Dostoievski, el ruso que influyó en Arlt y en Sábato

El escritor nació hace dos siglos y murió hace 140 años. Los desafíos de traducir sus obras. La complejidad de sus personajes. Opiniones.

16 Nov 2021
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RETRATO DEL ESCRITOR. La pintura más conocida de Fiódor Dostoievski.

Fiódor Dostoievski es el escritor ruso más argentino. Su obra tuvo influencias notables en las letras nacionales, con dos referencias claras: la de Roberto Arlt en la primera mitad del siglo XX y la de Ernesto Sábato en su segunda parte, según se precisa en una nota del portal de noticias de la agencia Télam, a partir de entrevistas realizadas por Carlos Daniel Aletto.

La referencia no es casual. El jueves se cumplieron 200 años del nacimiento del escritor en Moscú, mientras que en febrero se recordaron los 140 años de su muerte ocurrida en San Petersburgo cuando tenía 59 años. Así, traductores y críticos argentinos repasaron su repercusión y sus influencias con distintas actividades alrededor de su figura.

Alejandro González, el presidente de la Sociedad Argentina Dostoievski, lo define como “el último gran genio en términos de grandeza literaria y filosófica (después cuesta encontrar escritores de ese calado), a la altura de un Dante, un Shakespeare, un Goethe”. El experimentado traductor realizó estudios de posgrado en la Facultad de Filología de la Universidad de Petrozavodsk, Rusia, y advierte que “recién en los últimos 20 años en el mundo hispanohablante estamos intentando recuperar al Dostoievski con un fino sentido del humor, de mucha sensibilidad, con la recuperación del habla cotidiana de los rusos, incluso de cierta jerga”.

“La crítica occidental fue responsable de convertirlo en un gran filósofo, un existencialista, un psicólogo, y se pierde de vista al escritor que trabaja con el lenguaje, que retuerce el idioma ruso, como lo fuerza para llevarlo a donde él quiere”, dice.

Y sostiene que el ruso fue el primero que reflejó literariamente la conciencia del sujeto moderno: “No hubo que esperar a Sigmund Freud sino que en su obra ya se encuentran las claves de la conciencia fragmentada, la subjetividad rota de la modernidad”.

Distintas voces

El peso de los personajes creados por el autor moscovita entre los autores locales también es reconocido por José Amícola, autor de “Dostoievski. Polifonía y disonancia”: “Hay tres puntos en su obra original: la polifonía por una parte, y relacionado con este aspecto formal la cuestión de la escucha de los discursos sociales; y una tercera, la más fabulosamente difundida en todo el mundo, es la versión del alma torturada del individuo”.

En este sentido, “Arlt asumió todos los lineamientos de Dostoievski; la polifonía es esa capacidad de hacer escuchar las diferentes voces y con diferentes escuchas, por ejemplo, los anarquistas, la derecha y los fascistas y en el alma torturada uno puede pensar en Remo Erdosain, el protagonista de ‘Los siete locos’”.

Respecto a Sábato, Amícola afirma que “tiene una línea con Dostoievski” especialmente en su primera novela “El túnel” y luego con “Sobre héroes y tumbas”. El crítico argentino extiende las fronteras hacia otras lenguas: “estoy pensando en Samuel Beckett, por ejemplo, que en los autores y las autoras jóvenes aparece siempre, en su complejidad, el personaje muy intrincado, el que se da mucha manija”.

Traducirlo no es tarea sencilla, aclara: “implica captar, con el detenimiento que requiere una tarea que avanza palabra a palabra, leyendo y releyendo, las sutilezas psicológicas de uno de esos personajes incómodos y desacomodados, deteniendo el vértigo de un torrente de oralidad, para restituir luego ese torrente”.

Miradas diversas

Eugenio López Arriazu es traductor de ruso, inglés, francés, latín, búlgaro y serbio, y trajo al castellano “El jugador”. “La obra de Dostoievski sigue conmoviendo a quienes lo leen por sus temáticas. Cada momento histórico relee su obra en una clave particular. Su novela ‘Los demonios’ ha sido leído como antinihilista en el siglo XIX y como profeta de la revolución rusa en un sentido negativo por el filósofo Nikolái Berdiáev, y positivo por el revolucionario Anatoli Lunacharski”, detalla.

El pampeano Omar Lobos publicó “F. M. Dostoievski durante la Rusia soviética”, “La edición de Dostoievski en Brasil”, “La poderosa música (una traducción de ‘Crimen y castigo’)” y es miembro del comité científico-asesor de la revista internacional Estudios Dostoievski.

“Es un autor siempre inquietante y actual para el público lector. A menudo se lo descubre ya en la adolescencia y es una suerte de aguijón fatal. Hay una maestría novelística superlativa en él, para utilizar todos los recursos del suspenso (aun los más baratos) y sostener la trama con intrigas permanentes, elementos que provienen de la dinámica comercial de la novela folletinesca. Otro elemento es el trazado fuerte de sus personajes, cualquiera sea el rango (principal, secundario, circunstancial), que los vuelve particularísimos y ‘extravagantes’ a pesar de su sujeción a los preceptos realistas, personajes que expresan una generalidad antes que una particularidad”, subraya.

Sus textos fundamentales

- “Pobres gentes” (su primera novela, lanzada en 1846)

- “El doble” (1846)

- “Humillados y ofendidos” (1861)

- “Memorias del subsuelo” (1864)

- “Crimen y castigo” (1866)

- “El jugador” (1866)

- “Los demonios” (1871)

- “Los hermanos Karamázov” (1880)

- “Bobok” (libro de cuentos de 1873)

- “Diario de un escritor” (recopilación de críticas, crónicas, artículos, relatos y apuntes, entre 1846 y 1881)

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