Debido a la ciclovía, Yerba Buena tendrá que hacer veredas - LA GACETA Tucumán

Debido a la ciclovía, Yerba Buena tendrá que hacer veredas

La construcción de recorridos para los ciclistas trae aparejados cambios en la “Ciudad Jardín”: los vecinos deberán cumplir con una ordenanza de hace 15 años y los automovilistas, acostumbrarse a los nuevos sentidos de las calles.

26 Nov 2021 Por Nicolás Sánchez Picón
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la gaceta / foto de antonio ferroni

Desde hace días la fisonomía de Yerba Buena cambió. Un poquito. Algunas calles que eran doble mano se convirtieron a una sola dirección, al tiempo que se inauguró el tramo de la ciclovía en Roca y Reconquista en la “Ciudad Jardín”. Pero no todo es color de rosas: bocinazos, muchos autos circulando a contramano y vecinos caminando por las calles en las cuadras con bicisenda, son algunas de las imágenes que más se repiten ahora. Y son sólo algunos de los cambios que van a llegar.

No se discute que la construcción de las ciclovías es una medida positiva. Además de descongestionar el tránsito, es una forma saludable -para el ambiente y para las personas- de trasladarse. Pero hay opiniones diversas. María Ines Auguste es vecina de Yerba Buena y se mostró inquieta por las bicisendas. “Dispusieron inconsultamente hacer ciclovías en calles dónde no corresponde. Hay que dar prioridad al peatón, que somos la gran mayoría y no tenemos por dónde caminar, porque no hay por dónde hacerlo, no hay veredas ni caminerías”, informó a LA GACETA en WhatsApp. De hecho, la bicisenda ya inaugurada es usada también por peatones, ya que no hay vereda de ese lado de la calle. Y este es un tema que preocupa a los vecinos.

la gaceta / foto de antonio ferroni

“En Yerba Buena hay un problema y es que no hay veredas. La mayoría de las manzanas no las tiene; no es culpable la ciclovía, esto viene de hace años”, admite Valeria Marcaida, subdirectora de Planeamiento Urbano de Yerba Buena, y detalla: “ya empezamos a instar casa por casa a los vecinos del casco viejo para la realización de sus veredas y ha habido una reacción muy buena -aseguró-; estamos preparando, además, una notificación general. Hay ordenanzas existentes y las veredas corresponden a los frentistas; cada casa debería hacer la suya”.

Así también, Marcaida adelantó que buscan notificar puerta por puerta también a los vecinos en todos los tramos por donde va a ir la ciclovía. “Y la idea es extenderlo por todo Yerba Buena. Todo esto -la ciclovía y los cambios que trae- es algo que se viene trabajando hace años -afirma-; las puertas de nuestras oficinas siempre están abiertas para que los vecinos se lleguen a consultarnos. Algunos de ellos, que ya las hicieron o las están haciendo, se acercaron a la Subsecretaría para que los guiemos, porque obviamente te vas a encontrar con árboles y, en algunas calles hay pendientes muy bien pronunciadas”.

En cuanto a la realización de las veredas, Marcaida comentó que la propuesta es que construyan en sólo una porción del frente de las viviendas, dejando un espacio verde sin pavimentar.

Este campaña se enmarca en el plan “Hagamos veredas”, que es simplemente el cumplimiento de la ordenanza municipal N°370, que tiene más de 15 años de vigencia, subraya Franco Marigliano, subdirector de Planeamiento Urbano de la Municipalidad.

“Este programa para las veredas se viene ejecutando desde hace más de tres años con la ayuda de los vecinos en distintas calles. Nosotros brindamos asesoramiento porque la ordenanza es muy rígida y se pueden hacer interpretaciones más libres. Estamos a disposición de cualquier tipo de consulta o asesoramiento técnico”, dice.

A contramano

Mediodía de ayer en Yerba Buena. El tránsito es impresionante. En avenida Aconquija al 1.900 los varitas no dan abasto controlando que los autos no giren hacia Reconquista, ya que la ciclovía cambió su sentido de circulación. Se escuchan silbatazos por doquier y bocinazos. Y es que, para la construcción del circuito de bicisendas, se han realizado ya aproximadamente 15 cambios en la dirección de circulación de algunas calles. Cuesta aprenderlos y memorizarlos.

la gaceta / foto de antonio ferroni

“Se ve muchos más autos a contramano que antes”, le dice a LA GACETA Aime Loschiavo, varita en ese punto de la avenida. Exactamente en el momento en que esbozó la frase, debió alzar su silbato porque un auto estaba a punto de girar por Reconquista. “Hay gente que entiende que ya no se puede doblar y hay otros que no, que se enojan -cuenta-; las bicicletas en su mayoría son las que más respetan. Preguntan ‘¿es para nosotros?’ (haciendo referencia a la senda) y se alegran al saber que sí, que ese espacio es exclusivamente para ellos”.

“Es un caos”, resumió Leonardo Albornoz, que atiende un quiosco en esa esquina. “El problema son los autos. La gente no sabe y se mandan a contramano -subraya-; y la otra cuestión es la gente que vive acá, en el pasaje. Que la calle sea de una mano los obliga a dar vueltas para volver a sus casas”.

Los cambios en los sentidos de las calles forman parte de la planificación para la construcción de los espacios exclusivos de las bicicletas. La idea es mejorar la transitabilidad y la fluidez del tráfico y además brindarles a los ciclistas un trayecto más seguro y amplio; los problemas de circulación se ven en todas las calles en las que hubo modificaciones. Y no es sólo en el andar: además de que hay vecinos que deben hacer varias cuadras extra para regresar a sus hogares por el cambio de mano, a los comerciantes los perjudica en sus ventas, como es el caso de Jorge Olivieri, que tiene una ferretería sobre Reconquista hace años, y Brian Juárez, que trabaja en una barbería en la zona. “Ahora hay que hacer 12 cuadras para venir, si es que entrás por la estación de servicio. Afecta bastante a la venta”, afirmó Olivieri. Juárez también coincidió: “perjudica porque antes los clientes venían desde la avenida y ahora tienen que hacer muchas cuadras para llegar”.

Ana de Ángeli considera que el cambio de mano ha sido positivo. “Siempre estamos viendo la circulación de los vehículos; y sí, es verdad que haciéndolo de una sola mano se vuelve más cómodo para el peatón y para los vehículos que circulan. Antes, a la salida del colegio (hay uno en las cercanías de Reconquista y Aconquija) los autos hacían colas y se extendían hasta la avenida. Cuando querías entrar por la calle era imposible”, comenta.

Aunque en todas las calles se avisa la novedad, aún es difícil asimilarlo. “Está lleno de cartelería que indica los sentidos nuevos, pero obviamente todo es costumbre y va a ser difícil que la gente la cambie. Los automovilistas muchas veces giran de manera automática y no están acostumbrados a ver la cartelería o quizá no vieron la información que circuló sobre los nuevos sentidos”, explica Nicolás Juárez Dappe, subdirector municipal de Tránsito, y agrega: “hay que tener la mayor paciencia posible; mientras estamos en esas calles, informamos a los conductores sin hacer ningún tipo de multa, porque la idea es concientizar. Eso vamos a hacer durante un mes y medio”.

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