Samid violó la prisión domiciliaria y fue echado de un restaurante - LA GACETA Tucumán

Samid violó la prisión domiciliaria y fue echado de un restaurante

El “rey de la carne” compartía la mesa junto a dos hombres cuando fue increpado por otros comensales.

21 Jun 2021
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Alberto Samid, empresario de la carne. FOTO ARCHIVO LA GACETA

Alberto Samid, quien debería cumplir prisión domiciliaria, fue echado este mediodía de un restaurante, donde se encontraba almorzando con dos amigos.

Se fue porque otros presentes notaron su presencia y empezaron a increparlo en voz alta.

“Vergüenza le tiene que dar”, le dijo una mujer que se encontraba en el mismo local gastronómico, al iniciar un video que circuló en redes sociales y que lo muestra a Samid, durante el almuerzo.

“¿Dónde tiene la tobillera?”, lo cuestionó la misma persona, que a su vez lo filmó, cuando “el rey de la carne” ya decidió retirarse de la mesa que compartía con otros dos hombres.

“Que se vaya”, “Andate, chorro”, “Por vos estamos así” fueron algunos de los gritos que se escucharon en el restaurante, antes de que Samid abandonara el local sin decir una palabra. Sus acompañantes se retiraron tras él, llevándole la campera que se había olvidado.

Todavía masticando, en silencio y a paso lento se retiró el empresario de la carne Alberto Samid de un restaurante de Ramos Mejía, en el que fue increpado por otros comensales que se dieron cuenta que el hombre incumplía con la prisión domiciliaria en la que se encuentra desde 2019, por un caso de evasión impositiva.

“Estaba trabajando”, se justificó Samid

Un poco más tarde, el propio empresario de raíces peronistas concedió una entrevista a Radio 10 en la que dio su versión de lo ocurrido. Durante la charla aseguró que “estaba trabajando”, ya que desde la parrilla, que se encuentra a dos cuadras de su casa, lo llamaron para que los provea con “todo lo que pueda” debido a que desde mañana comenzaría un paro en el Mercado Central.

A su vez, negó haber almorzado allí y sostuvo que compartió la mesa junto a dos amigos que le dijeron “vení, Turco, sentate un cachito”, al verlo que él aguardaba a que bajen la mercadería que había llevado hasta el local. “Me senté porque no puedo estar parado, esa parrilla es chiquitita, si hay uno parado no se puede pasar”, comentó.



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