Los misachicos, de nuevo presentes para celebrar a María - LA GACETA Tucumán

Los misachicos, de nuevo presentes para celebrar a María

Una tradición muy arraigada en el NOA para rendirle tributo a los santos. Hoy se acercarán decenas de ellos a Concepción.

08 Dic 2021 Por Nicolás Sánchez Picón
1

ORAR. Los misachicos salen de diferentes poblados para pedir y agradecerle, en este caso, a la Virgen. la gaceta / archivo

Hay tradiciones que resisten el paso del tiempo y se arraigan en la cultura con más fuerza. Este es el caso de los “misachicos”, las procesiones rurales y gauchescas que homenajean a los santos, con procesiones que mezclan la oración y el festejo.

Cada 8 de diciembre, estos contingentes marchan a Concepción para rendirle tributo a María Inmaculada. “Los misachicos son manifestaciones de fe populares, con banderas, bombos y quenas, que caminan durante horas alternando cantos, silencios y rezos”, resume el padre Fabián Brito, Vicario General de la Diócesis de la Santísima Concepción.

“Es algo que está muy arraigado en nuestra cultura religiosa. Es algo que se da, especialmente, en la gente del campo; ellos manifiestan su religiosidad y devoción, especialmente a María Santísima, con estos signos concretos -explica el párroco de la iglesia de Arcadia, Camilo Zamorano-; son mas bien algo espontaneo. Todo el mundo sabe que a tal hora va a salir la imagen de la Virgen, entonces ellos se van acercando para iniciar el misachico”

Fe y tradición

“Un misachico implica sacrificio, y todo eso se va ofreciendo a medida que van realizando la procesión, con sus rezos, sus cantos, sus bombos y quenas -dice Zamorano-; y sucede en esta zona porque se trata de netamente gente del campo, y sabemos muy bien que nuestros campesinos son muy prestos a la tradición, y conservan las de sus abuelos, bisabuelos y tatarabuelos”

El padre Fabián comenta que la supervivencia de esta tradicion (que se realiza en muchas festividades católicas) tiene que ver con lo espontaneo del acto. “Esencialmente nace del pueblo, de las bases, de las familias... No está organizado ni animado por la jerarquía de la Iglesia; viene más abajo, del pueblo de Dios, de las comunidades que se organizan para participar y hacer así presente su devoción. Y lo lindo es que se transmite de generación en generación de una manera muy arraigada”

De hecho, cada misachico lo encabeza la imagen de un santo o una virgen, independientemente de cual sea la celebración. Todas esas figuras están en las casas de los vecinos, que se congregan atrás del santo durante el recorrido. “La mayoría de la gente viene con imágenes de otras devociones, incluso hay mucho de San Expedito y San José -remarca-; y en los misachicos vienen todas las personas, con todas sus situaciones de vida particular... Vas a ver gente muy bien vestida y otros muy pobres, todos mezclados en esa imagen, la del pueblo que peregrina junto”, añade el padre Fabián.

En Concepción

En 2019 -según datos de la Catedral- hubo aproximadamente 100 misachicos. La de la Inmaculada Concepción es, sin duda, la fiesta patronal más grande de la zona. Por la pandemia, el año pasado se decidió que la celebración sea a puertas cerradas, pero este año se retoma un viejo hábito y se espera que los fieles se acerquen durante todo el día.

“Tenemos la peregrinación que viene de Santa Lucía, que es a 40 kilómetros, y también gente que viene de Villa Belgrano, en Alberdi, a 30 kilómetros... Esas son algunas de las comunidades que vienen caminando, después hay quienes vienen en medios de transporte de otras localidades, de Simoca o de Lules, por ejemplo”, cuenta Brito.

“Nuestra parroquia (la de Arcaida) comprende 19 comunidades, que espontaneamente van saliendo a la ruta 38, se van juntando y llegan a las 6 de la mañana a la Catedral (de Concepción), para la misa de los peregrinos. La comunidad de Valenzuela, que es la más lejana, sale a las 11 de la noche del 7 para llegar a la hora de la misa, y otras comunidades se reúnen en Arcadia a las 3 de la mañana y ya salen a la ruta”, narra el padre Camilo.

Ganas de celebrar

“Los fieles están ávidos de estas expresiones comunitarias de fe. Por esto de la pandemia han estado limitados y recluidos, entonces todos están esperando la fiesta, por supuesto, cumpliendo con todos los protocolos -dice el sacerdote-; es, al fin y al cabo, una manera de glorificar y alabar a Dios”, asegura Zamorano.

Comentarios