Juntaron una tonelada de chatarra electrónica con un proyecto escolar - LA GACETA Tucumán

Juntaron una tonelada de chatarra electrónica con un proyecto escolar

Los alumnos del instituto Carlos Pellegrini hicieron una campaña en las redes sociales y colocaron puntos verdes de recolección.

22 Nov 2021 Por Lucía Lozano
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RESIDUOS. La mejor opción es desechar los aparatos electrónicos en puntos verdes y no en la basura en casa.

El mundo genera en un año más de 50 millones de toneladas de residuos electrónicos; el equivalente a tirar a la basura 125.000 aviones jumbo o 4.500 torres Eiffel. Solo el 20% de los restos de computadoras, teléfonos, baterías y electrodomésticos son reciclados correctamente. Esto genera un gran daño el medio ambiente y a la salud humana.

Atentos a esta problemática, un equipo de estudiantes de quinto año del Instituto Pellegrini presentaron una iniciativa para poner su granito de arena. Primero, usaron las redes para crear conciencia entre los tucumanos. Luego, crearon puntos verdes para que la gente pueda dejar su basura electrónica y, finalmente, consiguieron que estos residuos sean tratados por una empresa que se dedica al reciclado de RAEE (la denominación incluye todos los aparatos eléctricos y electrónicos que se acercan al final de su vida útil).

La idea, que se presentó a comienzos de este año en el marco del dictado de la materia de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), fue largamente debatida por los estudiantes, según contó el profesor a cargo, Germán Herrera.

“En esta materia les enseño a mis alumnos marketing digital. Ellos debían elegir un tema para aprender cómo funcionan las redes sociales cuando se realizan campañas. Así fue que eligieron este objetivo noble y diseñaron una campaña de contribución al medio ambiente”, señaló el docente.

El proyecto solidario se llama Tecno Trash. Los estudiantes se dividieron el trabajo para abarcar todas las áreas: diseño multimedia, seguimiento en redes y un equipo territorial que se ocupa de colocar los puntos verdes.

Éxito sorpresivo

“El proyecto constó de varias etapas. Primero, hicimos la campaña en Facebook, Twitter, Tik Tok e Instagram para crear concientización. Luego, instalamos los puntos verdes y luego acordamos con la empresa Electrogreem para que se hiciera cargo de la recolección y el tratamiento de los residuos electrónicos”, explicó.

La iniciativa tuvo un éxito sorpresivo. Los alumnos se habían puesto como meta juntar 300 kilos de chatarra electrónica. Sin embargo, lograron acumular una tonelada, contó emocionado Lautaro Luna, uno de los estudiantes que participó del proyecto.

De acuerdo a las investigaciones que hicieron los alumnos, en Argentina se generan 500.000 toneladas de residuos electrónicos al año. El 80% de esos desechos acaba como relleno sanitario o en basurales a cielo abierto, sin un tratamiento adecuado.

La pandemia impactó

“La pandemia por covid-19 aumentó la generación de este tipo de chatarra por varios factores. Todo se trasladó a la vida digital. Las empresas tuvieron que equipar a sus empleados para que pudieran teletrabajar. Además, muchos usuarios aumentaron la intensidad y la frecuencia del uso de sus dispositivos, lo que impulsó el recambio o la compra de nuevos modelos, en especial de notebooks”, señalaron los estudiantes.

Precisamente, la mayor cantidad de basura electrónica que llegó a los puntos verdes fueron CPU, monitores viejos, impresoras y tablets. También recibieron auriculares, cargadores y distintos tipos de electrodomésticos: desde las viejas videocaseteras o cámaras de videos, aparatos que la gente guardaba desde hacía muchos años en sus casas porque no sabía qué hacer con ellos.

“Hubo un equipo que recorrió varios locales de electrónica y computación para ver dónde podíamos colocar los puntos verdes, además del que teníamos en el colegio”, contó el docente. De ese trabajo, consiguieron que los dueños de algunos negocios se sumaran al proyecto y ubicaron los puntos verdes en dos lugares estratégicos para que la gente dejara chatarras: uno en Bolívar 1.659 y otro en Junín 1.280.

Los chicos pasaron tardes enteras recogiendo las chatarras desde los puntos verdes. “Teníamos el curso repleto de aparatos; era impresionante”, contaron. También en el colegio aprovecharon para sacar la basura electrónica, lo cual les valió un certificado en reconocimiento como institución libre de RAEE.

Consideraciones

Los estudiantes fueron muy críticos también con la fabricación de aparatos tecnológicos y el mal hábito de no reparar las cosas cuando se rompen. O de querer todo último modelo.

“Nuestra sociedad es de usar y tirar. Nos es más fácil desechar las cosas que arreglarlas. Creemos que para cambiar esta realidad primero debemos cambiar nosotros. Por eso tan importante como reciclar es pensar antes de comprar”, señalaron los estudiantes en su proyecto distribuido en las redes.

Los alumnos se sorprendieron incluso de la cantidad de basura electrónica que había en sus propias casas y que muchas veces la desechaban sin saber el daño que generaba al planeta. “El celular que tiramos porque ya no servia seguro esta contaminando el suelo, el aire y el mar”, explicaron.

En defensa del reciclado, remarcaron: “muchos de los componentes de estos aparatos en desuso pueden ser utilizados para la fabricación de nuevos productos. Es igual de rentable -o incluso más- recuperar los metales de los residuos electrónicos que extraerlos de la naturaleza”.

Consejos para reducir la RAEE

- Cuidá los aparatos. Si no los estas usando, desenchufalos.

- Alargá su vida útil: usalos hasta que se rompan y elegí repararlos como primera opción.

- Cuando ya no hay posibilidad de arreglarlos, reciclalos o entregalos a un centro de acopio de chatarra electrónica.

- Si vas a comprar algo que necesitás, buscá en los mercados de segunda mano.

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