PREPARADO. El obispo afirma que quiere conocer la realidad y la gente, caminar la diócesis.
“La misericordia del Señor llena la tierra”. Es el lema episcopal que eligió el vicario de Andalgalá (Catamarca), José Antonio Díaz (60 años), en la gestión que iniciará a partir de hoy como nuevo obispo de la Diócesis de la Santísima Concepción. La ceremonia de asunción, que será presidida por el presidente de la Comisión Episcopal Argentina, monseñor Oscar Egea, está prevista para las 17 en el estadio del Concepción Fútbol Club. Díaz será el primer obispo con ordenación episcopal en esta diócesis y es el sexto en ocupar esa función desde que fue creada esta jurisdicción eclesiástica en 1963. Reemplaza a monseñor José Melitón Chávez, quien falleció en mayo pasado víctima de Covid-19.
El flamante obispo es oriundo de La Cocha, estudió en el Seminario Mayor Arquidiocesano, fue rector de la Catedral Basílica de la Virgen del Valle, secretario del Consejo Episcopal Latinoamericano y últimamente vicario de la iglesia San Francisco de Asís de Andalgalá (Catamarca). “Mi lema nace de la convicción de que el mundo de hoy necesita volver a Dios y sentir que es un padre bueno. Alguien dispuesto a recibir a todos. En esencia, la misericordia de Dios no solo llena la tierra, sino el corazón de todos”, apuntó el prelado en diálogo con LA GACETA.
Díaz se expresa con una voz relajada, pero de fuerte contenido doctrinal y social. “Necesitamos ser un pueblo unido, creyente, de esperanza, que camina y anuncia el evangelio. Es la esencia de nuestra condición. No podemos ser dispersos, un aglomerado en donde cada uno esté disparado en distinto sentido. Debemos ser un pueblo que tenga en claro qué es lo que quiere y para qué está” sentenció. A continuación el diálogo:
-¿Conoció a monseñor Melitón Chávez?
Fuimos compañeros en el Seminario Mayor. Hemos pertenecido a un curso que entabló una relación de amistad muy estrecha, profunda. Siempre nos reuníamos. En enero pasado nos encontramos en Aconquija (Las Estancias). Fue la última vez que lo vi. Se trató de una dulce despedida porque compartimos las experiencias de cada uno, rezamos, evaluamos la vida. Creo que él tuvo mucho que ver en mi designación. El Papa Francisco escucha y Melitón me comentó que le había transmitido el deseo de que lo acompañara en el obispado.
-¿Se siente comprometido con su legado?
Asumo la responsabilidad no solo de él, sino todos los otros que lo precedieron. El lema de Melitón era empezar a caminar juntos. Y eso es muy bueno. El Papa convocó a un sínodo universal. Pues a la Iglesia se la construye de una forma sinodal. Se la construye compartiendo, caminando juntos. Vale mucho trabajar el concepto porque es una Iglesia que confluye, no es individualista o sectorizada. Y esto es válido para todos los aspectos. No solo para lo espiritual, sino también para el ámbito cultural y social.
- Vivimos momentos difíciles, de pandemia y crisis. ¿Cuál es su lectura de esta realidad?
Es en los momentos difíciles en los que se suele conocer quiénes son los amigos, cómo son las personas. Es cuando se ve el grado de solidaridad de uno con otros. La pandemia pone a prueba, sin duda, la calidad de personas que somos. Nos duele mucho la enfermedad, la muerte de muchos hermanos nuestros y rezamos por ellos. En este tiempo tiene que crecer la responsabilidad social. Vale la pena que como pueblo salgamos de esto de la mejor manera. Las crisis sirven para fortalecer. A pesar del dolor que causa la pérdida de muchos seres queridos, tiene que haber un fortalecimiento a nivel espiritual y un crecimiento como pueblo.
- También vivimos un momento político…
Es en estas circunstancias en que se marcan las diferencias. Ojalá el pueblo tucumano asuma con madurez este proceso electoral. Con plena conciencia, generando sobre todo este compromiso de construir la comunidad desde los sectores más humildes. Esta pandemia va dejando muchos heridos desde el punto de vista socioeconómico. Muchos están necesitados y hay que encarar las soluciones no solo desde la perspectiva de la distribución de bienes. Hay que ayudar en la educación del pueblo. Y esto puede llegar a ser muy interesante si los aprendizajes nos hacen crecer como pueblo.
- ¿Cuáles serán sus primeros pasos como obispo?
Conocer. Jesús primero se encarnó, y antes de salir a anunciar vivió largo tiempo con su familia, conoció su cultura a su pueblo. Y la primera fase del gobierno del obispo forma parte la prudencia. Conocer la realidad, la gente, los sacerdotes, caminar la diócesis. El obispo tiene que anunciar el evangelio, predicar, ser maestro y discípulo. Aprender. El que anuncia también escucha. La iglesia está en tiempo de escuchar al pueblo de Dios…









