imagen ilustrativa. Foto BBC news

Un estudio científico realizado por la Universidad de Oxford y del Imperial College de Reino Unido advierte que el coronavirus podría “encoger partes del cerebro” en quienes padecen o tuvieron la infección.
Los resultados del estudio fueron informados por Scott Gottlieb, excomisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), quien explicó en el programa de noticias “Face the Nation” de la CBS esta posible secuela de la enfermedad.
“Esto es muy preocupante porque sugiere que el virus podría estar teniendo un efecto directo en ciertas partes del cerebro. Algunos pacientes que estuvieron infectados o padecen la enfermedad mostraron una disminución del tejido real, un encogimiento de sus partes. Creo que el balance de la información que estamos acumulando indica que el covid es una enfermedad que podría crear síntomas persistentes”, dijo.
Algunas de esas enfermedades que persisten mucho tiempo después de la infección por coronavirus incluyen frecuencias cardíacas anormalmente rápidas y continuas, expuso Gottlieb, lo que podría explicarse como resultado de que el SARS-CoV-2 daña el sistema nervioso del cuerpo.
Si bien no está claro aún cómo el coronavirus provoca el encogimiento de partes del cerebro -si se debe al propio virus o a los síntomas-, Gottlieb manifestó que esta cuestión preocupa a los investigadores. “Esta no es una enfermedad benigna. Es algo que es preferible evitar. Y la conclusión es que tenemos las herramientas para evitarla: mediante la vacunación”, sostuvo.
Los autores del informe revelaron que identificaron “efectos significativos de covid-19 en el cerebro”, encontrando una “pérdida de tejido cerebral -conocido como materia gris- en algunas regiones del cerebro que afectan al sentido del gusto y del olfato de la persona”. También, identificaron anormalidades consistentes entre los supervivientes de coronavirus en una parte del cerebro que se ocupa de la memoria.
“La pérdida del olfato o del gusto son síntomas de covid-19. Y en el covid de largo plazo, los síntomas pueden incluir dificultad para pensar o concentrarse, a veces denominada como niebla cerebral”, agregó Gottlieb.
Se estudiaron a 394 personas que tenían escáneres cerebrales en sus registros médicos antes de infectarse con el coronavirus, y también se les escaneó el cerebro después de la infección.
Aunque los investigadores advirtieron que aún no pueden “hacer afirmaciones de causalidad de la enfermedad con absoluta certeza”, sí concluyeron que hay “un patrón consistente de anormalidades causadas por el proceso de la enfermedad”, lo que significaría “un posible mecanismo de propagación de la enfermedad dentro del sistema nervioso central”.







