Cómo se trabaja en Tucumán con la huella de carbono - LA GACETA Tucumán

Cómo se trabaja en Tucumán con la huella de carbono

El informe del Grupo de Expertos sobre el Cambio Climático ratifica que la influencia humana en el ambiente es inequívoca. Hay formas de trabajar para mitigarla.

30 Ago 2021 Por Paula Barbaran

A inicios de agosto se presentó a nivel mundial el reporte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, IPCC, en donde se dieron a conocer datos sobre el estado del cambio climático a nivel mundial. El planeta está en peligro y los efectos del cambio climático ya se perciben en todo el globo. No obstante, hay un camino: preparar cada territorio y economía local ante los efectos adversos del cambio climático y trabajar para la mitigación efectiva.

“Hoy es un momento especial porque hay consenso político y científico de que el cambio climático es una crisis ambiental mundial y estaremos inmersos en ella durante largo tiempo y hay que tomar medidas”, explicó Hernán Ivas, consultor principal del grupo Nodo, que se dedican a asesorar en cuestiones de gestión ambiental. “En este sentido, Tucumán es una provincia productiva con un perfil exportador y buena parte de los clientes que consumen esos productos son quienes más han alterado el ciclo de carbono. Hoy muchos de esos países comenzaron a hacer cambios en sus regulaciones sobre lo que producen y consumen de otros lugares del mundo y eso afecta a quienes exportan productos alimenticios porque deben adecuarse a estas normas”.

Las normas que se tienen en cuenta en la producción sustentable se relacionan directamente con los Objetivos del Desarrollo Sostenible, ODS, que plantean las Naciones Unidas y el Green Deal o Pacto Verde Europeo que busca conseguir que Europa sea climáticamente neutra en los próximos 30 años.

“En nuestro país está la Ley de Bosques pero desde 2007 y 2019 se perdieron 3 millones de hectáreas de bosques. Ls mercados del mundo ya están comenzando a mirar los alimentos y se preguntan: ¿de dónde proviene esta carne?, ¿de tierras deforestadas o de llanuras?, ¿cómo usa el agua o la energía este productor? Estas preguntas hace el mercado hoy y lo podemos ver con empresas grandes que cada vez tienen requisitos más estrictos y políticas de sustentabilidad más claras”, analizó Ivas.

Muchas empresas comenzaron a utilizar una serie de herramientas para medir su impacto ambiental. Una de ellas es la huella de carbono, un indicador ambiental que pretende reflejar la totalidad de gases de efecto invernadero emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto, tal como explica su definición. “La huella de carbono es un indicador que nos dice cómo vamos en lo relativo a la temperatura y al carbono. Lo que saldrá de ese indicador seguramente es comenzar a hacer un uso racional del agua, de la energía y sobre todo la conservación y restauración de bosques porque, especialmente en producción de alimentos se necesita planificar las zonas de conservación”, agregó Ivas.

Así, las empresas tucumanas que exportan cítricos al mundo, por ejemplo, comenzaron ya a implementar nuevos esquemas de trabajo que incluyen el cuidado de la energía, del agua y las reservas naturales de tipo privada. “En Tucumán hay una fuerte relación entre el sistema hidrológico y los bosques que funcionan como nutrientes y cuidan el agua. Hay períodos estacionales muy marcados por lo que cuidar los bosques significa cuidar el agua porque nos garantiza que tendremos los nutrientes en el suelo para tener los rindes y las cosechas que necesitamos. Estamos en un momento en que sabemos que la producción y conservación son igualmente importantes”, declaró Ivas quien se desempeña como especialista en Gestión Ambiental.

Hoy sabemos que los bosques nativos deben ser no solo protegidos, sino también restaurados. “Se deben hacer actividades forestales, sembrar árboles y generar prácticas que empiezan a cuidar esos parches de bosque porque son necesarios. Los bosques brindan servicios ecosistémicos importantes como regular la calidad del aire, la factibilidad de los suelos, permiten control de inundación y la polinización de cultivos. Casi todas las producciones frutales tienen una fuerte dependencia en la polinización”, explicó Ivas y agregó: “los bosques tucumanos todavía tienen secretos que no conocemos: especies animales o botánicas que pueden ser aprovechadas para la ciencia farmacológica”.

Reservas privadas

“Nosotros entendemos a la naturaleza como parte de nuestro sistema y sentimos que se puede conservar la naturaleza en la producción. No son actividades antagónicas, por esto hacemos hincapié en la planificación territorial, en la implementación y puesta en valor de áreas protegidas y fomentar actividades y responsabilidad en el sector privado en la producción de bienes y servicios ambientales”, explicó Alejandro Brown, presidente Fundación ProYungas. “Se trabaja mucho en forma complementaria para poner en valor las tareas productivas dentro de la sociedad. Los espacios de producción pueden convivir con zonas silvestres. Ahí entramos nosotros haciendo un monitoreo y realizando actividades evaluando la necesidad de cada espacio y su biodiversidad”, agregó.

El sector privado se vuelve protagonista en este contexto actual. “Es muy importante lo que se puede hacer. Uno de los proyectos que coordinamos es una reserva en el departamento de Trancas, a 42 km de San Miguel. Acá tenemos los objetivos de conservación y restauración de bosques nativos y, por otro lado, de concientización de predios linderos. Se trabajó con las autoridades provinciales, municipales y la comunidad con el objetivo de generar un efecto contagio, es decir, que haya otros predios privados que quieran hacerlo porque es lo que necesitamos para tener un futuro más esperanzador”, indicó Ivas.

Actualmente hay fuentes de financiamiento internacional para que se generen este tipo de iniciativas privadas para que los campos que hoy se consideran “improductivos” se conviertan en reservas naturales privadas con todas funciones importantes que tienen. Tanto el grupo Nodo como la fundación Proyungas trabajan asesorando a las empresas en el sector privado para generar cada vez más espacios de conservación privados.

Grupo Lucci y el limón

Este grupo produce y exporta limones frescos y sus derivados como aceites esenciales, jugo de limón, cáscaras deshidratadas. Estos productos se utilizan en el mercado de alimentos y bebidas naturales o carbonatadas. “Dentro del grupo, creamos el área de sustentabilidad que busca potenciar las acciones que realizamos y alinearlas a las exigencias que crecen cada vez más”, explicó Agustina Lucci, gerente de Sustentabilidad a LA GACETA. “Desde hace años que medimos nuestra huella de carbono y huella de agua con el objetivo de tener un número real que nos ayude a optimizar nuestro consumo, reduciendo nuestro impacto año a año. En cuanto a la huella de carbono en particular somos carbono neutro y fijamos carbono en el suelo por 50.000 toneladas de esta manera, estamos compensando las emisiones de carbono que generamos y adicionamos 50.000 toneladas, es decir, no solo mitigamos sino que contribuimos a que ese impacto sea menor”, dijo. Destacó la planta de tratamiento de efluentes en donde se produce 5.000.000 de metros cúbicos de biogás. “Citrusvil es la primera citrícola en el mundo en producir biogás a partir de sus efluentes cítricos. En la última década generó un 20% de ahorro energético en su complejo industrial mediante el reemplazo de gas fósil por biogás en sus calderas. Desde el 2019 produce energía eléctrica renovable a partir del biogás generado en su Planta de Tratamiento de Efluentes la cual es inyectada a la red de energía eléctrica pública y permite abastecer al consumo promedio equivalente de 2.500 hogares argentinos. A través de nuestro programa Efluente Cero, el efluente tratado es utilizado para fertirrigar alrededor de 600 ha de plantaciones de limón de Citrusvil, no solo evitando el vuelco a cuerpos de agua naturales sino además realizando un aporte vitamínico mineral a nuestras plantaciones”, explicó Lucci, entre otras acciones que realizan como el cuidado del agua y reciclado de envases plásticos.

San Miguel y los cítricos

Esta compañía produce cítricos frescos y derivados de los cítricos. Actualmente trabajan en Uruguay, Perú y Sudáfrica poniendo el foco en frutas frescas como naranja, limón, mandarina pomelo, palta y uva. “Con el tema de la producción de frutas hay una marcada estacionalidad que nos hace tener mayores picos de consumo de energía y mano de obra. Por esto comenzamos a trabajar la planificación de la energía durante el año y creamos un grupo que trabaja, de una campaña a la siguiente, para realizar mejoras al respecto”, explicó Paula Marincioni, gerente global de Ambiente, Salud y Seguridad.

La empresa trabaja en un plan de acción por el clima pensado para los próximos 10 años en Argentina que se basa en tres ejes: conservación de la biodiversidad, incorporación de energías renovables y el inventario de gases de efecto invernadero. “De la mano de Proyungas pusimos en valor gran superficie de los bosques nativos que tenemos. Buscamos medir, cuantificar la evolución de indicadores claves como los mamíferos e insectos, la calidad del agua que circula por nuestra finca y que, año tras año, se mantiene y mejora. Hay servicios ecosistémicos que las yungas proveen a la naturaleza como los polinizadores y actualmente estamos fomentando esto con más de 300 colmenas de productores locales que trabajan dentro de nuestra finca. Esto tiene un impacto enorme y es muy especial el vínculo que se genera con ese sector”, agregó la gerente.

Uno de los hitos que destacan desde San Miguel es la utilización de energías renovables desde 2020. “A través de un contrato entre privados garantizamos la provisión de energía limpia, eólica, en un promedio del 77%. Esta energía se consume en la sede de Famaillá en donde está el complejo más grande de la compañía. Algunos meses del año pasado utilizamos un 100% de energía limpia, por eso hablamos de un promedio de 77%. Es un escalón más para nuestro mejor desempeño ambiental”. También destaca la generación de biogás y la herramienta global que utilizan en donde registran todas las emisiones del CO2 para tener una visión de alto nivel y poder profundizar las mejoras.

Scania y el transporte

“Scania tiene por objetivo liderar el cambio hacia un sistema de transporte sustentable y como firmantes del Pacto Global de las Naciones Unidas, para nosotros ser una organización con objetivos e iniciativas sustentables no es una opción, sino que está en nuestro ADN”, expresó Ana Ana Inés Terán. jefa de Sustentabilidad de Scania. “El 14% de las emisiones de CO2 a nivel global proviene del transporte comercial, siendo una de las principales causas del cambio climático y como empresa líder del sector, tenemos que ser actores del cambio”, agregó.

En cuanto a nuestros objetivos, luego del Acuerdo de París de 2015 Scania decidió establecer 3 objetivos sustentables corporativos globales y con diferentes plazos. Al 2020, que el 100% de la energía de las 10 plantas industriales que tiene Scania en el mundo provenga de fuentes renovables. A 2025, que toda nuestra operación emita un 50% menos de CO2 con respecto a 2015 y, a 2050 que todos nuestros productos sean capaces de funcionar con algún tipo de combustible de origen no fósil. “Desde abril de 2020 el 100% de la energía de las nueve plantas industriales que tiene Scania en el mundo proviene de energía renovable. Con este hito entonces, logramos cumplir con el objetivo planteado para dicho año, pero decidimos ir un paso más allá incluyendo a los puntos de la red de concesionarios en el acuerdo, convirtiéndonos en la primera automotriz argentina con su operación industrial y comercial 100% fossil free. Gracias a seis aerogeneradores ubicados en el Parque eólico “Los Olivos”, en Achiras, provincia de Córdoba, Scania Argentina está siendo provista de los 22.400 MW necesarios al año para el funcionamiento de su operación industrial y comercial en todo el país. El sistema funciona con una cantidad de productores que inyectan la electricidad al sistema y cada empresa compradora toma la electricidad que necesita. Lo que hay en el sistema es el acumulado de electricidad producida de diferentes maneras. La forma de consumir energía limpia es asegurar que llegue al sistema la misma energía que uno consume, eso es lo que estamos haciendo”, explicó y agregó: “la energía limpia esta siempre disponible pero no significa que las empresas compradoras vayamos a consumirla en su totalidad, sino que cada parte toma lo que necesita. Este gran paso equivale a 14.600 toneladas de CO2 no emitido a la atmósfera, además no produce ningún tipo de residuos ni partículas contaminantes como son el azufre y dióxido de nitrógeno”, concluyó Terán.

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