Memorias escritas en la contingencia de lo mínimo - LA GACETA Tucumán

Memorias escritas en la contingencia de lo mínimo

texto que se resiste a los encuadramientos.

03 Oct 2021
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Carmen Perilli.

TESTIMONIO

IMPROLIJAS MEMORIAS

CARMEN PERILLI

(Vera Cartonera - Santa Fe)

“Aunque prometan restaurar la vida, tanto la biografía como la autobiografía juegan también su partida con la muerte”, dice Leonor Arfuch en su libro sobre La vida narrada. Las huellas presentes en los conjuros del pasado suelen pasar inadvertidos en el cuento de la vida propia.
El sistema literario latinoamericano opera lógicas binarias al dividirse entre las memorias de la ciudad letrada y los testimonios de las insurgencias populares. Las improlijas memorias de Carmen Perilli se resisten a los encuadramientos: la palabra y la escritura deviene mano fértil de una editora apasionada en las contradicciones.
El miedo marca el tiempo acelerado de un final imposible de imaginar “solo quería que todo fuera una pesadilla. A la noche trajimos a Mariano a casa; dormimos los tres en la cama grande. No era suficiente para confortarnos. Nunca nos sustraeríamos a la sensación de que la puerta podía abrirse en cualquier momento y entraría la muerte” (página 14).
La sensualidad y las paradojas de la maternidad se insinúan en los límites. Las figuraciones subjetivas permiten imaginar los lugares de la utopía revolucionaria. Una mezcla de batallas por el aire se disputan el amor entre el asma de un hijo y la búsqueda del padre Ángel, mundo todo. Frente al mutismo del terror la universidad que se vuelve ajena. “Conspirábamos juntos en la defensa de ese último pedazo de mundo que nos quedaba: el de los libros. Ahora debíamos tomar atajos para trabajar con palabras” (página 11).
El testimonio de Perilli sobrevive en la lectura. Vera Cartonera, el sello editorial que se organiza en los márgenes de la literatura, disputa una escena y su centro: el diálogo de mujeres entre el Litoral y Tucumán.
La escritura se aviene con naturalidad al secreto que corta el circuito de las repeticiones. La memoria de la tribu desmembrada se vuelve legado de transmisión de estrado, juez y sentencia. Sólo la presencia de una lectura extraña a lo familiar del testimonio tensa al máximo las representaciones heroicas. Memorias escritas en la contingencia de lo mínimo, improlijo pudor y distancia del sobreviviente.

ROSSANA NOFAL

© LA GACETA

PERFIL

Carmen Perilli es doctora en Letras. Fue profesora titular de Literatura latinoamericana en la UNT e Investigadora del Conicet. Entre sus libros se cuentan Imágenes de la mujer en Carpentier y García Márquez, Relatos infieles. Tomás Eloy Martínez y Países de la memoria y el deseo.  

Improlijas memorias*

Por Carmen Perilli

Cuando leyeron el veredicto no podía dejar de pensar en Adriana y el hippie, en Ángel, en Horacio y también en Alberto que murió tan lejos. Muchos proyectos e ideas desaparecen, junto con los cuerpos, tragados por el enorme silencio que dejó solo restos. Ángel aparece como militante del Partido Comunista, miembro del get (Grupo Evolución Tucumán), militante peronista, etc. A lo largo de este año hubo que aclararlo todo el tiempo. No hay (y me temo que no habrá) un registro justo de un mundo en ebullición, donde la política era constitutiva de la vida. Hoy no se pueden comprobar los importantes matices que nos diferenciaban. En especial los grupos independientes han sido asimilados a los grandes partidos. Todo groseramente simplificado en las clasificaciones. Hasta hoy los relatos de la época solo aceptan lecturas maniqueas; usan el pasado para legitimarse. Algunos sobrevivimos, pero nuestro mundo nunca se repondrá de ese tajo. Muchos de los cuerpos siguen invisibles, siluetas en las pancartas.

* Fragmento.

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