A qué se deben los ruidos molestos y las presencias extrañas en Lomas de Tafí

Los ruidos durante la noche y madrugada preocupan a los vecinos, que no encuentran explicación. Además, hechos “sobrenaturales”. Un arquitecto nos ayuda a comprender el porqué de estos sonidos.

QUIETUD Y RUMOR.  Durante el día, las calles de Lomas de Tafí están poco concurridas, pero los comentarios sobre sonidos y experiencias paranormales en la noche son el tema de conversación que más se repite en la quietud de los días. LA GACETA / FOTOs DE INÉS QUINTEROS ORIO QUIETUD Y RUMOR. Durante el día, las calles de Lomas de Tafí están poco concurridas, pero los comentarios sobre sonidos y experiencias paranormales en la noche son el tema de conversación que más se repite en la quietud de los días. LA GACETA / FOTOs DE INÉS QUINTEROS ORIO

Los rumores hablan de duendes, niñas fantasmas y hombres “largos” de traje que asustan. Sombras, halos de luz que se desprenden de la tierra al cielo, mujeres de blanco en las paradas de colectivo y perros que ladran (a la nada) a las tres de la madrugada.

No estamos spoileando un thriller de Netflix, sino contando lo que dicen los vecinos de Lomas de Tafí.

Desde hace semanas de lo único que se habla en el barrio es de estas situaciones, que algunos tildan de “sobrenaturales”, y de ruidos extraños en casas propias y ajenas: que se mueven muebles a la noche, que hay golpes en las paredes, que se escuchan pasos en los pasillos o sonidos inexplicables en los techos... Lo cierto -dice a las apuradas un vecino que prefiere no dar su nombre- es que los comentarios existen hace años, de manera aislada, pero en las últimas semanas muchos empezaron a darse cuenta de que es algo generalizado.

“Con mi familia, siempre a la noche, tipo nueve o diez, escuchamos ruidos de que se corren camas y se golpean cosas en la casa de la par... Ahí vive gente, entonces nos parecía normal, no le prestábamos atención hasta que vimos la publicación en Facebook”, cuenta Rocío Uñate.

La publicación a la que hace referencia fue hecha por Karen Rodríguez, otra vecina. “Quisiera saber si alguien más tiene el mismo problema en su casa: ruidos durante la tarde y noche, golpes en la pared, sonidos de que se caen las cosas, puertas que se abren, como si martillaran en la pared y pegaran piñas...”, comentaba aquella vez. Las respuestas no se hicieron esperar, y decenas de vecinos narraron situaciones similares. Una usuaria, incluso, admitió haberse mudado por las situaciones extrañas que vivía en su hogar. Y no es la única.

“Anoche, por ejemplo, les pregunté a mis vecinos si ellos estaban corriendo los muebles, y me dijeron que no. Era la una de la madrugada y los ruidos eran muy fuertes; yo estaba en la habitación y los ruidos venían como de la otra casa, pero al mismo tiempo sonaba como si fuese en la mía”, cuenta Karen a LA GACETA. “Una noche, mi viejo y mi hermano escucharon cómo caminaban y daban vueltas en el pasillo, se llamaron por Whatsapp para preguntarse si eran ellos y se dieron cuenta de que no. Después de eso se comenzaron a escuchar muy fuerte los ruidos y golpes en las paredes y en el techo”, explica.

“Luego de una noche de ruidos fuertes como a las 12 de la noche, le preguntamos a una vecina y nos dijo que ella escuchaba lo mismo, pero no sabía qué era, y que también le pasaba a su vecina: muchas veces escuchaba que se cerraban puertas, que se corrían camas, a pesar de que los vecinos no estaban. Nos asustamos mucho”, agrega Rocío.

Pero hay más

“Nosotros nos fuimos a vivir unos meses después de que nos entregaron la casa del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV). En ese tiempo todavía no teníamos ni cortinas. Cuando nos mudamos, unos vecinos le consultaron a mi mamá por el casero que teníamos. Ella les dijo que no teníamos, y ellos le preguntaron: ‘¿y el viejito que siempre está con un sombrero grande ahí sentado en la cocina o en el porche quién es?’ Porque todas las noches, hasta que ustedes vinieron, lo veíamos que cuidaba la casa”, ejemplifica Karen.

Y como esa experiencia, hay muchas: “he visto cómo se mueve la hamaca de la plaza sola... En la zona se escuchan muchos ruidos, y pasa en varias cuadras más. Acá en casa se escuchan en el fondo, donde tengo cinco perros dogos y le ladran a la nada, aunque quizá sea un gato; pero de todo esto se habla mucho en el barrio. Mi hijo, esperando el colectivo de madrugada, vio una cosa bien bajita y chiquitita caminando”, narra L.A, vecina del complejo habitacional que vive cerca de la plaza y pide mantener el anonimato. “A las dos de la mañana vas a ver una perra que ve algo en el monte y ladra, pero siempre...”, acota.

Como estos, hay muchos comentarios. Más de uno de los consultados comentó que en el barrio existe una casa de la que ya se han mudado dos familias. La última en irse -según dicen- abandonó la zona luego de experimentar acontecimientos inexplicables.

¿Explicaciones?

Frederic Domian, director del área técnica del IPV, participó de la inspección del barrio, previo a su inauguración. “Cada material reacciona diferente a los cambios de temperatura en los sistemas constructivos que se utilizan para hacer viviendas. Vos tenés la chapa, por ejemplo, que es un gran conductor de calor: si la calentás, alza temperatura rápido, y si la enfriás, también lo hace a gran velocidad. El sistema constructivo de Lomas de Tafí y de muchos barrios consiste en una mezcla de materiales: hay ladrillos, revoque, cemento, algunos productos con capacidad de absorber y otros no”, explica.

“El problema -sigue- es que en esta época del año hay mucha diferencia de temperatura entre el día y la noche. Los materiales ‘trabajan’, como se dice en el ambiente, es decir, producen dilataciones y contracciones. Entonces, si tenés mucho calor durante el día, la chapa se expande, hace ‘tac, tac’ y, cuando te acostás a la noche, sentís la retracción”.

“Que la gente se quede tranquila, los ruidos existen y son propios del sistema constructivo que tienen -remarca-; no es un defecto de construcción ni una falla de materiales, sino una condición de estos”

Y con respecto a los golpeteos: “no hay una explicación técnica, pero te podría decir que en este año, que debe haber falta de agua, algunas veces puede pasar, sobre todo en dúplex, que el agua no suba al tanque inmediatamente. Después de las 22, que baja el consumo, hay más presión de agua en la red y eso hace que empiece a subir, y eso también tiene sonido: el tanque se está llenando, tiene eco, las mismas cañerías... y si están cerca de la cama, puede sonar, pero un golpeteo sería difícil”, acota.

Entonces, alguna explicación a algunos ruidos podríamos tener. Pero en lo que resta, no podemos concluir nada: Lomas de Tafí guarda secretos que aún no conocemos...

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