PROPUESTA Y ENSEÑANZA. Carolina Gallo elaboró un libro de gran utilidad.
En la época dura de la cuarentena, cuando las restricciones por la pandemia obligaron a cerrar las instituciones por varios meses, se planteó el interrogante de qué comunicar a la sociedad para expresar que aún seguían vivas. “Muchas de ellas no podían trabajar de otra manera que no fuera presencial. Para no desaparecer, se valieron de plataformas digitales para mostrar sus valores, ya sea a través de un flyer con alguna frase o una efeméride significativa”, cuenta Carolina Gallo, quien acaba de publicar un libro de herramientas titulado “De la prensa a la comunicación institucional”.
Como en las personas, los valores perfilan la identidad de una institución. “A través de los valores es que nosotros podemos demostrar y consolidar lazos de empatía, colaboración y cooperación, con otras instituciones, destinatarios o no destinatarios”, explica la periodista, que es docente de la cátedra de Comunicación Institucional de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT.
“Si las instituciones no reconocen sus propios valores y no los difunden al menos internamente, después lo que hagan para afuera va a ser muy superficial. Si la idea es sólo llegar a más visualizaciones, sin un trasfondo de valores, lo que transmitimos es efímero, se olvida, se hace y pasa como la publicidad. El mensaje publicitario es efímero porque tiene que ver con la actualidad inminente. Pero para consolidar una institución la comunicación tiene que apelar a los valores”, plantea la especialista.
Gallo es consciente de que no todas las características de una institución pueden ser buenas, por eso apela a un parangón con las selfies. “Los chicos se sacan muchas fotos y borran muchas, porque esperan mostrar la mejor imagen. De la misma manera tengo que saber elegir la parte de la identidad que yo quiero comunicar. Esto es control de la identidad. Ello me ayuda no a controlar la imagen, porque es algo que no puedo hacer ya que es subjetivo y depende de la percepción de los demás; pero sí puedo llegar a la imagen deseada, es decir, hacer todo lo posible para que esa imagen sea buena. Lo que nosotros podemos hacer desde lo institucional es comunicar la imagen que yo quiero dar”, explica.
“Es imposible que todos piensen lo mismo (al ver la imagen) porque algunos lo hacen a través de la experiencia que ellos tienen con la institución. Pero si empatizamos en los valores cuando algo salga mal, me voy a apoyar en que siempre ha sido de otra manera, y eso dará pie a una justificación social”, afirma.
Al hablar del origen de la especialidad, el libro plantea que la comunicación institucional aparece cuando se logra “una acción de comunicación deseada”. “Porque al principio, las instituciones no comunicaban de una manera deseada, al no planificar o no tener en cuenta algunos elementos, terminaban dando una percepción errada. El mensaje institucional no llegaba como querían.
“El libro trata de brindar claridad a acciones y palabras que usamos constantemente los que hacemos prensa y los comunicadores. Es un libro básico donde doy una sugerencia de planificación en una nueva normalidad”, dice.
Con la colaboración de Fabián Font, que ilustra la tapa, la obra, de edición on line, introduce el concepto de la fotografía institucional artística. “De la prensa a la comunicación institucional” es un libro de herramientas, con un basamento teórico, pero con mucha información práctica.








