ADVERTENCIA. La jueza le dijo a Pasarín que debe cumplir con todas las reglas si no quiere ir a la cárcel. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI
La audiencia comenzó puntual. Todas las partes expusieron los motivos por los que habían llegado a un acuerdo y solicitaron que el conflicto se solucione a través de un juicio abreviado. Antes de que se cerrara el debate, Sabrina Pasarín pidió hablar. “Soy culpable de lo que pasó. Le quiero pedir perdón a la esposa de Rodrigo y a su hijo y darles mi más sentido pésame. Como madre entiendo perfectamente el dolor que pude haber generado”, señaló. La joven quedó a disposición de recibir una condena de tres años condicional, realizar una reparación económica la familia de la víctima del accidente fatal y cumplir con una serie de normas de conducta.
Ese fue el final de una polémica historia que comenzó a escribirse el 20 de junio de 2019. Ese día, Pasarín conducía una camioneta Chevrolet S10 por calle San Martín y, al llegar a la esquina con José Colombres embistió a un auto Chevrolet Corsa que era conducido por Rodrigo Carrizo, quien, por la fuerza del impacto, salió despedido y murió en el acto.
Ahí comenzó una encarnizada batalla legal. La ex fiscala Adriana Giannoni comprobó que Pasarín tenía alcohol en sangre; cruzó el semáforo en rojo y que circulaba a alta velocidad por lo que consiguió que se le dictara la prisión preventiva por cuatro meses en julio, al acusarla de homicidio simple con dolo eventual.
Cuatro días después de que Giannoni solicitara que Pasarín sea enjuiciada por el homicidio, Francisco Pisa, el mismo magistrado que le había dictado la prisión preventiva, resolvió que se le dicte el arresto domiciliario. La fiscala y la querella, representada por Jorge Lobo Aragón, se opusieron.
Al poco tiempo se le revocó el beneficio por considerar que no había cumplido con las reglas de conductas que se le habían impuesto. Luego el ex juez de Apelaciones Enrique Pedicone falló dos veces a favor de Pasarín. Primero le devolvió el arresto domiciliario y después cambió la imputación que se había formulado en contra de la joven. Consideró que debía ser acusada de homicidio culposo, que tiene una pena de entre tres y seis años.
El final
La fiscala Marta Jerez y el defensor José María Molina decidieron llegar a un acuerdo para que el caso se resolviera a través de un juicio. Entre otros puntos, Pasarín aceptó:
- Recibir una condena de tres años de cumplimiento condicional.
- No conducir ningún tipo de vehículo durante un año.
- Reparar económicamente a la viuda y al hijo de la víctima del accidente.
- Realizar tratamiento psicológico.
- No consumir bebidas alcohólicas ni drogas.
La jueza Wendy Kassar, antes de dar por cerrada la audiencia, le recordó a la joven que ante cualquier incumplimiento de lo pactado, cumpliría la pena de manera efectiva. “Espero que recapacite lo que generó con su conducta y que no desaproveche esta oportunidad que se le está dando”, indicó. La magistrada tiene 10 días hábiles para resolver si acepta al acuerdo, pero no habría ningún inconveniente legal para que lo rechazara.
“Aceptamos porque nos pareció un acuerdo justo. La otra alternativa era que llegáramos a un juicio oral y no sabíamos que podíamos conseguir allí”, señaló Lobo Aragón.
En tanto que el defensor Molina señaló: “lo más importante es que hubo un acuerdo entre el órgano acusador y la querella. Sólo nos queda esperar la resolución”.
En la nada
Mientras se investigaba este caso, se conoció que Pasarín, cuando tenía 14 años, había protagonizado otro accidente fatal. En septiembre de 2011 se cayó de la moto de alta cilindrada que conducía y en el percance murió Lucía Nieto, también de 14, quien la acompañaba en el vehículo.
La familia Nieto se animó a denunciar que habían sido amenazados por el padre, Mario Pasarín (condenado por un caso de drogas) para que la causa no avanzara; y denunció varias irregularidades como que las pericias no se hicieron en tiempo y forma.
Lobo Aragón consideró que no se avanzó en esa causa porque Pasarín era inimputable y sólo se podía accionar sobre quién le había facilitado la moto o contra su dueño, muy difícil de probar por el tiempo transcurrido.
Los hitos del caso
El 20 de junio protagoniza un accidente en el que pierde la vida un joven. Habría pasado un semáforo en rojo, tenía alcohol en sangre e iba a alta velocidad.
La fiscala Giannioni la acusó de homicidio simple con dolo eventual. El ex juez Pedicone ordenó que se enjuiciada por homicidio culposo.
A la joven se le concedió el arresto domiciliario, pero se lo revocó por sus inconductas. Luego se ordenó que esperara ser enjuiciada en libertad.
La joven, cuando tenía 14 años, protagonizó otro accidente fatal. Por este hecho nunca fue investigada por la Justicia.
Después de más de dos años de espera y una larga batalla procesal, la joven arribó a un acuerdo para ser condenada a tres años de prisión.








