Dólares: caras chicas, caras grandes, otra avivada argentina

Los analistas señalan que no hay razón alguna para pagar una comisión para canjear los billetes de cara chica por las nuevas emisiones.

07 Dic 2021 Por Marcelo Aguaysol
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FOTO/PURA VERDAD

"Los dólares cabezas chica me hacen estallar la cabeza", confiesa un banquero cuando LA GACETA le pregunta qué sucede con los billetes estadounidenses con rostros más pequeños de los próceres de aquel país que se diferencian en el tamaño con los que aparecen en las nuevas emisiones. Y la mayoría de los analistas coinciden en el diagnóstico: "es otro gran invento argentino", otra avivada de algunos jugadores del mercado que intentan obtener ganancias en base a la desesperación de la sociedad que, frente a una elevada inflación, busca dolarizar sus pesos. Como postula la Ley de Gresham (aquel financista y comerciante inglés del Siglo XVI), la moneda buena (el dólar) tiende a desplazar a la mala (el devaluado peso argentino).

Esta tendencia se intensificó hace una semana, cuando el Banco Central puso en vigencia el cepo al financiamiento de las compras de paquetes turísticos en dólares, los rumores sin sustento acerca de un eventual corralito y el pedido de la autoridad monetaria para que las entidades financieras vendan sus tenencias en divisas extranjeras. Por esa razón, particularmente los tenedores minoristas salieron corriendo a sacar sus dólares del banco y así se produjo una sangría de U$S 400 millones en las dos primeras jornadas de este mes. El mes pasado, el retiro había sido de U$S 750 millones.

Un banquero consultado por LA GACETA reveló que, más allá del retiro de dólares, hubo clientes que buscaron cambiar los billetes de "cara chica" por los de "cara grande". ¿Por qué? Porque no podían realizar transacciones sin que se les aplicara un desagio. "En nuestro caso, esos billetes que tienen una demanda acotada o no son aceptados son girados a las casas centrales que, a su vez, los exporta a Estados Unidos e importan moneda nueva o los de caras grandes", expresa. En este caso, el problema radica en el alto costo de traslado de esos lotes de billetes.

En Estados Unidos ni en ningún otro país del planeta existe una traba con los dólares viejos como sucede en la Argentina. Por esa razón, el CEO de Latin America Invest (una plataforma de negocios), Damián Valenzuela Mayer, no duda en afirmar a nuestro diario que esa mecánica "es un invento totalmente argentino, una avivada de pocos jugadores ocultos del mercado cambiario". Según el abogado y empresario tucumano, radicado en América del Norte, el dólar de cara chica es tan de curso legal como las nuevas emisiones. "No hay ningún impedimento para recibirlos y transaccionarlos y razón alguna para que en la Argentina se cobre una comisión del 5% o el 6%", enfatiza. Valenzuela Mayer cree que puede tratarse tal vez de un traslado de precios por algún servicio, pero que es de tinte particular, no general. También aceptar una justificación por parte de los bancos de un mayor costo de logística, por la demanda excepcional de divisas en medio de un cepo cambiario. Aunque el analista, además, señala que no debe perderse de vista que muchos ahorristas han decidido sacar los dólares debajo del colchón o de la caja de seguridad y realizar operaciones en el mercado, ya sea por una necesidad puntual o porque la cotización elevada del dólar les permite saldar compromisos financieros.

Christian Buteler, analista de mercado, coincide con Valenzuela Mayer, y añade que entre los ahorristas se difundió que los dólares de cara grande tienen mayores medidas de seguridad que los de cara chica. "En las cuevas inventaron que, porque tienen menos medidas de seguridad, los billetes más viejos están más expuestos a las falsificaciones y por eso cobran una comisión, por el costo de la autenticidad", indica a nuestro diario. Los dólares no tienen fecha de vencimiento y si los bancos deciden mandar los papeles más viejos a la Reserva Federal es solamente por una cuestión de renovación, pero no porque sean falsos, insiste Buteler. "Suelo recomendar que la gente vaya al banco y deposite el billete viejo que a la semana le darán el nuevo, pero el problema no es ese, sino la desconfianza que hay en todo en el país y de allí la avivada de cobrarles el 5% de comisión cuando quieren convertirlo a nuevos", indica.

Entre tantos rumores y situaciones con el dólar, aquellos ahorristas que eligieron retirar sus depósitos en  dólares deberán pagar el impuesto a los Bienes Personales. Ese impuesto obliga a tributar según el patrimonio de los contribuyentes al 31 de este mes, con una alícuota máxima del 1,25% para depósitos locales y para los del exterior llega al 2,25%. El tributo no tiene actualización automática, ni en el mínimo las escalas y este año no fueron modificadas. Esto implica mayor presión impositiva, porque el valor de los bienes aumentó por la inflación, como sucede con los autos por ejemplo.

El contribuyente va subiendo en la escala del gravamen, que se paga en forma progresiva, a medida que aumenta su patrimonio en pesos, mayor será la alícuota a pagar, pasando de un mínimo de 0,5% hasta 1,25%. Retirar dinero del banco, tanto pesos como dólares, implica automáticamente perder la exención de Bienes Personales, aunque eso se determina por el patrimonio al 31 de diciembre. Si el ahorrista que retiro el dinero lo vuelve a depositar, entonces recupera la exención.

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