Una cirugía poco invasiva para abordar el cáncer de piel - LA GACETA Tucumán

Una cirugía poco invasiva para abordar el cáncer de piel

Un especialista tucumano explica en qué consiste la cirugía de Mohs, que compromete la menor cantidad de tejido.

16 Oct 2021 Por Nicolás Sánchez Picón
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INVESTIGANDO. Luego de extraer los tejidos, Bollea Garlatti revisa la piel en búsqueda de células tumorales.

Desde el momento en que nacemos corremos riesgo de sufrir cáncer de piel. Lo poco que la cuidamos, cómo la exponemos al Sol, el crudo ingreso de los rayos ultravioletas por la degradación de la capa de ozono y el uso de las agresivas camas solares nos predisponen, en cada respiro, a padecer este mal, cada vez más común.

Una vez enfermo, no existe otra solución que la extirpación de los tumores. Entre las alternativas para eliminarlos, hay una novedosa opción, rápida, ambulatoria y que busca comprometer, en quirófano, la menor cantidad de tejido. Estamos hablando de la cirugía micrográfica de Mohs. Una cirugía que, por supuesto, es evitable (al igual que la intervención tradicional) si realizamos controles dermatológicos una vez al año.

Efectividad

“La cirugía de Mohs es el tratamiento más efectivo para el cáncer de piel de alto riesgo, que generalmente se localiza en la cara. El principio fundamental es que se realiza un control del 100 % del margen quirúrgico durante la cirugía”, explica Agustín Bollea Garlatti, especialista en este tipo de operación, que se realiza sólo en cuatro provincias.

“Cuando se hace la cirugía convencional, se determina un margen (que además de la zona comprometida toma en cuenta bordes, que también son retirados), se saca todo y se cierra en el momento, y eso se manda a analizar por diferido en biopsia. Se demora dos semanas. Hasta que está el resultado, la herida ya se cerró y, si queda tumor, hay que operar de nuevo o, a veces, uno terminó sacando piel de mas. Imaginate que la mayoría de los tumores son en la cara, y si tenés uno en el párpado, nariz u oreja, que son sitios dónde no hay piel de sobra, uno no puede arriesgarse a sacar grandes porciones de piel”, expone Bollea Garlatti, que dijo que es el único profesional que hace la cirugía de manera ambulatoria en el NOA.

¿Cómo funciona?

La manera de garantizar la total limpieza del área extirpada y también que no se recorte piel de manera innecesaria, es este control del margen quirúrgico durante la cirugía.

El especialista comenta que el procedimiento comienza con una pequeña incisión. “Lo que hacemos es sacar una capa de piel de 2 mm alrededor del tumor.

El paciente espera, con un parche, mientras nosotros congelamos esa capa de piel, realizamos cortes muy finos, del espesor de una célula, teñimos sus bordes y lo miramos en el microscopio”, enumera.

En el aparato se puede ver con gran zoom el 100 % del tejido y controlar si la capa retirada está sana o todavía tiene células enfermas.

“Eso lo ve el doctor Santiago Rodríguez, médico patólogo que viene a la cirugía -aclara-; si en esa capa ya no hay células tumorales, podemos cerrar la herida. Si todavía hay tumor, el paciente vuelve a cirugía y tomamos nuevamente otra muestra de la zona comprometida”.

Diferencias y beneficios

Este tipo de intervención es más eficiente que una tradicional. En contraposición a la operación clásica para estos tumores, la cirugía de Mohs se hace con anestesia local y es ambulatoria.

“Se realiza todo dentro en el mismo día, con lo cual, el paciente se va a su casa con el problema resuelto”, aclara.

Con esta práctica, se puede rastrear el tumor en su profundidad y en bordes de la lesión.

Bollea Garlatti considera que esta cirugía tiene dos grandes beneficios: “por un lado, nos brinda un 99,9 % de seguridad de que hemos removido completamente el tumor antes de cerrar la herida.

Por el otro, nos permite ahorrar piel, porque empezamos sacando 2 mm (en las cirugías convencionales el margen a operar es, como mínimo, de 5 mm) y sólo tomamos muestras de la zona comprometida, no todo su alrededor”.

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