¿Tregua peronista en la previa electoral?

¿Tregua peronista en la previa electoral?

Se reunieron durante varias horas, expusieron sus inquietudes, repasaron sus estrategias y analizaron lo que está ocurriendo con las últimas decisiones que se tomaron en la Casa de Gobierno.

A nueve cuadras del palacio gubernamental, en otro edificio, el de los vidrios espejados como estandarte, los legisladores afines a Osvaldo Jaldo escucharon al vicegobernador y dieron su parecer sobre dos temas fundamentales: las elecciones nacionales de este año y la relación con los peronistas fieles a Juan Manzur.

El presidente de la Legislatura les dio un mensaje claro: no habrá confrontación en las urnas, ni en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) ni en las generales ni por dentro ni por fuera. Palabras más, palabras menos, les pidió a los parlamentarios que trabajen para el Presidente y la vicepresidenta de la Nación. De hecho, los mandó a hacer campaña a los barrios con la mirada puesta en llevar votos para la administración nacional.

El mensaje y la charla en torno a las elecciones se debió a que algunos dirigentes le habrían sugerido a Jaldo pelear en los comicios con lista propia. Les habría dicho que no. Esa postura de no participar en las papeletas tendría el aval de gran parte del plantel jaldista, que entiende que si el manzurismo se impone holgadamente en las urnas el logro será capitalizado por el gobernador. Y que si pierde, la culpa será del jaldismo. Ante ello, entienden que la orden de Jaldo posee cierta lógica: le mostramos al Presidente que trabajamos por su proyecto y después la responsabilidad del resultado es de Manzur.

Mientras ensayan esa estrategia no-electoral, están a la espera de que aparezca alguna mediación nacional, que termine forzando a que se cuele algún nombre jaldista en la lista oficial. Parece difícil que ello suceda. Sin embargo, el vicegobernador podría viajar otra vez a Buenos Aires la semana próxima para hablar con el entorno cristinista. ¿Le ofrendará las pintadas con el nombre de la vicepresidenta junto al suyo como tributo?

En el encuentro entre jaldistas (se repetiría el miércoles próximo) también se habló sobre la relación con los peronistas del bloque leal a Manzur. Hay un atisbo de que la rabia estaría pasando, al menos la de la etapa de “morder” al que pase al lado. Habría habido un consenso en que es prudente que se baje la espuma del conflicto y hasta cabría la posibilidad de que Jaldo restituya parte del personal que dejó cesante a sus otrora aliados. No se sabe cuántos ni cuándo, pero los legisladores manzuristas recuperarían colaboradores. Respecto de este tema, la gran cantidad de contratos dados de baja en las comunas -supuestamente por afinidad con el vicegobernador- habría sido otro de los temas en discusión. Algunos dicen que son más que los 1.100 que quedaron fuera de la Cámara.

Al ritmo del jefe

La Legislatura se mueve al son de la interna oficialista. La preocupación por las elecciones y por cómo quedará parado el jaldismo difiere las cuestiones netamente parlamentarias para que sean resueltas más adelante. Sin embargo, en la reunión de ayer se plantearon dos cuestiones. Está la intención real de insistir con un par de las leyes que fueron vetadas por el Poder Ejecutivo. Se analizará la cuestión legal de las normas, se buscará consenso con el resto de las fuerzas políticas y, si dan los números, le dirán al Gobierno que esas leyes deben ser puestas en vigencia. No será ahora, sino más adelante, cuando el termómetro de la interna marque fiebre.

Tampoco se resolverá en lo inmediato qué hacer con el informe del ministro de Educación. Las facciones radical y republicana de la oposición no tienen dudas de que se debe descalificar el informe que Juan Pablo Lichtmajer ofreció en el recinto. El jaldismo, en su mayoría, entiende lo mismo, pero terminará de definir qué hacer la próxima semana. No habrá sesión al menos por dos semanas. ¿Se aguarda saber qué podría pasar con las listas? La hostilidad o la paz dependen de gestos electorales.

Con el caballo del comisario

En medio de la “movilización” jaldista, el oficialismo legislativo observa tranquilo el berenjenal de los ex compañeros de bloque. Los manzuristas entienden que el jaldismo resigna cada vez más espacios, que gana en lejanía con el mundo peronista y que se lo cubre un invierno alejado del calor del poder del que goza el gobernador. Manzur no deja de exhibir que está en la mesa chica del Gobierno nacional y que con ese apoyo no necesita de los que miran con cariño a su vice. La foto de ayer con Alberto Fernández vale más que mil palabras. Por eso no dejan de repetir que Jaldo se equivocó, que adelantó los tiempos y que irá sufriendo una pérdida de dirigentes sutil pero continua, que lo hará llegar con poca sangre a 2023. El manzurismo apuesta a dejar anémico de poder al tranqueño sin que prácticamente perciba ese hilo rojo que -afirman- fideliza cada vez más al peronismo en torno a Manzur.


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