
Evité escribir estas palabras antes de las últimas elecciones. Traté de evitar, aunque sé que hubiese sido más que ínfimo, de influir sobre alguna decisión para elegir. El acto electoral pasó. Entonces me permito expresar lo siguiente: en septiembre de 2017 la Municipalidad de Tucumán me honró con la distinción de “Personalidad de la cultura”, junto a otros colegas artistas. Asistí al acto con la idea de solicitar al Sr. Intendente Alfaro que reglamentara, para que se efectivice, la Ordenanza 4.300, aprobada por el Concejo Deliberante, en 2008. Esta posibilitaría a representantes de la cultura tucumana, en virtud de su aporte artístico evaluado por una exigente Comisión ad hoc, a percibir, luego de cumplir 60 años, de un ingreso mensual equivalente al de un empleado municipal. Tal medida ayudaría, a quienes han dedicado su vida a promover nuestra cultura, de afrontar una vejez más tranquila y menos desprotegida. En ese acto, del 2017, junto al escritor Carlos Duguech, coincidimos en tal pedido de reglamentación (que ya tenía entonces casi 10 años en un cajón). El Intendente Alfaro, cuando al final del acto habló a la concurrencia, dijo: “Que se queden tranquilos ambos Carlos y los artistas tucumanos. Me comprometo públicamente a hacer reglamentar la Ordenanza”. Quienes asistieron, colmando el Teatro Rosita Ávila, lo escucharon y, seguramente, hay videos que lo certifican. Han pasado más de 4 años (una más que prudencial espera) y la promesa pública no se cumplió. El espíritu de la Ordenanza 4.300 no admite discusión (existen leyes provinciales y municipales en numerosos lugares del país) como tampoco la injustificada demora en su reglamentación aprobada oportunamente por el Concejo Deliberante, o sea por los representantes del pueblo. Es notorio el aporte de nuestros artistas a nivel provincial, nacional e internacional. He leído que el Sr. Alfaro eligió seguir siendo Intendente de Tucumán y renunciar a su banca de Senador. Es la oportunidad, aunque tardía porque muchos importantes artistas tucumanos se enfermaron o fallecieron en estos años, de cumplir con lo más preciado que posee una persona: respetar la palabra empeñada.
Carlos María Alsina
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