Manzur pisa el acelerador; Jaldo espera la lista

Manzur pisa el acelerador; Jaldo espera la lista

DISCURSO. El titular del PE destacó el valor del verticalismo en el PJ.  DISCURSO. El titular del PE destacó el valor del verticalismo en el PJ.

No me van a llevar puesto. La frase pudo ser lanzada por Juan Manzur o por Osvaldo Jaldo. La lucha ya no es en el barro. Es en un escenario mucho más complicado, donde ya no está en juego el posicionamiento individual, sino el de las estructuras. Manzur es el gobernador y el presidente del distrito Tucumán del Partido Justicialista (PJ). Jaldo es el vicegobernador y el vicepresidente del partido. Hay mucho en juego en este enfrentamiento. La gobernabilidad es lo que más inquieta por sus efectos generalizados y porque de eso depende lo que pueda llegar a suceder con el oficialismo gobernante en 2023.

“Ha quedado en claro de qué lado está el peronismo. Nadie puede poner en tela de juicio la conducción del gobernador”, señaló Manzur apenas bajó del escenario montado en medio del Hipódromo de Tucumán. Estaba eufórico. En la pantalla gigante se escuchó el respaldo del presidente del PJ Nacional y presidente de la Nación, Alberto Fernández. También del ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro.

El día anterior, el gobernador había visitado a ambos en la Casa Rosada, en un encuentro en el que se evaluó la situación política, económica y electoral del país. Esa tarde, Alberto Fernández le encomendó a Manzur la tarea de convencer a los principales popes de la Confederación General del Trabajo (CGT) que acompañen las medidas nacionales y que eviten situaciones de confrontación, al menos hasta después de las elecciones. El gobernador habla el mismo idioma que los sindicalistas más encumbrados del país. Pronto habrá una cumbre en Tucumán.

Manzur está dispuesto a tirarle todo el peso del aparato al jaldismo. “Pisaron un cable de alta tensión; no hay vuelta atrás”, señaló un allegado al mandatario, al analizar la postura de confrontación que el presidente de la Legislatura ha adoptado desde marzo pasado con la Casa de Gobierno.

Entre un mandato y el otro, el gobernador ha sufrido una suerte de metamorfosis. Dejó de lado aquel mandatario pragmático que callaba y que intentaba acercar posturas. Ahora es más confrontativo y negociador. “Me subestimaron”, ha dicho en varias reuniones con sus referentes. No le cierra las puertas a la dirigencia que quiera retornar a su espacio. “Ya lo dije una vez y lo repito: el teléfono y la puerta están abiertos, de par en par, para todos aquellos que respeten la conducción del peronismo”, advierte. Y una definición más sale de su boca: se reserva el derecho de admisión.

Otro cambio: por efecto de la pandemia de la Covid-19, el titular del Poder Ejecutivo ha dejado descansar más tiempo en el hangar al avión gubernamental. Manzur ha priorizado sus contactos con la dirigencia de campo adentro, algo que no había realizado en su primer mandato. Ha pisado el acelerador en la primera carrera que puede llegar a tener en el corto plazo: la interna. Piensa que, si hay adversarios en frente, lo serán en contra de su gestión y también del gobierno nacional.

Con los pies en el plato

Osvaldo Jaldo ha seguido de cerca los discursos pronunciados en el Hipódromo. Habla con tono firme y cree que el manzurismo “hizo la de siempre”, de intentar llevar agua para su molino, aunque no cuente todavía el final de la película. Señala que aún hay tiempo para definir candidaturas y que esperará hasta el mismo 24 para saber qué hará Peronismo Verdadero, el espacio interno que lidera.

Por las dudas, es probable que hoy inscriba un frente electoral ante la Justicia Federal con Competencia Electoral, una decisión que puede ser dada a conocer durante el acto organizado en la sede central de Fotia.

El jaldismo está convenido de que el manzurismo está nervioso, parafraseando aquella frase de Néstor Kirchner. De allí la necesidad de refugiarse en figuras nacionales. Jaldo cree que, si hubiera habido un fuerte respaldo presidencial o del gabinete nacional, Manzur hubiese revelado la lista de candidatos a diputados y a senadores nacionales en el mismo acto de ayer en el Hipódromo. ¿Por qué no lo hizo?, fue la retórica del vicegobernador, que siente que hay una hendija en la que se puede colar alguno de los postulantes que el espacio promueve para la lista oficial.

“No estoy peleando con nadie; todos pelean conmigo”, dice el presidente de la Cámara en alusión al manzurismo. “Soy peronista; no voy a sacar los pies del plato y voy a trabajar por el triunfo de Alberto Fernández y de Cristina Fernández de Kirchner”, repite como un mantra el vicegobernador.

Jaldo está convencido de que la pelea no debe ser contra él, sino contra la oposición que, sorpresivamente, se está encolumnando, más allá de los intereses personales de sus dirigentes.

Posibles escenarios

¿Qué es lo que puede pasar hasta el sábado 24, cuando venza la fecha de presentación de la lista de candidatos para las PASO?

• La confrontación interna en el Frente de Todos parece inevitable si, hasta entonces, no hay una lista de consenso. Manzur mantiene sus potenciales candidatos, aunque no ha hecho público sus nombres. Jaldo, a su vez, quiere que Gladys Medina forme parte de la nómina. Eso sería un gesto de tregua hasta el 14 de noviembre.

• Si no hay consenso, Jaldo intentaría confrontar directamente con Manzur, en caso de que el gobernador se postule como senador suplente.

• Las encuestas o sondeos de opinión jugarán un rol preponderante. El vicegobernador tiene en sus manos un trabajo que le indica que tiene amplias chances de quedarse con un espacio dentro de la lista, independientemente del resultado de las internas. Eso lo llevó a desechar, por el momento, la idea de competir por fuera del PJ. Manzur, en tanto, está esperando los resultados finos de la encuesta encargada que, a prima facie, le indican que el oficialismo ganaría con el 42% de los votos. La cuestión pasa por saber si Jaldo está incluido en ese oficialismo.

• La amenaza para el Frente de Todos ahora es Juntos por el Cambio. Con el Partido de la Justicia Social, que lidera el intendente Germán Alfaro, dentro del espacio opositor, se recrea el escenario de Juntos por el Bicentenario de 2015. Si esto sigue así y las diferencias se dirimen en las internas (no más allá), la coalición macrista se perfila con peligro frente a un PJ dividido.

• Manzur apuesta a la gestión para intentar convencer al electorado de que el Frente de Todos sigue siendo la opción de gobierno en la provincia, por la vocación de poder que ha demostrado el PJ a lo largo de estos años. De hecho, las elecciones de noviembre serán un test para su administración. Por esa razón, ha aceitado los contactos con el Gobierno nacional para que sus principales figuras contribuyan a la realización de la campaña proselitista.

• Pero para Manzur, para Jaldo y para toda la oposición hay un rival que aún no saben qué peso tendrá en las urnas: la apatía de cierta franja de la sociedad.

En medio de tantas tensiones, el propio presidente de la Nación ha mandado un mensaje general en un acto en Lomas de Zamora para todo el Frente de Todos. “Todos hacemos falta en la gestión de levantar la Argentina. Aquí nadie sobra, acá todos necesitamos del otro y de la otra. Todos y todas unidos”, remarcó.

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