La misa de hoy: seguir a Cristo

22 Agosto 2021

Después del anuncio de la Eucaristía en la sinagoga de Cafarnaún, muchos discípulos abandonaron al Maestro porque les pareció difícil de aceptar el misterio eucarístico. Jesús plantea a sus discípulos por quién se quieren decidir (Juan 6, 61-70): “¿También vosotros queréis marcharos?” Y Pedro, en nombre de todos, le dice: “Señor, ¿a quien iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros hemos creído y conocido que Tú eres el Santo de Dios”. Los Apóstoles dicen que sí una vez más a Cristo. También nosotros hemos dicho que sí, para siempre, a Jesús. Hemos abrazado la Verdad, la Vida y el Amor. Hoy es una buena ocasión para examinar cómo es nuestra entrega al Señor, si dejamos con alegría todo los que nos aparte del seguimiento del Señor. Decir que sí al Señor en todas las circunstancias significa también decir no a otros caminos, a otras posibilidades. Él es el Amigo; sólo Él tiene palabras de vida eterna.

Un día, encontramos a Jesús, y vimos abierto y señalizado el camino que nos conducía a Él; por fin, nuestra libertad no sólo servía ya para ir de un lado a otro sin rumbo fijo, sino para caminar hacia un objetivo: Cristo. Para muchos, desgraciadamente, la libertad significa seguir los impulsos , dejarse llevar por los que les apetece en un momento dado, sin comprender que en realidad se vuelven esclavos de ellas. Para nosotros, las señales que garantizan nuestra libertad son los Mandamientos de Dios, las leyes y enseñanzas de la Iglesia, los consejos que recibimos en la dirección espiritual. Aunque en ocasiones nos lleven por caminos menos cómodos, los seguiremos con alegría, porque nos llevan con seguridad a Cristo. En ciertos momentos la verdad de Jesús puede incomodar, pero no puede diluirse, permanece siempre a pesar del transcurso del tiempo.

La verdad nos hará libres, la verdad de Jesús nos plenifica: seguirla será la mejor de las garantías de un camino seguro.

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