El peronismo es mucho más que los imberbes del 70

01 Julio 2021

Enrique Romero

Presidente del partido Perón

El fallecimiento del General Perón marcó el inicio de una profunda crisis de identidad en el Justicialismo, la desaparición del Movimiento Nacional y un camino a contramano de la doctrina y de los valores del Peronismo.

Para mal de peores, desde hace 20 años la frustración agresiva de los imberbes del Kirchnerismo, generó una fractura expuesta en la comunidad nacional enfrentándose con los que producen, sin entender que el peronismo nació de las fuerzas de la producción, los obreros y los empresarios.

Hoy, la política nacional está atada al pasado, fruto de la falta de talento de los contemporáneos subversivos ideológicos, porque en las decadencias los debates son con los que ya no están, y el peso de los vivos no alcanza densidad para superar el ayer. Nadie lee a Perón. En rigor, usan su memoria para denostar sus ideas.

Los camporistas desvirtúan la memoria, como si los que el General expulsó de la Plaza por violentos e imberbes fueran los triunfadores de la contienda. Inventaron un Ezeiza y un Cámpora que nada tuvieron que ver con la realidad, para anular la autonomía de los compañeros y su capacidad crítica, convencidos que la corrupción, los bolsos, cuadernos y coimas son lealtad doctrinaria.

El Peronismo es mucho más que los imberbes del 70. Fue un fenómeno cultural; la expresión de una identidad social y política de los marginados, que se instaló por encima de izquierdas y derechas; una concepción nacional de la política, que devolvió al laburante su dignidad promoviendo su ascenso a clase media.

Sin autocrítica el Justicialismo y la política argentina no reviven. El Justicialismo, es ahora las ideas que cada uno puede guardar en su corazón. Pero los que usan el disfraz de Justicialistas son precisamente los que más lejos están de él. Por eso hay que separar al Peronismo del Justicialismo que ya no es, y del Kirchnerismo.

El kirchnerismo es una infamia que parasitó los sueños del Peronismo para hacer durante casi dos décadas, muchos ricos entre ellos y demasiados pobres entre la sociedad. Son los nuevos gorilas.

Quienes desde la Lealtad nos atrevimos a pensar y disentir, nos diferenciamos en mucho de los que ocultan en la obsecuencia debida la traición a la causa del pueblo.

El desafío es construir algo nuevo, y no seguir mezclados en un sello que puede seguir teniendo votos, pero que nada puede ofrecer al futuro de la sociedad.

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