“DOLIÓ QUE DIGAN QUE NO ES MI HIJA”. Amalia Ojeda en el juicio.
“A Roberto Carlos Rejas no lo conocí hasta que desapareció mi hija. El viernes 28 de octubre de 2016 Milagros (Avellaneda) salió de mi casa con Benicio en brazos. Me dijo que iba a ver a su amiga Flavia Mamaní, a quien conozco desde niña también”, contó en el juicio Amalia Ojeda, madre de la joven y abuela del niño, que están desaparecidos desde ese día.
La mujer declaró que el lunes, cuando Mamaní se enteró de que su amiga estaba desaparecida, fue a verla después del trabajo y le contó que en realidad, ese día Milagros había ido a ver al verdadero padre de Benicio, Rejas. “Fuimos las dos a la casa de este tal Roberto, y se demoraron en atendernos. Primero salió el dueño de casa y dijo que su hijo estaba recién operado de glándulas y debía hacer reposo. Al final Rejas salió y me dijo que no conocía a mi hija”, recordó Ojeda. Luego agregó: “Flavia lo increpó: ‘no mientas más, vos estuviste con Milagros, ella me escribió diciéndome que le estabas pegando’. Él contestó que mi hija no estaba ahí, que no era su pareja y que sólo la había visto una vez en 2014”.
Tensión
“Le dije que lo iba a denunciar y su padre nos amenazó diciendo que dejemos de ensuciar a su hijo y que no sabíamos con quiénes nos estábamos metiendo, que en su familia son todos policías federales. No les tuve miedo. Me fui a denunciarlos a la seccional 11ª, donde me dieron 1.000 vueltas para tomarme la denuncia”, argumentó Ojeda ante los jueces Stella Maris Arce, Alicia Freidenberg y Eduardo Romero Lascano.
La versión de Mamaní, que también declaró ayer, fue muy similar en cuanto a lo que pasó el día que fueron a encarar al acusado. Ambos testimonios coincidieron en resaltar un detalle. En términos de Ojeda: “un policía nos dijo que, para que estemos tranquilas, nos acompañaría a la casa de Rejas para hacer una inspección. Cuando fuimos nosotras por primera vez estaba el auto rojo de Roberto, cuando fuimos con el comisario ya no. El padre dijo que su hijo, que supuestamente estaba operado y debía reposar, se había ido a jugar al fútbol”. Ese vehículo fue secuestrado y peritado días después a la desaparición.
Polémica por un ADN
“Me dolió mucho que dijeran que Milagros no era mi hija. Yo la llevé nueve meses en mi vientre y la parí en una clínica. Es muy duro no tener una tumba donde poder llorar a mi hija. Perdí a mi hijo José en un accidente de tránsito después, pero de Milagros no tengo ni una lápida... mientras no te entierre, hija, te seguiré buscando”, concluyó Ojeda y comenzó a responder preguntas.
El defensor de Rejas, Mario Leiva Aro, le pidió explicaciones a la mujer sobre un informe de ADN en el que no se comprobaba que Ojeda fuera madre de Milagros. La jueza Arce interrumpió para decirle que no parecía pertinente “preguntarle a la testigo sobre el resultado de una pericia de ADN”. La abogada querellante, Silvia Furque, objetó y dijo que el estudio no decía precisamente lo que el defensor sostenía.
El abogado insistió en su planteo. Ojeda se dio vuelta a mirarlo. Luego señaló su vientre y contestó: “todo lo que tengo para decirle es que a Milagros la llevé nueve meses aquí”.
Los mensajes de texto
Mamaní relató que conoció a Rejas en septiembre. Milagros le había contado que se trataba del verdadero padre de Benicio y le había pedido que la acompañara hasta la casa del acusado. Las amigas fueron en un taxi, con el niño, hasta San Cayetano. Según contó, Rejas quedó desconcertado al verlos y les dijo que lo siguieran en el taxi. “Fuimos al parque, yo me quedé a la sombra de un árbol y ella le contó todo. Yo lo veía enojado, señalándola a ella de manera amenazante. Después nos acercó a nuestras casas y la señalaba nuevamente a Milagros, diciéndole que nunca más lo buscara en su casa”, contó Mamaní.
El 28 de octubre Milagros le pidió a Flavia que la acompañara de nuevo. “Le aconsejé que no, pero me dijo que una señora iba a interceder con oraciones para que todo saliera bien, o algo así”, detalló Mamaní. La joven dijo que su amiga se quedó en casa de Rejas y que ella se fue.
Los camaristas pidieron que se incorporaran los mensajes de texto que intercambiaron esa noche. “Me está pegando, está re enojado”. “Ya se cansó de pegarme y está tranquilo. No vengas”. En otros mensajes, la joven le cancelaba una salida que tenían planeada para más tarde.
“Me respondía raro después. No me quedé tranquila pero no me contestaba las llamadas”, señaló la amiga. Estos son sólo algunos de los puntos que expuso.
Por la causa de desaparición y crimen de la madre y el hijo, están imputados también Alicia Estefanía Ávila, Marcelo Fabián Gómez y Johan Franco López. Este último se encuentra prófugo.








