
Colores, brillos, resistencia: orgullo. Así se sintetiza en una jornada los años de lucha por la ampliación de derechos y se reaviva la intención de visibilizar la libertad y diversidad sexual, que cada 28 de junio celebra el Día Internacional del Orgullo LGBT+.
Para entender el origen de la celebración tenemos que situarnos en un hito histórico que data del año 1969 en el bar neoyorquino Stonewall Inn, cuando un grupo de travestis, lesbianas y gays resistieron con piedras y botellazos una razzia por parte de la policía. Estos ataques motivaron incontables manifestaciones en el mundo y tuvieron su réplica en Argentina en 1992: más de 200 personas tomaron las calles para expresarse.
“Esta conmemoración tiene que ver con el orgullo, que es una respuesta política del colectivo LGBT+ a las históricas discriminaciones, desigualdades y violaciones a sus derechos. Tiene que ver con decir: ‘no sólo quiero inclusión, sino también estoy orgullose de mi identidad y corporalidad’. Es redoblar la apuesta”, destacó la abogada especializada en cuestiones de género y activista por los derechos humanos de mujeres y disidencias Jimena Gómez Roselló.
El activismo y la visibilización fueron las claves para abrir paso a normas disruptivas como la Ley de Matrimonio Igualitario, la Ley de Identidad de Género y la Ley de Educación Sexual Integral. Sin embargo, hoy el desafío es garantizar el ejercicio de estos derechos.
En diálogo con LA GACETA, el delegado del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) Tucumán, Guillermo Pablo Gutiérrez, explicó que en tiempos de pandemia se agudizaron los hechos de violencia homofóbicos y transfóbicos dentro de la provincia.
Uno de los primeros casos que trascendió fue el que tuvo como víctimas a un grupo de chicas trans de Lastenia que sufrieron actos de violencia física leve y violencia verbal tras ser acusadas de asistir a una fiesta teniendo coronavirus.
“De lo verbal rápidamente puede pasar a lo físico. En estos casos acompañamos a las víctimas, pero cabe destacar que nuestra competencia llega sólo hasta el acto de violencia verbal, dado que tenemos sólo dictamen de opinión”, amplió el funcionario y anticipó que la repartición impulsa una nueva norma que le otorgue poder de sanción ante la Justicia.
En la familia
Gutiérrez señaló que el primer núcleo donde suceden los hechos de violencia y de discriminación es usualmente la familia y, posteriormente, este se amplía a otros ámbitos de la sociedad. “Hay quienes deciden hacer su transformación y son expulsados de su casa. Por eso estamos trabajando sobre estos casos, que se dan principalmente en adolescentes, para poder contar con refugios”, agregó. Las personas travestis, transexuales y transgénero continúan siendo las más vulneradas, postergadas y castigadas. “Son aquellas que deciden hacer la transformación y evidencian su cambio físico”, agrega. Aunque la discriminación a nivel local se focalice en las personas trans, la representación íntegra del colectivo sufre discriminación a diario: “hemos tenido consultas y denuncias de chicos gays que han sido violentados en su barrio porque sus vecinos se enteraron cuál era su condición sexual. Empezaron con la chicana y el insulto cotidiano y después avanzó a la agresión”, indicó.
Foco en la niñez
Trabajar por infancias libres y respetadas es una deuda que aún tenemos como sociedad. En este sentido, Roselló dijo que la Educación Sexual Integral (ESI) es una de las principales herramientas para mitigar todas las discriminaciones en cuanto al género: identidad de género, orientación sexual y también para generar relaciones más equitativas entre varones, mujeres, personas trans, travestis, lesbianas, no binarias. “Creo que el acceso a este derecho es una de las situaciones más críticas a nivel provincial porque actualmente siguen existiendo discriminaciones entre los chicos”, subrayó.
“Me parece que en la provincia estamos muy quedados, se hacen capacitaciones y se avanza con la implementación de la ley, pero hay que seguir trabajando para que los primeros años de educación esto sea efectivamente implementado”, añadió la profesional y advirtió que es en esta etapa que las personas empezamos a tener una cosmovisión del mundo en cuanto a valores, conocimientos e información de que existe la diversidad y las diferentes orientaciones. “Hay que hacer mucho hincapié pensando en el futuro”, finalizó.







