El 80° aniversario de la sede del ACA Tucumán - LA GACETA Tucumán

El 80° aniversario de la sede del ACA Tucumán

La obra fue entregada el 24 de septiembre de 1941. Una caravana de autos vino desde Buenos Aires.

20 Sep 2021 Por Manuel Riva
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RECONOCIBLE. La sede de líneas sencillas, ubicada en Crisóstomo y Jujuy, marca el ritmo de la esquina junto al teatro Alberdi.

El 24 de septiembre de 1941 fue inaugurada la sede central del Automóvil Club Argentino (ACA) ubicada en Crisóstomo Alvarez y Jujuy. Desde hace ocho décadas la estación de servicio atiende las necesidades de los tucumanos y de los turistas que nos visitan. Según nuestras crónicas de entonces, Tucumán no contaba con una sede de importancia y por ello las autoridades locales comenzaron las gestiones en 1938 para construirla. La elección del lugar es explicada por nuestro cronista: “la estación está ubicada en el corazón de la ciudad. El viajero que proceda del sur tiene que pasar frente a ella al estar enclavada en Crisóstomo Alvarez, arteria de acceso como continuación de la 24 de Septiembre y de Mate de Luna. Lo mismo los automovilistas que vengan por la ruta 9, subiendo desde el parque 9 de Julio, por calle 24 de Septiembre, irán derechamente hasta calle La Rioja para doblar a la izquierda y entrar a Crisóstomo hasta la estación del ACA”. Como vemos en esta descripción 24 de Septiembre tenía sentido de tránsito contrario al actual y debemos recordar que en ese momento el tráfico discurría por la derecha (al estilo inglés), cosa que cambió en junio de 1945.

La obra estuvo a cargo de la empresa Benito Roggio e hijos en base al proyecto del arquitecto-ingeniero Antonio Villar quien también proyectó sedes en otras ciudades del país, entre ellas Rosario, Córdoba, Mendoza y Santa Fe. Además construyó 90 estaciones de servicio, distantes unos 150 kilómetros entre sí, con lo que conformó una red integrada en todo el país. En cuanto al edificio de Tucumán podemos recordar que los trabajos de hormigonado comenzaron en el mes de diciembre de 1940 y finalizó al mediodía del 31 de marzo de 1941. La dirección técnica de la operación estuvo a cargo “del especialista en hormigón armado y cálculos estáticos, Juan Mollmann”. La edificación requirió: “3.100 bolsas de cemento portland, 30 toneladas de hierro, 700 metros cúbicos de arena y unos 24.000 kilos de cal”. En esta ocasión el titular local del club, Miguel Angel Zavaleta, destacó la importancia del apoyo brindado por la prensa y las radios en pos de la concreción del trabajo. Además, resaltó el tesón puesto por las autoridades para conseguir los fondos para la concreción del edificio.

Hacia finales de agosto de 1941 la construcción fue completada y se la puso a prueba en los primeros días de septiembre hasta su inauguración oficial el 24 de septiembre de aquel año. Nuestro artículo de entonces señalaba: “aunque la inauguración oficial tendrá efecto recién el 24, un personal completo y competente atiende y presta toda clase de servicios del ramo a los automovilistas. Por cierto, hay que elogiar la rapidez y las nuevas normas que este personal debidamente uniformado ajusta en su función de atender al público”.

El acto inaugural contó con la presencia del gobernador Miguel Critto y del intendente municipal Segundo Villarreal. Eduardo Edo, secretario del ACA nacional entregó la edificación a los tucumanos. En sus palabras destacó: “en una efeméride tan grata para el recuerdo en la historia nacional, inaugurar el nuevo edificio de la filial local con garaje y estación de servicio deja clava un firme jalón orientado hacia la frontera norte del país en su marcha para la realización del vasto plan de construcciones análogas en toda la extensión de la república”.

CARAVANA. A la usanza de la época desde Buenos Aires vinieron juntos 38 autos con 155 personas a bordo para estar en el acto.

Destacó que ya había 43 estaciones en pleno funcionamiento y “23 en construcción, todas ellas dotadas de los últimos adelantos que la técnica mecánica ha sido capaz de lograr y de los elementos primordiales de confort para la comodidad del automovilista en viaje”. Resaltó la importancia del acuerdo con Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) para extender a todo el territorio la red de surtidores y servicios para el automóvil.

Asimismo tuvo palabras de elogio para el plan tucumano que estaba construyendo caminos hacia Tafí del Valle y San Javier por el parque Aconquija.

En coincidencia con Edo, Zavaleta también destacó la importancia de la fecha por la Batalla de Tucumán en nuestra historia y agregó: “el programa vial delineado y aprobado para la provincia, y lo ejecutado permitirá a todos los habitantes de esta tierra, en un futuro muy próximo, la realización de un turismo ideal e intenso, que aunque imponga el esfuerzo de la distancia, se verá ampliamente compensado con la inefable visión de las campiñas, los valles y las montañas del Jardín de la República”.

Tras expresar su alegría y compromiso por la obra, destacó su emoción cuando recibió a los miembros del club que llegaron a Tucumán en caravana desde Buenos Aires dos noches antes.

Pasadas las 20 del 22 de septiembre llegó a Tucumán la caravana de automóviles que había partido desde la sede central del Automóvil Club en Buenos Aires para participar del acto de entrega de la sede a los socios tucumanos.

Al hablar de ello nuestro periodista señaló: “esta extensa ringla suma 38 vehículos, todos los cuales han cumplido el viaje sin novedades dignas de mención habiendo salido anteayer a las 5 horas, pernoctando en Córdoba, desde donde continuaron la marcha ayer, almorzando en Frías y siguiendo hasta esta ciudad”.

Un dato de color que llama nuestra atención es el tránsito de la caravana por caminos de tierra y la polvareda, que por consecuencia se levantaban, para los que iban detrás.

“Debido a los inconvenientes propios cuando viaja una caravana -la tierra en primer lugar- la marcha desde Frías se realizó con más lentitud de lo pensado. De todos modos, a las 18.45 la caravana terminó su paso por Villa Alberdi. Eran las 19.30 cuando el coche piloto dirigido por Luis Vaccario hizo su llegada a La Reducción junto con el del comisario del grupo José Insúa”. Hasta esa zona se llegaron los dirigentes locales para saludar a los primeros visitantes.

Cerca de las 20 los vehículos ingresaron a nuestra ciudad por calle Lavalle siguiendo por avenida Colón, Mate de Luna, 24 de Septiembre, Marco Avellaneda, Las Heras (San Martín), Laprida , 24 de Septiembre (pasando frente a la Catedral) hasta La Rioja, Crisóstomo Alvarez hasta llegar a la flamante sede del club.

“A medida que los vehículos fueron llegando, el jefe de la estación, Rubén Monteros Lacassa, con su personal fue ubicando la totalidad de los coches en la playa de estacionamiento y en la planta baja, de tal manera que todos puedan ser atendidos por el personal mecánico y dejados en condiciones para continuar las actividades programadas”, continuaba el relato.

En los 38 vehículos que conformaron el grupo, dos eran auxilios mecánicos. Se trasladaron 155 personas entre socios, personal administrativo y mecánicos.

Otro dato de color lo imprimió el conductor del auto número 9, Juan Lousteau y su esposa, Luisa Muptti. El hombre lucía una cabellera y una barba totalmente blancas, quizás una muestra del paso de los años, pero que no le impidieron realizar el recorrido de más de 1.300 kilómetros para participar del acto. El hombre reconoció que no estaba cansado y dijo: “soy francés naturalizado en este país. Ni siquiera un poco de cansancio tengo. Y cuando la belleza de estas montañas se presenta a nuestros ojos ya estamos bien remunerados. Vale la pena un poco de esfuerzo”.

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