La canción y los paisajes son protagonistas en la música de El Vázquez

El artista se presentará con su banda en el Centro Virla, dentro del Julio Cultural. Pandemia y encierro.

LA BANDA SOPORTE. Con historias mínimas y autorreferenciales los temas y sus letras trascienden al propio músico en el escenario. LA BANDA SOPORTE. Con historias mínimas y autorreferenciales los temas y sus letras trascienden al propio músico en el escenario.
16 Julio 2021

“Pop de guitarras, rock de canciones y la melodía vocal como estandarte”. De este modo define Javier Vázquez sus composiciones y el show que presentará desde las 20 en el auditorio del Centro Cultural Virla (25 de Mayo 265).

El Vázquez y Los Paisajes es el nuevo proyecto del artista visual, gestor cultural y músico que llega al XXII Julio Cultural. La entrada es libre y gratuita, pero se pide la donación de leche en polvo o larga viva para el programa Universidad Solidaria.

“La canción, cuando es tal y no un artificio y sobre todo cuando es buena, es lo que queda. La canción es lo que queda”, dice y reitera el músico durante una entrevista con LA GACETA.

El también diseñador integró diferentes bandas como Nadadores y Monte y regresa con un repertorio nuevo de canciones de su autoría, algunas de las cuales fueron recopiladas en el EP “Paraíso”, publicado en 2019 y producido por Ramiro Rodríguez.

La canción está atravesada por historias mínimas de amor y desamor y por el paisaje. “En este país, de un modo u otro, siempre vivimos en un pozo”, reflexiona al hablar de los temas de actualidad, de las horas del encierro pandémico y de la angustia.

La banda Los Paisajes está integrada por Martín Estévez (guitarra eléctrica), Augusto Hernández Paz (batería), Nicolás Gabriel (bajo) y Mery Lacroix (sintes y piano).

- Cuando hablás de la canción, ¿es lo que se entiende como tema o composición o a aquello que el indie pop ha creado como si fuera un género?

- Creo en la canción como un texto sin tiempo, como un sustrato irrompible que soporta toda veladura o capa de producción. Eso que llamamos género es una nominación. Los géneros van y vienen, la rotulación de la música que se presume popular o comercial, sea masiva o de nicho, sirve solo a los fines clasificativos de la industria o de los medios.

- ¿Qué artistas serían tus referentes a nivel nacional?

- En mi caso particular refieren a ese hilo conductor donde la canción manda, como decidora de cosas, aunque las diga desde pieles distintas. En el universo del rock o del pop o del pop rock, me gustan tanto Virus como Sumo, pasando por Luis Alberto Spinetta y el Indio Solari (no tanto los Redondos), Lucio Mantel, Fito Páez, Las Pelotas, Pez, y más acá bandas como Mi amigo invencible, Shaman y Los Pilares de la Creación, Pérez, Coiffeur y El Mató... Y siempre, pero siempre, Charly García, que el norte para casi cualquier música ligada al pop y al rock que se haga en el país.

- ¿Tus canciones de qué hablan, son autorreferenciales?

- Para quien tiene una formación en lo musical casi autodidacta, es prácticamente imposible no ahondar o empezar desde uno, desde la autorreferencialidad. Con el tiempo aprendí a enmascarar esa conducta. Igual entiendo que lo que me pasa a mí no es muy distinto a lo que le pasa a todo el mundo: todos sufrimos o nos alegramos más o menos por lo mismo y casi todos queremos una revolución o romper todo y empezar de nuevo... El juego en tanto artista está en, justamente, diseñar una máscara con ciertos atributos poéticos que sirvan como señuelo, la música debe hacer el resto. Me gusta igual, a juzgar releyendo eso que canto (y eso otro que elijo cantar de otros) poner al paisaje como un actor fundamental de la historia.

- Hay cosas para decir en estos tiempos de pandemia.

- La pandemia y su encierro me puso a revolver grabaciones en el celular (y en la computadora) y a muchas anotaciones en cuadernos y notas de drive, que presumían canciones a medio componer, pilas de melodías mal acompañadas con acordes extraños. En medio de semejante habitación manuscrita y con sonidos, decidí que era más bien un tiempo para cerrar esos círculos de la composición y luego de armar un banda que me soporte, para los tiempos que vendrían; que parecieran son estos que arrancan ahora. En ese ejercicio casi arqueológico encontré líneas de texto que se ajustan un poco a los tiempos que vivimos o que atravesamos. Leo ahora la lista de temas a tocar y noto que en algunos títulos (y canciones) hay mensajes sobre las horas de encierro que atravesamos y los del macrismo, que en cierta forma fueron el preludio de la tragedia que ahora transitamos (como en “La tempestad”, “Lo que han dejado” o “El apagón”). No me angustié tanto por no tocar, ya venía angustiado y no tocando desde antes. Por caso todo esto me sirvió para organizar un repertorio que se ajuste un poco a los tiempos que aún estamos atravesando, que sea coherente y que en cierta forma te tire una soga para salir del pozo, ese en el que te encuentres. Siempre de un modo u otro en este país, vivimos en un pozo.

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