Un informe reservado ilumina el caso “Lebbos”

Por pedido del ex fiscal Albaca, tres policías leyeron de punta a punta las actuaciones en 2013 y recomendaron “profundizar” las líneas investigativas abiertas siete años antes.

03 Dic 2021 Por Irene Benito

Habían pasado años desde el homicidio de Paulina Lebbos cuando el ex fiscal imputado Carlos Albaca pidió ayuda a la Policía. Como consecuencia de esa convocatoria, tres integrantes de esa institución armaron un búnker en lasede de Jefatura de Policía -lugar de trabajo del después condenado ex jefe de la fuerza Hugo Sánchez- para leer de punta a punta los numerosos cuerpos que tenía el expediente con acceso restringido. De esa comisión policial surgió un informe confidencial con recomendaciones que sus autores, Miguel Ángel Gómez, Hugo Rafael Cabezas y César Agüero, entregaron en mano a Albaca. Según los ex policías -hoy los dos últimos integran el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) del Ministerio Público Fiscal-, hacia 2013 resultaba necesario “profundizar” las líneas investigativas abiertas tras el crimen.

El informe secreto puede ser considerado una especie de registro del desempeño de Albaca, quien, acorralado por las denuncias, accedió en 2014 a la jubilación con el beneficio del 82% móvil. Desde ese año, aquel afronta la pesquisa penal que lo convirtió en el primer funcionario constitucional judicial que los Tribunales enjuician por supuestos delitos cometidos en el ejercicio del cargo. El debate del presunto encubrimiento agravado del homicidio de Lebbos continúa hoy a las 9 en el edificio de la calle España ante el estrado que conforman los jueces Fernanda Bähler (presidenta), Raúl Cardozo y Wendy Kassar.

La comisión policial trabajó durante tres meses. Depende de cómo se lo vea o lea, el examen del expediente “Lebbos” puede ser considerado el compendio de todo lo que Albaca hizo o no hizo para esclarecer uno de los casos de máxima relevancia de la historia institucional de la provincia. Pero la existencia de esta “investigación de la investigación” ilumina el estado de la causa al momento de que el ex fiscal acusado fue sustituido por su par Diego López Ávila.

Uno de los puntos cuestionados de la fase de Albaca es el tratamiento de las pruebas derivadas de los teléfonos, como los cruces de llamados y el estudio del IMEI que después desarrolló López Ávila con la asistencia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (se informa por separado). Gómez, que es abogado y actuó como jefe del equipo, dijo que trabajaban de una manera rudimentaria y sin equipamiento, pero que no “era tan complicado” interpretar los gráficos ligados a los teléfonos. Gómez contó en la audiencia que en 2009 él cumplió y entregó esa tarea en el caso “Lebbos”, y que no volvió a saber nada hasta la formación de la comisión policial en 2013. “Tras leer los cuerpos, vimos que había varias líneas de investigación que nosotros aconsejamos profundizar. De ahí surgieron actuaciones e informes preliminares, pero no sé por qué Albaca nos pidió este trabajo recién en 2013”, atestiguó el ex secretario de Seguridad.

Por pedido del fiscal Gerardo Salas y del defensor de Albaca, Macario Santamarina, el testigo repasó las múltiples hipótesis delictivas vigentes al tiempo de la intervención del comité. “Nosotros analizamos los 26 cuerpos y las 26 actuaciones complementarias de entonces desde la primera hasta la última foja... La importancia de agotar las líneas es que se descartan unas y se fortalecen otras. En el punto en el que estábamos, no se había llegado a eso”, dijo Gómez. Y agregó que encontraron evidencias genéticas pendientes de procesamiento y aconsejaron la realización de las pruebas de ADN. Interrogado por Salas acerca del plazo transcurrido entre la muerte violenta de Lebbos y el reporte confidencial, Gómez reflexionó: “hay una frase que dice que el tiempo que pasa es la verdad que huye. Habían pasado muchos años y es difícil remontar una investigación en esas circunstancias... los hechos ocurrieron en 2006 y estábamos en 2013: no me pregunten por qué”.

Cabezas refirió el atraso que había en Tucumán respecto de la adquisición de herramientas para entrecruzar llamados telefónicos. Incluso manifestó que la Policía no estaba familiarizada con los informes que generaban las compañías. “Es muy importante investigar la línea y el aparato. Con el IMEI de la víctima es posible saber si otras líneas impactaron en el teléfono que esta usaba”, añadió Cabezas. El ex policía contó cómo retiraron las distintas piezas del expediente para estudiarlas en la comisión instalada en las dependencias de la calle Italia. En esa época, la reserva del proceso había empezado a ceder por la veeduría que desarrolló el abogado de la Nación, Bernardo Lobo Bugeau. Pero, con anterioridad a estos acontecimientos, el caso “Lebbos” había sido secreto hasta para los ex prosecretarios de Albaca, según estos esgrimieron al prestar declaración testimonial. A su turno, Cabezas dijo que él había intervenido en la investigación de cientos de homicidios. Con base en esa experiencia, comentó: “el esclarecimiento de los hechos ilícitos depende en gran medida del correcto trabajo en ese momento (inicial). Hay que hacer una buena preservación y delimitación (de la escena del crimen): esto es clave. Yo vi cosas mal realizadas en la causa ‘Lebbos’ y eso ya implica que empezó mal”. El ex policía apuntó que, después, había que analizar las evidencias recolectadas en los laboratorios forenses. “Según el criterio de la comisión policial, en 2013 quedaban medidas por hacer. Había que profundizar la investigación de las pistas”, dijo Cabezas.

El testimonio de Agüero, tercer redactor del informe policial reservado sobre la causa, ratificó lo que habían expresado antes sus colegas. “Tamaña tarea”, definió. Y agregó: “el fiscal (Albaca) nos pide ayuda con el caso ‘Lebbos’ y nosotros lo conversamos en la Jefatura de la Policía. Fue una iniciativa de Albaca. No recuerdo otra situación similar”. El testigo comentó que entre 2006 y 2013 hubo un salto tecnológico en cuanto la prueba telefónica, y que él hizo aconsejamientos en esa dirección. Agüero recordó que la Policía provincial había sido desplazada de la pesquisa (por los cuestionamientos a su proceder inicial) y que había habido intervenciones de las fuerzas federales con diferentes criterios. Y repitió la conclusión de sus compañeros: “en definitiva, nosotros veíamos la necesidad de profundizar la investigación”.

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