Caso Reyes Pérez: uno de los defensores de los policías teatralizó su hipótesis del caso

El abogado Gustavo Carlino tomó las armas, le pidió aclaraciones a los imputados y realizó una reconstrucción de su versión de los hechos.

30 Nov 2021 Por Santiago Re
4

“¿QUÉ SENTÍS CUANDO TE APUNTO?”. El defensor Gustavo Carlino (de pie) protagonizó una reconstrucción de los hechos junto a los imputados. La Gaceta / Fotos de Santiago Re - Inés Quinteros Orio

El juicio por el crimen de Miguel Reyes Pérez (24 años) comenzó de una forma poco habitual. El defensor Gustavo Carlino hizo traer a la sala y poner a la vista las armas que se habían secuestrado después del homicidio. Como si se tratara de un teatro, fue preparando la escena para que su defendido, Gerardo Andrés Figueroa, y el otro policía acusado, Mauro Matías Navarro, ilustraran qué habría pasado ese 24 de diciembre de 2016 que concluyó con la muerte de Reyes Pérez.

Previamente se leyó la acusación que presentó el auxiliar fiscal Rafael Herrera Carreño y el abogado querellante Pablo Giargiulo, de la organización Andhes, que asiste a la madre de Reyes.

Según se leyó, ese día los policías hacían recorridos preventivos en moto por San Cayetano cuando fueron informados sobre un asalto en calle Anselmo Rojo al 100. Al llegar al lugar se toparon con Reyes Pérez, quien coincidía con la descripción que se había dado sobre el autor del robo, y le dieron la voz de alto, pero el joven corrió e ingresó por un pasillo para guarecerse. “Los efectivos lo siguieron y le cortaron el paso. Reyes Pérez quedó parado al verlos, y con intención de causarle muerte, Navarro le disparó en la cara con la escopeta reglamentaria y Figueroa le asestó un culatazo. Esas lesiones lo llevaron al fallecimiento”, se recitó en la sala.

“Yo sentí miedo”

La versión ofrecida por los defensores Carlino y Javier Lobo Aragón (asiste a Navarro) giró en torno a que los policías respondieron a un llamado del 911 y que todo el tiempo la víctima estuvo armada, empuñando un revólver y reticente a cesar su actitud.

Navarro, el primero en declarar, contó que él siguió a pie a la víctima por el pasillo mientras su compañero quedó en la calle con la moto. En determinado momento, Reyes y Navarro quedaron frente a frente. Según el uniformado, Reyes sacó un revólver calibre 32 de entre sus ropas y le apuntó al pecho mientras él le apuntaba a las piernas con la escopeta reglamentaria y le exigía que bajara el arma.

Carlino fue más allá de la simple declaración y le pidió permiso al tribunal para que reconstruyeran la escena de su hipótesis. Los jueces Fabián Fradejas, Luis Morales Lezica y Gustavo Romagnoli, concedieron el pedido.

El abogado, que aclaró no tener idea de armas, se dio el gusto de manipular ambas: la escopeta y el revólver 32 secuestrado. Ambos descargados.

Carlino se paró frente a Navarro y le apuntó al pecho con el arma corta. Así le fue pidiendo precisiones al acusado sobre a qué distancia estaba Reyes de su persona, cómo estaban parados, a que altura se apuntaban, etcétera. “¿Qué siente si yo le apunto así con esta arma?”, preguntó el litigante. “Siento miedo, sentía miedo porque con esa arma me podían matar”, respondió Navarro, y aclaró que la escopeta con postas de goma es menos letal. “Para que la escopeta sea letal tiene que ser a muy corta distancia, yo estaba a siete metros de él cuando una mujer se me abalanzó y comenzó a forcejear conmigo. Mi reflejo fue retroceder, y así se disparó el arma. No sé si de un empujón o cómo, esta mujer levantó el caño de la escopeta y por eso el disparo fue alto. No fue una emboscada, fue un procedimiento que desencadenó en un accidente y en esta muerte”, señaló el imputado.

Cuando pasó a declarar Figueroa, se repitió la secuencia, explicando la teoría desde la distancia en la que había estado el otro acusado.

La mujer misteriosa

La querella pidió precisiones sobre la versión del accidente. Ninguno de los dos sospechosos pudo identificar a la mujer misteriosa que habría forcejeado y provocado el disparo. Figueroa si la denominó como “La Loca María”, y juró que era una persona que siempre participaba en los asaltos junto a Reyes y a otro cómplice, sin embargo aclaró que a pesar de su fama “por ser parte de los delincuentes que azotaban San Cayetano” nunca habían logrado detenerla, pero sí a la víctima, en más de una ocasión.

Navarro, por su lado, dijo no tener idea sobre quien podía ser. “No le presté atención la verdad, habían entre 20 y 30 personas al rededor pegándonos y arrojándonos piedras y cascotes, pegándonos con palos. Yo me ocupé de asistir a Reyes Pérez que estaba herido: usé su remera para cubrir la herida, nunca pensé en dejarlo abandonado”, indicó.

Giargiulo le preguntó porqué no habían buscado a esa mujer para que fuera llamada a declarar. “Yo no vi bien, tampoco creí que fuera necesario, pensé que e ser necesario mis superiores se encargarían de ubicarla pero no fue así”, respondió el acusado.

“Guarida de ladrones”

Figueroa describió el lugar donde ocurrió el hecho. “Quedamos expuestos en una zona peligrosa. Estamos hablando de una de las zonas rojas de San Cayetano, son pasillos por los que sólo entrás a pie o en moto y donde están las guaridas de los delincuentes. Nos rompieron los cascos a ladrillazos, la gente quería meter a Reyes a una casa, no sé para qué, nosotros lo llevamos al hospital”, aseguró Figueroa. Por último, reconoció que conocía a la víctima y la señaló como: “un peligroso delincuente que siempre iba a armado y tenía muchos antecedentes”.

“Ellos fueron”

La madre de Reyes Pérez, Ana Reales, como ya le había adelantado el domingo a LA GACETA, declaró que ya conocía a Figueroa y a Navarro porque perseguían a su hijo y le exigían que robara para ellos. “Ellos dos me dijeron en la cara que me lo iban a entregar a mi hijo en un cajón y cumplieron su amenaza”, dijo la mujer, que dice que sus vecinos habrían reconocido a los efectivos. “A mi hijo no lo mató el paco, me lo mataron ellos ¿por qué no lo dejaron vivir?” agregó entre lágrimas. La acusación sostiene que el procedimiento en el que mataron a Reyes Pérez no fue regular. Hoy comenzarán a declarar los peritos y testigos especialistas.

Comentarios