
Reír, distenderse, compartir con amigos, desarrollar la empatía. ¿Quién se imaginaría que todo eso se puede hacer jugando videojuegos? La pandemia y el aislamiento social rompieron el status quo y nos obligaron a adaptarnos a nuevas formas de relacionarnos. Muchos jóvenes encontraron su nicho de encuentro y conexión con el otro en los juegos en línea.
Lejos quedó la idea de que pasar horas en la computadora era sinónimo de improductividad y ocio. La llegada del home office, de la educación virtual, pero sobre todo, la imposibilidad de mirarnos cara a cara o de darnos un abrazo demostraron el poder de la tecnología para subsanar y asistirnos en momentos difíciles. Es allí donde los videojuegos adquieren protagonismo.
“Es como cualquier hobby: te distrae, te genera sentimientos de paz y de calma, y te entretiene. Puede ser la terapia de algunos o el descanso de horas de laburo de otros”, opina Gabriel Kutter, de 21 años, estudiante de Programación, de la UTN, y cuenta que se interesó por los videojuegos gracias a su papá: “Desde chiquito me llevaba a cibers y me compraba consolas (la famosa Sega Genesis o la Family) y me quedó el cariño y la costumbre de jugar. Hoy comparto esos momentos con mis amistades, todos los días nos conectamos y jugamos”.
Además, cuenta cómo esta actividad lo ayudó a atravesar problemas personales: “Cuando estaba deprimido, encontraba mi refugio y mi despeje mental en los videojuegos, era cuestión de tener la voluntad de sentarme, prender la computadora y las horas que pasaba me hacían olvidar cómo me sentía”.
En momentos cuando la rutina agobia, el estrés empieza a invadir o simplemente se extraña la charla con amigos surge, sin meditación alguna, la idea de calzarse los auriculares, mandar un WhatsApp y proponer una partida.
“Los juegos siempre te enseñan algo y al final del día terminás usando lo aprendido, ya sea algo de historia o alguna experiencia de vida”, añade Emiliano Martínez, estudiante de Artes visuales de la Facultad de Artes de la UNT. también de 21 años. Explica que con los videojuegos logra distraerse de sus problemas y del estrés que le causan cuestiones como el cursado de la facultad, el trabajo o alguna mala experiencia del día. “Jugar siempre te levanta el ánimo y es algo realmente satisfactorio”, asevera.
En esta línea, Lucas Vega, alumno de Mantenimiento Industrial, de la UTN, agrega: “A veces sufro un poco de estrés por la facultad, pero con los videojuegos se me pasa. Es como despejarse”.
Desconectarse conectados
Vega coincide con muchos jóvenes: los juegos en línea permiten desconectarse del día a día. Sí, resulta paradójico: ¿cómo, en medio de una vida dominada por las pantallas, algunos encuentran respiro en seguir conectados? Es posible.
“Conocés gente nueva, jugás con tus amigos y la pasás bien”, asegura y destaca la importancia de la energía que se percibe en medio del juego: “Hablamos de todo, no todo gira exclusivamente en torno del videojuego, también salen temas de cocina, fútbol, trabajo”.
Ejercitar los soft skills (habilidades blandas) es otra de las ventajas que algunos encuentran en esta actividad. Intercambiar puntos de vista, resolver problemas en equipo, poner en práctica la creatividad y administrar el tiempo de forma eficiente son algunos de los retos que se proponen.
Ignacio González, estudiante de Medicina, explica que en un principio tomó los juegos solo como un recreo de sus obligaciones cotidianas, pero, con la pandemia, esta actividad cobró mayor importancia y protagonismo en su vida, dado que le permite socializar con otros.
“Jugás con amigos y, aunque la comunidad muchas veces es tóxica, cuando jugás con amigos te reís demasiado. Es otra forma de socializar, que en mi caso se profundizó tras la cuarentena”, relata.
Preferencias
Entre los juegos más elegidos por los tucumanos se encuentran los MOBA (Multiplayer Online Battle Arena, en inglés) donde el favorito es League of legends, le siguen los de acción y estrategia como Battlefield, Call of Duty, Valorant y The Division y finalmente se encuentran los de aventura como Tomb Raider, God of War y Horizon.
“Son mis preferidos porque es mi forma de compartir con amigos y de competir entre nosotros sanamente para ver nuestro crecimiento dentro del juego. Además, me gusta sentirme bajo presión y tener que encontrar estrategias o coordinar con mi equipo para salir victoriosos”, señala Kutter. Martínez, que opta por la aventura, indica que siempre le atrajo la idea de explorar mundos nuevos: “los juegos siempre te hacen viajar a lugares desconocidos y eso, en conjunto con el arte, que siempre se muestra en los juegos es algo que me llama mucho mi atención”, finaliza.
(Producción periodística; Guadalupe Pereyra)







