La familia de Milagros Avellaneda pide al Gobierno que eleve el monto de la recompensa - LA GACETA Tucumán

La familia de Milagros Avellaneda pide al Gobierno que eleve el monto de la recompensa

Hoy se realizará una marcha, a partir de las 18, para exigir la captura de Roberto Carlos Rejas.

13 Oct 2021

Amalia Ojeda y Miguel Avellaneda, padres de Milagros Avellaneda y abuelos de Benicio Coronel, reclamaron al Gobierno provincial que eleve el monto de la recompensa para aquellos personas que brinden datos útiles sobre el paradero de Roberto Carlos Rejas, quien se fugó semanas atrás del cuartel de Bomberos de la Policía. El Poder Ejecutivo (PE) ha ofrecido $ 2 millónes por datos útiles par dar con el paradero del prófugo.

“Hasta que no aparezca, estaremos mal”, enfatizó el padre de la joven. “Hay personas que saben dónde está; la familia está involucrada”, añadió en “BUEN DÍA”, el noticiero de LG Play.

Los familiares de las víctimas anunciaron una marcha, a partir de las 18, para exigir la captura del ex guardiacárcel, quien fue condenado a prisión perpetua por los crímenes de la joven y el niño -ocurridos en octubre de 2016-. La movilización será desde la casa de Amalia Ojeda, en el barrio Lola Mora, hasta tribunales penales de avenida Sarmiento al 400, en la capital.

“Responsabilizo a la familia de Rejas y a la Justicia si algo nos ocurre a mí o a mi familia”, enfatizó Ojeda, entre otras referencias.

Carta pública de Amalia Ojeda

"A las autoridades, jueces, POLICIA, allegados al prófugo y a quienes corresponda :

Desde el primer día en el que mi hija y nieto no aparecían supe que algo andaba mal. Como madre que estaba y cuidaba de ellos a diario sentí que pasaba algo malo. Jamás creí que mi vida se convertiría desde aquel 28 de octubre de 2016 en un infierno. Casi cinco años de lucha bajo la lluvia, frío o calor. Recorriendo pasillos de lugares en donde tenía que implorar por respuestas a mis pedidos.

Con la incertidumbre diaria de no saber que sucedió y las esperanzas de volver a abrazar a mi amada hija y mi pequeño nieto.

Ustedes de afuera lo ven así: desaparición, marchas, juicio. Pero desde mi lugar y el de mi familia fueron horas interminables, noches enteras sin dormir, llantos desconsolados, crisis, nervios, dolor. TODOS LOS DÍAS. Nadie sabe ni por asomo todo lo que tuvimos que aguantar. Pero lo hicimos confiando en que algún día se sabría la verdad.

Llegó el juicio, en el que salieron a la luz detalles escalofriantes, donde entre tantas pruebas e intentos de borrar algunas de ellas no hubo más dudas: Roberto Carlos Rejas asesinó a Milagros Avellaneda y a su propio hijo Benicio de un año y ocho meses.

Lo condenaron a prisión perpetua, y una parte de nuestros pedidos de justicia estaban por fin en paz. Aunque no había terminado nada, esta disposición nos fue abriendo camino para saber por fin dónde están Milagros y Benicio. Nuestro mayor anhelo, nuestro mayor pedido.

El día de la sentencia me pareció raro el envío a bomberos, pero acepte con total respeto y paciencia la decisión si ya había esperado tanto por verlo en la cárcel.

No voy a mentir, en esos días posteriores ni siquiera se estaba empezando a reacomodar nuestra vida. Solo nos dedicamos a tratar de solucionar las secuelas físicas y mentales que nos dejó un mes de juicio. El baldazo de agua fría llegó aquel lunes 27 De septiembre en el que nos avisaban de la fuga de Rejas. Insólito, injusto, increíble. Igual de alarmante de que nos tengamos que haber enterado por noticias en los medios y no porque alguien de la fuerza nos avisaba.

Al haber finalizado el lunes sin avisos claros, con mis vecinos nos movilizamos hasta bomberos para reclamar, ya a esta altura no me sorprende decir que nos esperaba un arsenal de policías cuando antes ya nos habían desamparado.

Tenemos muchas luchas aquí:

- La que no se vio

- La que hicimos pública

- La de una sociedad entera apoyándonos.

Y cuántas más de las que ustedes no tienen idea. Porque no la viven, porque NO LA VEN.

Y la indignación para cada ciudadano tucumano es una constante, porque saben que lo mismo que vivimos les puede tocar a ellos. Y en esta magnitud, ya no vivimos tranquilos nunca más. Porque luego de las amenazas que sufrimos también creemos que puede aparecer un día a cumplir lo que prometió desde un primer momento, que no sabíamos con quién nos estábamos metiendo, que nos íbamos a arrepentir.

Y quién nos garantiza a nosotros que este monstruo manipulador y cobarde, que esta persona capaz de matar a su propia sangre no va a estar ideando un plan de esos que sabe tramar y calcular tan fríamente para terminar todo lo que prometió hacer.

Quien nos salva de este psicópata si ya pasaron más de diez días y no hay indicios de que ROBERTO CARLOS REJAS vaya a volver a pudrirse en Villa Urquiza por lo que le resta de su miserable vida".

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