Una urna bloquea el molinete de acceso al edificio legislativo. No es literal, pero la metáfora sirve para graficar con claridad lo que sucede en la Cámara, que se mueve -o paraliza- al ritmo de las elecciones. Es habitual que ello suceda, aquí y en la “China”. Los comicios siempre marcan el ritmo de los poderes legisferantes. Sin embargo, en este caso, las internas en el oficialismo y en la oposición le añaden un condimento de trabas o marchas cruzadas a la tarea parlamentaria.

Del lado del peronismo, los cercanos a Osvaldo Jaldo habían barajado la posibilidad de tocar el freno y esperar antes de avanzar contra el ministro de Educación, Juan Pablo Lichtmajer, y contra su par de Seguridad, Claudio Maley. Sobre el primero, la idea era postergar un par de semanas al menos (esta y la siguiente) la puesta en el recinto del análisis que hicieron sobre el informe que el funcionario ofreció. Lo mismo respecto del proyecto para que Maley sea interpelado en la Cámara. Pero ahora podría soltarse aquel pedal y pisar el del acelerador. A fondo.

A Jaldo le cayó como una trompada inesperada la novedad de que Pablo Yedlin-Sandra Mendoza sería la dupla elegida por el manzurismo para encabezar la nómina de postulantes al Senado y que Rossana Chahla sería número puesto para Diputados (*). El vicegobernador tenía la esperanza de que sus viajes a Buenos Aires servirían para que el kirchnerismo ungiera a Gladys Medina y por ello había enfriado los embates contra el manzurismo. Pero la novedad sobre lo que podrían ser ya nombres seguros en las listas le quebró la estrategia. Es más: la propia Cristina Fernández habría pedido por Chahla. De ser así, Jaldo ya casi no tendría puertas importantes que golpear en Buenos Aires en las cuales pedir un laudo que le dé respiro este año y le permita retomar aire para soplar con mayor fuerza en 2023.

Jaldo hizo evidente su molestia y el cambio de planes en un acto que encabezó ayer en el club Central Córdoba, en la primera capacitación sobre Covid 19 que lanzó la Legislatura como caballito de campaña. El vicegobernador pidió públicamente un lugar en “las listas” para su espacio (en las dos), instó a la unidad del peronismo, llamó a trabajar para Alberto y Cristina (se fue en elogios hacia la vicepresidenta), pidió que no se subestimen los comicios nacionales y advirtió que la Nación necesita “un triunfo contundente” para seguir gobernando. “Que no se hagan los pícaros”, dijo en un tramo tras reafirmar que brega por la unidad del peronismo y que “ellos” son militantes del peronismo “verdadero”. Allí, en el corazón de la Ciudadela, esbozó un discurso para la tribuna. ¿Avisó que sin él pierden o ganan por poco? ¿Dio indicios de que podría pelear por espacios? ¿O mostró que está débil y que está dispuesto a ceder si su espacio integra la lista oficial?

La respuesta apareció pronto. Apenas un par de horas después, el ahora funcionario Luis Romano lo invitó a que juegue en las PASO y cambie la lista oficial vía votos si no le gustan los candidatos. ¿Es el mensaje de la Casa de Gobierno?

Ante este reacomodamiento en el escenario de candidatos, Jaldo podría retomar la senda de la confrontación. La semana próxima podría haber novedades sobre el informe Lichtmajer. También respecto de la solicitud para que Maley acuda al recinto. ¿Habrá más cambios en el manejo de las comisiones? Tiembla Gerónimo Vargas Aignasse (titular de Seguridad). A propósito del desplazado ex vicepresidente de la Legislatura, sus palabras de que es lícito en política perder espacios si se resigna poder vía urnas podrían haberle echado leña al fuego del pleito peronista. Básicamente, Vargas Aignasse dijo que a él lo desplazaron del cargo porque el jaldismo tenía los números y que, bueno, el manzurismo se impone en otras áreas y ese dominio se podría exhibir en las nóminas de candidatos. ¿También lo invitó a Jaldo a pelear en las PASO? El manzurismo insiste en que Jaldo es apenas una piedrita en el zapato.

Pura bulla

En la oposición, los parlamentarios andan distraídos en su propia campaña de quiebres y uniones. Juntos por el Cambio navega en ríos en los que se cuentan entre dos y cuatro los brazos que se podrían desprender. Radicales por un lado, radicales por el otro, bussismo jugando solo y alfaristas en la suya. Esa falta de acuerdo debilita la posibilidad de los legisladores ajenos al oficialismo de aprovechar la grieta Manzur-Jaldo. Así, las ideas de insistir con algunas leyes que el Poder Ejecutivo vetó (como la de incorporación del personal sanitario a planta permanente) o de sentar una postura fuerte contra Lichtmajer o de pedir explicaciones en el recinto por el escándalo del “narcosiprosa” naufragan en ese mar de intereses personales que marea a la oposición. Varios brazos de ese río opositor podrían terminar secos...

(*) Dato curioso: Manzur, Yedlin y Chahla ascienden en sus carreras políticas. Los tres fueron ministros de Salud, los tres poseen la venia nacional y los tres obtuvieron un fuerte protagonismo a través de distintos programas y planes de vacunación. Los dos últimos comparten un fuerte aval del gobernador, pese a que entre ellos el diálogo apenas es formal. Los médicos ocupan los espacios de poder, con una jeringa como espada y con los síntomas de su vacuna haciendo estragos entre sus rivales políticos. ¿Será la Astrazéneca?

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