Piden penas severas para el comisario de Famaillá

El abogado Lautaro Monasterio Nelson, querellante en el caso de la muerte de dos jóvenes atropellados, acusó por “abuso de autoridad” al jefe de la comisaría.

POLÉMICA. El comisario de Famaillá, Ángel Brito, fue separado de su cargo porque habría intentado favorecer al concejal Juan José Orellana. POLÉMICA. El comisario de Famaillá, Ángel Brito, fue separado de su cargo porque habría intentado favorecer al concejal Juan José Orellana. LA GACETA / FOTOS DE DIEGO ARÁOZ
Por Homero Terán Nougués 20 Noviembre 2021

El comisario de Famaillá, Ángel Brito, está detenido y procesado por el delito de cohecho agravado en la causa del choque que acabó con la muerte de dos jóvenes. Según la denuncia habría coaccionado al médico para que “cambiara la sangre” del acusado y así “mejorar su situación penal”. La querella, además, solicitó que se recalifique el delito y se le impute también el “abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes públicos”.

“La idea es que se le agrave la pena y no solamente tenga una advertencia porque el delito que cometió es grave en sentido de buscar que se mejore la situación del imputado”, señaló Lautaro Monasterio Nelson, abogado de la familia de las víctimas.

Luis Ibáñez, subsecretario de Seguridad de precisó que el comisario Brito entró en “pasivo por proceso”. “Es una figura administrativa a través de la cual queda sin mando en la Fuerza hasta tanto haya una resolución judicial. Por ahora, con este caso, hay que esperar nomás el avance de la Justicia”, afirmó.

Por otro lado, el abogado querellante pidió que se detuviera bajo prisión preventiva al concejal Juan José Orellana, acusado por el doble homicidio. La solicitud, sin embargo, aún no recibió respuesta de la Justicia.

“El miércoles presenté el pedido de pronto despacho y todavía no se expidieron sobre el tema. Pedimos la prisión preventiva atento a que existen riesgos procesales claros en la investigación que se está realizando”, explicó Monasterio, aunque teme que no den a lugar la petición.

En Famaillá todos -o casi todos- se enteraron del choque que terminó con la vida de Jesús María Robles (19) y su primo, Lautaro Arias (17). El caso se hizo conocido en los medios, en las redes y a través del boca a boca en esa ciudad, cuando el 18 de octubre, pasada la 1 de la mañana, una camioneta conducida por el concejal Juan José Orellana embistió a los jóvenes que volvían en moto a sus casas.

“Es muy difícil que alguien te diga algo porque no creo que hayan estado en el accidente. No sé en qué quedará, uno no puede saber porque vos has visto cómo la justicia, y menos con políticos en el medio...”, dijo un vecino de Famaillá, que prefirió el anonimato, al ser consultado por LA GACETA mientras camina frente al Concejo Deliberante.

Otro hombre de mediana edad caminaba a dos cuadras sobre la misma avenida cuando se detuvo para hablar con LA GACETA. “¡No! No sé nada”, afirmó apenas se mencionó el apellido Orellana.

El siniestro vial se produjo justo en el cruce entre una calle de tierra y la ruta 324. Por el impacto, la moto habría sido arrastrada hasta que un poste de luz le puso freno. Patricia Jiménez, 44 años, vive enfrente del lugar donde ocurrió y confirmó que cada fin de semana se realizan “picadas de motos” en la zona. “La verdad que acá no te toma por sorpresa que los hayan chocado o que se choquen entre motos porque siempre hacen picadas”.

Por su parte, otra vecina -que insistió en ocultar su nombre- dijo en referencia a quienes viajaban en la camioneta: “Todo el mundo los ha visto, pero la gente no quiere hablar”. “Vivimos a una cuadra nosotros y nos enteramos al toque. Todo el mundo lo sabe en Famaillá, pero todos se quedan mudos, no dicen nada”, continuó.

Ella fue a la marcha que se hizo cuando se conoció el incidente porque “ahí no te controlan”. En este sentido, Noelia Juárez, madre de Robles, organizó una nueva manifestación el próximo viernes a partir de las 16 frente al Concejo Deliberante. Su idea es que asistan la mayor cantidad de vecinos para pedir justicia por la muerte de su hijo y su sobrino.

LA GACETA también visitó el Concejo Deliberante y la comisaría, e intentó infructuosamente hablar con las autoridades.

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