últimas horas de una noche de diversión. Como cualquier joven de 19 años salió con amigos. La opción que eligieron para distenderse fue un after, ese “después” que organiza algún grupo que viene de otro festejo. La elección lo llevó hasta la reunión que se hizo en una casa por la zona de San Pablo. De ese lugar, pasó al hospital Padilla porque, según los testigos, tres jóvenes lo golpearon ferozmente.

Colombres, ex jugador de Tucumán Rugby y actual entrenador de la división M-14, medió para calmar una discusión. Todos los protagonistas del incidente, eran conocidos por él, sin embargo alguien lo noqueó, literalmente. Otro episodio (ver aparte) que vincula la violencia con jugadores de rugby.

“Vamos a colaborar con la justicia como corresponde”, afirmó Carlos Villalonga. El presidente de Universitario, como toda la comisión directiva del club, hace las averiguaciones para saber quiénes fueron los que agredieron a Colombres. Los testigos y la víctima identificaron a los agresores como jugadores de esa institución. “Nos solidarizamos con la familia y con este excelente chico que jamás mereció lo que le ocurrió”, remarcó Villalonga.

“Es un tema de la sociedad en general”, estableció Oscar Prado con respecto a la violencia que se vive en la actualidad. “Cobra más trascendencia cuando se trata de rugbistas”, reconoció inmediatamente uno de los ex jugadores referentes de “Uni”. “Puedo asegurar que el mensaje en los clubes es totalmente opuesto al accionar de esos cuantos”, indicó Prado.

Esa trascendencia a la que se refiere el también entrenador no es caprichosa. Hay una causalidad generada por los ataques que tienen como protagonistas a jugadores de rugby. La golpiza propinada por 10 jugadores a Fernando Báez Sosa por la cual perdió la vida provocó que, finalmente, la Unión Argentina de Rugby se pusiera en acción ante la problemática. “Tenemos el programa ‘Rugby 2030, hacia una nueva cultura’”, esgrimió Marcelo Corbalán Costilla. Ante la consulta de LG Deportiva, el presidente de la Unión de Rugby de Tucumán (URT) repudió la agresión hacia Colombres. “No es que estamos desentendidos del tema”, aludió con respecto a la implementación del plan nacional que, mediante 24 módulos, busca erradicar la violencia en el rugby. Y es también cierto lo que dice de que hace poco tiempo se está ejecutando, pero en la transición a la transformación suceden episodios como los de Colombres y a eso también hay que buscarle un plan.

El esfuerzo es válido, pero insuficiente, hasta aquí. La empresa no es sencilla porque pone en juego a la vida misma. “Nosotros tratamos de educar”, asumió con responsabilidad José Rubino, Oficial de Desarrollo de la URT. “Pero no somos toda la educación. Somos una pata para ello y no podemos lograr todo el cometido. Uno se siente muy tocado e indignado cuando siguen pasando este tipo de cosas”, sentenció Rubino.

“Uno de los chicos era amigo de Oscar desde los dos años”

“Todavía no puedo creer que esto haya pasado. Mucho menos a mi hijo, ya que los chicos de ‘Uni’ eran sus amigos. Pienso que no tienen límites; estoy sorprendida. Es algo que en mi cabeza aún no entra”. Aún consternada, Sonia Ramasco Padilla, mamá de Oscar Colombres el joven brutalmente atacado, el fin de semana a la salida de una fiesta en San Pablo.

Ramasco Padilla no entra en sí; a cada segundo queda más sorprendida todavía. “Uno de los chicos era amigo de Oscar desde que tenían dos años. Vivíamos cerca”, dice con total sorpresa y va más allá en su relato, como dejando en claro que pese al susto, y a todas las heridas que sufrió, agradece tenerlo con ella, en su casa. “Podrían haberlo matado. No miden lo que pueden llegar a provocar o hacer con este tipo de violencia. Mi hijo pudo haber tenido un triste final como el que tuvo hace un tiempo Fernando Báez Sosa”, asegura sin llegar a entender qué fue lo que pudo pasársele por la cabeza a los agresores. “Muchas veces, cuando están en grupo, se creen ‘cancheros’ o ‘machitos’. Al otro día, algunos le escribieron a mi hijo. Le dijeron que estaban arrepentidos, pero ninguno asumió nada.”, sentencia Ramasco Padilla, quien en las últimas horas recibió numerosas muestras de cariño y solidaridad.

PARA SABER

El más impactante

Su trascendencia fue nacional e internacional. Fernando Báez Sosa (18 años) fue asesinado a golpes, el 18 de enero de 2020, a la salida de un boliche de Villa Gesell, por una decena de jugadores de Club Náutico Arsenal de Zárate. Actualmente los imputados esperan el juicio.

Hace un mes en Concepción

El 8 de noviembre, Santiago Elio Pintos, de 25 años, estaba compartiendo un momento de distensión en un bar con un grupo de amigos. Sin mediar palabras, un grupo de jóvenes, señalados como jugadores de Huirapuca, comenzaron a golpearlo en diferentes partes: cuerpo, cara y cabeza.

Salta también fue noticia

El caso salteño, que tuvo como damnificado a Sebastián Aragón (17), fue un escándalo, ya que en la golpiza habría participado el hijo del presidente de la Unión Salteña, Carlos Martearena, junto a otros jugadores de hockey de esa provincia. Por ahora quedó en acusaciones de un lado y del otro.

En Córdoba dio un giro inesperado

A fines de 2020, Lautaro Insúa de 18 años, denunció que un grupo de jugadores de Tala, de la misma edad, habría entrado sin autorización a una fiesta que celebraba y que de la nada comenzaron a golpearlo. Luego de averiguaciones, se constató que Insúa habría provocado a este grupo, que terminó respondiendo y dejándolo mal herido.

Repudiable y vergonzoso

Otro caso, en 2019, que corrió como reguero de pólvora por las redes sociales, fue el que protagonizaron jugadores de SIC de Buenos Aires. Luego de festejar el título obtenido, presuntamente bajo los efectos del alcohol, atacaron, por pura diversión, a un linyera que estaba en inmediaciones del club.

Pichot hizo un llamado de atención

“Dicen ‘hechos aislados’, pero cuando son un montón de ‘hechos aislados’, ya no lo son. Es un tema de cultura y ahí es donde hay que trabajar muchísimo”, reflexionaba el ex capitán de Los Pumas a fines de septiembre sobre la violencia en el rugby.

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