LA AUDIENCIA. “Hay que hacerse cargo de los actos”, le dijo la jueza al acusado. “Sí, su señoría”, dijo él.
Patricio Eduardo “Zeto” Giménez Teruel, de 25 años, seguirá detenido hasta el lunes por el delito de maltrato animal.
Estaba previsto que el miércoles se autorizara que el joven llegara a juicio en libertad, pero por un error de la defensa, en la audiencia no estuvo presente el padre del acusado, quien se haría cargo de su custodia hasta el inicio del debate, que será el lunes. Esa ausencia fue tomada como un incumplimiento para la Fiscalía de Delitos Complejos, que pidió seis días más de arresto para Giménez Teruel.
“Yo de corazón me arrepiento de mis errores y de las cosas que he cometido”, señaló llorando el imputado cuando oía que el fiscal Marcelo Leguizamón pedía la extensión de la medida de privación de libertad. “Ya me cansé de tantas audiencias, me cansé de vivir en una celda, señoría. Quiero volver a ver a mi papá y a mi mamá. Pero bueno, si tengo que esperar hasta el lunes lo haré”, agregó el imputado.
La jueza Carolina Ballesteros le explicó que todo ese malestar que manifestaba el joven eran consecuencias de sus actos. “No hay ningún impedimento para que sus padres puedan ir a verlo a una comisaría, señor. Recuerde que yo misma había ordenado medidas de menor intensidad para que usted cumpla y usted no lo hizo; estas son las consecuencias (la detención por desobediencia judicial). Hay que hacerse cargo de los actos”, sostuvo la magistrada.
Giménez Teruel no podía creer lo que pasaba. Sin levantar la vista del suelo, contestó: “sí, su señoría”.
Acuerdo caído
El 22 de octubre se había resuelto que la causa terminaría con un juicio abreviado el 1 de noviembre. En esa audiencia quedó pendiente revisar la posibilidad de que el acusado esperara el debate en prisión domiciliaria, en custodia de su padre, Eduardo Alberto López (79 años), y bajo cumplimiento de ciertas normas.
La Fiscalía y la defensa discutieron ese punto y llegaron a un acuerdo que iba a ser presentado a la jueza Ballesteros el miércoles.
López había firmado un acta en la cual se comprometía a dar cumplimiento a las exigencias que le pedía el fiscal, pero hubo un problema. El padre debía estar presente en la audiencia para prestar su conformidad ante la Justicia.
El defensor Carlos Galíndez explicó que por la avanzada edad del hombre, la Defensoría Oficial no le había avisado sobre esta audiencia. La Fiscalía entonces dio marcha atrás con lo que se había consensuado con la defensa, por entender que no había garantías para llegar al acuerdo de la domiciliaria, y en consecuencia pidió seis días más de prisión preventiva.
Ballesteros no sólo dio lugar a esa medida de coerción, sino que también, por pedido de las querellantes María Pilar Lomas y Vanessa Zanacchi, ordenó que el acusado no pueda acercarse por seis meses al domicilio materno -es cerca de donde ocurrió el hecho-, al can ni a la persona que cuida del animal desde que fue rescatado.








