Adicciones, un tema que preocupa y ocupa a la gente del turf - LA GACETA Tucumán

Adicciones, un tema que preocupa y ocupa a la gente del turf

Mañana se conmemora el Día Internacional de la Prevención del Consumo de Drogas y en el hipódromo saben que para muchos jóvenes tener una salida laboral relacionada con los caballos es una muy buena alternativa para alejarse de los malos hábitos.

25 Jun 2021 Por Carlos Chirino
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“Los caballos te ayudan a alejarte de las cosas malas. Yo fumé marihuana y también consumí alita de mosca (cocaína)”, reconoció Carlos Schultheis en una nota publicada por LG Deportiva el 17 de abril de 2019, cuando era uno de los alumnos de la Escuela de Aprendices “José Faustino Bollea” que funciona en el hipódromo tucumano. Hoy, “Tapón” ya es jinete aprendiz y lleva acumulado varios triunfos. En el circo hípico local están atentos al crecimiento a las distintas adicciones en el país y es por eso que se preocupan y se ocupan por la situación de la comunidad hípica, que no está ajena a esta triste realidad.

Mañana se conmemora el Día Internacional de la Prevención del Consumo de Drogas, establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas. “En el hipódromo comenzamos el mes de la prevención de las adicciones bajo el lema ‘Elegí hablar, no te consumas’. Este es el momento oportuno para identificar en nuestra comunidad de trabajo, aquellos rasgo de comunidad de vida que estamos necesitando”, contó Andrés Ortega, licenciado en ciencias políticas y especialista en el acompañamiento a adolescentes y jóvenes en diferentes problemáticas.

Grupos de riesgo

En el hipódromo hay muchos jóvenes considerados dentro de grupos de riesgo y es por eso que existe un área de prevención de adicciones, que apunta a prevenir el consumo el cigarrillo, drogas y alcohol. Roberto Robledo es uno de los jinetes más experimentados del circo hípico del “Jardín de la República” y fue el aprendiz revelación durante 2015 en Buenos Aires, donde consiguió 109 triunfos en una sola temporada. Sin embargo, en 2016 tuvo que volver a Tucumán debido a que en “las luces” comenzó a tener poco trabajo. “Tenía todo para triunfar, pero mis adicciones a las drogas fueron lo que no me permitieron seguir por el buen camino. Pasé momentos muy difíciles y estuve a punto de perder hasta mi familia, que es lo que más quiero. Ahora siento que estoy mucho mejor y eso es gracias a la ayuda y a los consejos que recibo de la gente del hipódromo y de mis amigos”, contó “Saviola”, que reconoció que cuando no hay competencias se hace todo más difícil.

Confianza

“Cuando más tiempo libre tenés, más complicada es la situación para lo que alguna vez consumimos drogas. El año pasado, en el comienzo de la pandemia, se me hizo todo muy difícil. Al estar tanto tiempo sin carreras, para mí fue un sufrimiento permanente. El trabajo es fundamental para salir de las adicciones. Creo que de a poco voy mejorando y tengo mucha confianza en poder salir adelante”, indicó el jockey, que en la reunión realizada el sábado pasado logró dos victorias.

“En el hipódromo de Tucumán realizamos múltiples actividades y una de esas es el compromiso para con el flagelo de las adicciones. Estamos en un medio vulnerable, barriadas humildes donde los propios protagonistas de la actividad, sobre todo los jockeys y peones, dependen casi exclusivamente de lo que generan con la actividad del turf. Esto es un caldo de cultivo de las drogas. Por eso el hipódromo implementó una campaña destinada a quienes lo sufren y habilitamos una línea directa para que se comuniquen con quienes pueden asistirlos. Esto se irá profundizando con acciones presenciales en la medida que la pandemia lo permita”, explicó Rubén Moisello, delegado del hipódromo.

Controles

Antes de que se inicie una jornada turfística, los jinetes son controlados por un equipo médico para saber si están en condiciones de montar un caballo y competir a un promedio de 60 kilómetros por hora en la pista de arena. “Lo que hacemos es una evaluación del estado neuropsíquico y un control clínico a cada uno de los jockeys que competirán durante esa reunión Si un jinete no pasa ese control, no queda habilitado para correr”, reveló el doctor Marcelo Peralta, jefe del servicio médico del hipódromo. “Además de evaluar la presión arterial, también le realizamos un control con pipeta para ver el tema de la alcoholemia. Todos estos controles son muy necesarios antes de cualquier competencia, pero creo que lo más importante es el trabajo de prevención que se realiza actualmente en el hipódromo”, agregó el traumatólogo.

Un rol clave

Ortega resaltó la importante labor que cumplen los compañeros para ayudar a salir de los problemas a un colega. “El preventor tiene un rol importantísimo. Es facilitador, es el que comunica, el que abre camino, el que se convierte en intérprete del compañero. Es sembrador, el que puede identificar los factores de riesgo. Es un cuidador, el que se adelanta a los accidentes y a los problemas. El preventor es contenedor y genera puentes”, comentó. “La parte espiritual y de valores es muy importante. Es importante poder preguntarnos si cada compañero es un preventor que genera una cultura preventiva, si es un facilitador o si es aquel que identifica a los factores de riesgo y prevención. Por eso invitamos a integrantes de nuestra actividad turfística para que sean sembradores de cambio en nuestra comunidad laboral, que queremos que sea una comunidad de vida y una comunidad deportiva”, indicó.

En el turf saben que las adicciones, muchas veces, corren a mayor velocidad que los mismos caballos de carreras. Pero es una competencia que la quieren ganar.

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