Unos 1.200 agentes están asignados a 400 custodias por violencia de género - LA GACETA Tucumán

Unos 1.200 agentes están asignados a 400 custodias por violencia de género

El Observatorio de las Mujeres y Violencias por Razones de Género recibió a 750 mujeres este año. Por la cuarentena, muchas quedaron encerradas con sus agresores. En lo que va del año, hubo más de 100 femicidios en Argentina, que dejaron huérfanos a 80 niños.

21 Jun 2021 Por Valeria Totongi
2

Violencia verbal, física y psicológica, hostigamiento, persecución, amenazas, peligro para la vida propia o la de los seres cercanos, todas estas son razones por las que una mujer puede pedir ante un juez medidas para protegerse de un violento, que en la mayoría de los casos es su pareja o ex pareja. “Me persigue y no quiere entender que terminamos”, “dice que me va a quitar los chicos, y que no los voy a poder ver más”, “llama a mi trabajo o se para en la vereda, cuando es mi horario de salida”, “dice que se va a matar si me ve con otro”, “me insulta, me amenaza y le tengo miedo”, son relatos que escuchan casi a diario funcionarias e integrantes de las organizaciones que asisten o trabajan con mujeres en situación de violencia.

La violencia contra las mujeres ya tenía proporciones epidémicas y era un problema social y de salud antes de que se desatara la pandemia de coronavirus, hace ya más de un año. Así lo afirmó, en 2013, hace ocho años, la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta otra pandemia, empeoró durante el confinamiento, no sólo en Argentina, sino en todo el mundo

“En lo que va del año 2021, hemos recibido más 750 mujeres y realizado más de 3.800 intervenciones de acompañamiento psicológico, social, legal; resguardo en evaluaciones de riesgo; repatriación de mujeres en situación de violencia a sus provincias de origen, inclusión a programas y espacios grupales propios y la inscripción a programas nacionales como el Potenciar Trabajo y Acompañar; siempre en el marco de un abordaje integral”, relata Verónica Ale, del Observatorio de las Mujeres y Violencias por Razones de Género, que actualmente depende de la Secretaría de las Mujeres, Géneros y Diversidad del Ministerio de Desarrollo Social.

Actualmente, hay un total de 400 custodias policiales domiciliarias por violencia de género solamente en San Miguel de Tucumán. “Eso implica muchísimos policías afectados todos los días e indica el altísimo nivel que tiene este tipo de violencia en Tucumán”, dice el subsecretario de Seguridad de la Provincia, José Ardiles.

El año pasado, con el aislamiento, se notó el incremento de las denuncias. Y este año, esa tendencia se mantuvo. Con las pulseras electrónicas que dan aviso si el agresor no cumple restricción de acercamiento pasa algo parecido: no son suficientes. “En su momento se entregaron 75 pulseras, y hemos pedido 100 más”, dice Ardiles. Son pulseras duales, que están vinculadas: una la víctima y otra el acusado. Si detectan una cercanía menor a la permitida, alertan al 911 para que tome intervención la policía.

El comisario está preocupado por la cantidad de custodias domiciliarias porque “es personal que se sustrae de la prevención de la delincuencia”. “Son 400 casos, que insumen tres efectivos (1.200 hombres afectados a custodia), en tres turnos, de 24 por 48 horas, en la casa de una vìctima de violencia de género”, dice. Una custodia se establece a partir de una orden judicial, es temporal (la primera suele ser por 30 días) y luego se reevalúa si hace falta que continúe. Como la problemática de fondo, en la mayoría de los casos, no se soluciona, de más está decir que siempre se pide que no se retire la custodia.

El deber de diligencia de las fiscalías no se agota con el dictado de la orden. Ante la noticia de que la consigna policial no se está cumpliendo, se debe dar aviso al juez o jueza y a la fuerza de seguridad correspondiente para que se haga efectiva la medida de protección.

En su Guía de actuación, la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM) indica que la consigna policial en el domicilio de la víctima de violencia (establecida en la Ley Nacional 26.485 se debe ordenar sólo en los casos en los que existe un alto riesgo para su integridad o la de su grupo familiar, “durante el tiempo mínimo necesario para neutralizar ese riesgo (por ejemplo, localizar y detener al agresor)”. Se trata, dice la Guía, de una medida excepcional porque afecta el desarrollo de las actividades normales de la víctima y la obliga a restringir sus desplazamientos para estar protegida. No es una solución al problema de la violencia.

Para quien está aislada con el agresor, las medidas de confinamiento por la pandemia son la materialización de una pesadilla. En estos casos, las restricciones de circulación no se aplican, si la mujer necesita salir para hacer una denuncia.

Definiciones: amenazas, control y presiones para tener sexo también son formas de violencia de género  

La violencia hacia las mujeres no se limita a la violencia física. También incluye, entre otras, la violencia psicológica, sexual, económica, mediática y patrimonial. En la Ley Nº 26.485, por violencia contra las mujeres se entiende “toda conducta, acción u omisión, que -de manera directa o indirecta-, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal” (artículo 4°).
“Quien toma la decisión de cortar un vínculo de pareja, atraviesa por una serie de procesos emocionales, legales y de reorganización familiar que implica muchos cambios y toma de decisiones. Cuando además quien atraviesa esa separación, vivió situaciones de violencia; se suma sentimientos de no tener alternativas, una autoestima muy deteriorada, el miedo a salir lastimada, las limitaciones de dinero o de un lugar para vivir, sentir riesgo de vida hacia uno mismo o hacia las personas más queridas”, explica Verónica Ale, del Observatorio de las Mujeres y Violencias por Razones de Género. La violencia no es al azar ni suele producirse de un día para el otro. “En el 85 % de los casos, la persona agresora es la pareja o ex pareja; y ese vínculo previo puede incluso haber sido por momentos bueno; por lo que los hijos en común, las historias de vida compartida o el miedo a perjudicar al otro; perpetúan situaciones que pueden agravarse y desencadenarse formas graves de violencia”. La máxima expresión de estas violencias es el femicidio, pero hay algunos indicadores de que la gravedad de la situación requiere de una intervención decidida. “Es importante detectar situaciones de riesgo; tener en cuenta indicadores que dan cuenta de que la mujer está en un peligro mayor. La presencia de armas, amenazas de muerte, consumo problemático, incumplimiento de medidas o incremento de la intensidad y frecuencia de violencias nos tienen que alertar y debemos pedir ayuda”, señala la funcionaria.
El Observatorio, dice, funciona como un espacio de escucha y contención, brinda información sobre los posibles recursos disponibles y las herramientas legales con la que puede contar; además de trabajar con las mujeres en como sostener esas herramientas y recursos.

Datos y cifras de la OMS

- La violencia contra la mujer -especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual- constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres.

- Las estimaciones mundiales publicadas por la OMS indican que alrededor de una de cada tres (30%) mujeres en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida.

- La mayor parte de las veces el agresor es la pareja. En todo el mundo, casi un tercio (27%) de las mujeres de 15 a 49 años que han estado en una relación informan haber sufrido algún tipo de violencia física y /o sexual por su pareja.

- La violencia puede afectar negativamente la salud física, mental, sexual y reproductiva de las mujeres y, en algunos entornos, puede aumentar el riesgo de contraer el VIH.

- La violencia contra la mujer puede prevenirse. El sector sanitario tiene una importante función que desempeñar para proporcionar atención integral de salud a las mujeres que sufren violencia, y como punto de entrada para derivarlas a otros servicios de apoyo que puedan necesitar.

Pedir auxilio

Es importante pedir ayuda, tener a mano teléfonos de emergencia, como el 144 o el 911. La denuncia puede hacerla la persona que está sufriendo violencia o quien conozca de estas situaciones.  

Teléfonos

El Observatorio de las Mujeres y Violencias por Razones de Género funciona, de lunes a viernes de 8 a 18, en el Hospital Centro de Salud (avenida Avellaneda 750. Se puede llamar al teléfono 4522443, y -para atención en crisis después de las 18, los fines de semana y feriados- al celular 156004978

Al 144, vía Whatsapp

Atención, asesoramiento y contención para situaciones de violencias por motivos de género, las 24 horas, de manera gratuita y en todo el país.



Comentarios