Ritual ancestral: Ofrendas y pedidos para la Pachamama

Ritual ancestral: Ofrendas y pedidos para la Pachamama

IDENTIDAD. La wiphala está presente como signo de pertenencia.  LA GACETA / FOTOs DE franco vera IDENTIDAD. La wiphala está presente como signo de pertenencia. LA GACETA / FOTOs DE franco vera

La veneración a la Pachamama (madre tierra en lengua quechua) es una de las mas antiguas manifestaciones religiosas populares de la región andina de América del Sur. Corresponde a una concepción en la que la tierra era considerada un ser vivo sagrado y fundamento de la existencia. Se realiza durante todo este mes.

La Pachamama era un dios femenino que simbolizaba la fertilidad de los campos y cuyo culto se extendía por todo el Imperio Inca. Vivía en las montañas y en el interior de la tierra. En los cerros de Amaicha del Valle, a la cero hora del primer día de agosto, todos los años comienza el ritual de “La velada de la olla”, donde se cocina el locro que se ofrendará y convidará en los festejos a todos los que se acerquen a compartir la jornada que tiene varias instancias, como se puede apreciar en las fotos de la celebración que tuvo lugar en 2016.

REGALOS. Comidas y bebidas son fundamentales en la celebración. REGALOS. Comidas y bebidas son fundamentales en la celebración.

El año pasado, en pandemia, doña Dyna Sumbay, de 81 años, sostuvo en sus manos un cuenco de cerámica con brazas ardientes, a cual le agregó un combinado de hierbas. Entre ellas se vuelcan siempre: ruda contra la envidia; palo santo para la limpieza; copal para la abundancia, y romero para la salud. Con ese preparado se va sahumando -con un humo que asume sagrado- a cada integrante de su ayllu (comunidad) en los cerros calchaquíes. También se bebe té de ruda para limpiar el cuerpo, mientras que el fuego simboliza la transformación de las energías y de los espíritus densos.

A la mañana, antes de que los primeros rayos del tata Inti (como llaman al sol) rocíen la tierra con su luz, las y los mayores de la comunidad abren un hueco en la tierra, lo que simboliza “la boca de la Pachamama”. Se extrae de su interior una piedra plana, la cual fue enterrada en ceremonia anteriores. El lugar está siempre junto a una apacheta, un cono de piedras apiladas entre sí que lo distinguen en la inmensidad del territorio. Esa piedra es interpretada por los guías espirituales, y sus conclusiones alcanzan a la vida cotidiana de la comunidad. Las más conocidas son:

EL TIEMPO DE LO SAGRADO. El ritual de la Pachamama transita por varios pasos, con sahumerios, ofrendas, música y canto de todos los participantes. EL TIEMPO DE LO SAGRADO. El ritual de la Pachamama transita por varios pasos, con sahumerios, ofrendas, música y canto de todos los participantes.

- si la piedra sale húmeda, expresa abundancia en agua y en salud en los siguientes 12 meses.

- si la piedra sale seca, será un año de sequías y enfermedades.

Bateas de maderas, con hojas de coca, vino, agua, maíz, tabaco y quínoa, junto a diferentes hierbas serranas, forman parte de una preparación que se realiza para ofrendar a la tierra, atravesada de misticismo y espiritualidad.

RESPETO Y COMPENETRACIÓN. La festividad de agosto difiere de la que se realiza en carnaval, más volcada al turismo y con una masividad que no se vive en la de ahora. RESPETO Y COMPENETRACIÓN. La festividad de agosto difiere de la que se realiza en carnaval, más volcada al turismo y con una masividad que no se vive en la de ahora.

La particularidad de la comunidad de Amaicha es que en su calendario festivo anual posee dos fiestas en las que se venera a Pachamama. La más turística se realiza en febrero, coincidente con el carnaval andino, y es una ceremonia masiva y popular que rinde tributo a otra deidad andina: el Pujllay o Diablo de carnaval, espíritu alegre que es desenterrado una vez al año y debe volver a ser enterrado al ocaso de la celebración, conlleva otros rituales y costumbres que se modificaron con la masividad de esa fecha. Abundan las bebidas espirituosas, que dan rienda suelta a festejos muchas veces desmedidos con pintura y barro.

NATURAL. Hierbas y maíz no pueden faltar en las ceremonias anuales. NATURAL. Hierbas y maíz no pueden faltar en las ceremonias anuales.

La que empieza hoy está conectada al ritual de ofrendas, agradecimientos y pedidos, casi siempre en pequeños grupos y en familia, en los patios de las viviendas en época de invierno.

Es agosto en los valles. Las abuelas y los abuelos del pueblo con alforjas cargadas de coplas y vidalas andan con el viento, como las semillas de cardón para transmitir el legado heredado de sus mayores que participaban también de la fiesta más antigua de América del Sur.

EN LA TIERRA. El pozo ya preparado. EN LA TIERRA. El pozo ya preparado.
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