Educar al soberano (con adecuaciones) - LA GACETA Tucumán

Educar al soberano (con adecuaciones)

18 Jun 2021 Por Álvaro José Aurane
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“No hay suspensión de las pruebas Aprender: hay una readecuación”, explicó el ministro de Educación Nicolás Trotta, luego de que los agentes desinformadores de la oposición, Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta, dijesen malintencionadamente que no iba a haber instancia evaluativa durante este año. Tras la tajante desmentida, eso sí, vinieron explicaciones algo menos concisas. Lo cual es comprensible: la Casa Rosada, últimamente, se la pasa haciendo aclaraciones (desde los dichos que supieron adjudicarle a Joe Biden, y que él no había dado, hasta el escándalo de las vacunas “vip”, que el Ministerio de Salud sí había dado) y llega un momento en que el ejercicio se torna agotador.

El Gobierno nacional argumentó que se aplicarán las evaluaciones estandarizadas, pero que ellas sólo serán un elemento más entre una variedad de “enfoques”, “instrumentos” y “componentes” que harán posible el abordaje de las diferentes facetas de la educación escolar, en especial dado el contexto de la cuarentena más larga del mundo. Todo ello (sea lo que fuere que signifique) forma parte, además, del Plan Nacional de Evaluación 2021-2022. Es decir que los resultados se conocerán el año que viene.

“Nos preocupa y nos ocupa contestar qué se aprendió en este tiempo excepcional de pandemia”, dijo Trotta en una entrevista con la emisora porteña Radio con vos. Y, de toda la maraña de dimes y diretes entre el oficialismo y la oposición, esa es la clave acerca de por qué hay que barajar y dar de nuevo con las pruebas Aprender.

Geografía

Lo primero es desterrar el prejuicio gorila de que el oficialismo no quiere hacer público el desastre educativo que significó el cierre de las escuelas en el año de las elecciones. En todo caso, sí existe la democrática decisión de no “marcar” socialmente a nuestros niños y jóvenes como personas que han perdido un año de conocimientos (y se va la segunda, dirían los Tucu-Tucu). De la misma manera que durante la anterior experiencia kirchnerista se propuso dejar de medir la pobreza porque eso “estigmatizaba” a los sectores más vulnerables. Es que los enemigos del movimiento “nac&pop” jamás vieron un pobre y no saben que lo peor de la exclusión social consiste en que te ubiquen bajo la línea estadística de la pobreza. Lo de no tener para comer es lo de menos… Porque (y aquí la empatía llevada al paroxismo), los pobres no saben que son pobres hasta que se los dice el Indec. De igual manera, los chicos no se van a dar cuenta de todo el conocimiento que perdieron si no los someten a una evaluación. Digamos todo, compañeros…

Pero, en realidad, ese es sólo el “espíritu” de la readecuación de las pruebas Aprender. Hay razones operativas ineludibles animando el cambio. Sólo los necios pueden negarse a entender que se necesitan nuevas herramientas evaluativas porque “lo que se aprendió” durante esta pandemia es revolucionario respecto de los contenidos educativos tradicionales, que han quedado vetustos, cuando no completamente desautorizados. El conocimiento ha adelantado etapas a una velocidad vertiginosa durante la cuarentena. El primer síntoma es el negacionismo: abundan los que rechazan las nuevas certezas. “No se puede creer”, rezongan. Pero, como supo enseñar Juan Domingo Perón, la única verdad es la realidad. Y hay un gobierno de científicos para probarlo.

Por caso, los mapas políticos de la Argentina quedaron viejos. En los últimos meses, surgió una nueva región en nuestro país. Y de repente, en la última semana, desapareció. Se trata del Área Metropolitana de Buenos Aires. En abril, el presidente Alberto Fernández dictó un DNU que mandaba cerrar las escuelas de la Ciudad Autónoma porque eso mismo estaba haciendo la provincia con sus establecimientos. Se argumentó entonces que el AMBA es un conglomerado que se comportaba como un solo territorio a los fines epidemiológicos. Rodríguez Larreta fue a la Corte, obtuvo una cautelar, mantuvo las clases y, luego, el superior tribunal le dio la razón. Fernández, la vicepresidenta Cristina Kirchner, el titular de Diputados Sergio Massa y el gobernador bonaerense Axel Kicillof realizaron un acto para repudiar el fallo: a los jueces y a los opositores no les importaba la salud del pueblo, coincidieron en denunciar.

Pero hace unos días (por pura coincidencia, junto con las encuestas que los dan perdidosos en la provincia, con el cierre de escuelas como principal reproche), la Nación dice que, según los datos de la evolución de los contagios, las escuelas del conurbano pueden abrir, pero las de la Capital Federal tienen que cerrar. Así que ya no hay unidad geográfica para las decisiones sanitarias. Y, lo más importante a los fines evaluativos: un territorio se define por lo que digan los sondeos de opinión. Demografías y accidentes geográficos son excusas imperialistas.

Ciencias Sociales

Dicho sea de paso: ni siquiera hay un planisferio con el cual tomarle un examen a los chicos. La cartografía que se puede conseguir hoy quedó vieja la semana pasada, cuando el jefe de Estado argentino reveló que aquí es Europa. Por ende, el océano que baña nuestras costas se divide entre Atlántico Norte, Caribe, y Atlántico Norte Bis. OTAN, allá vamos…

Por las mismas razones, ¿cómo calificar hoy la prueba de un chico que anota que la actual Argentina estuvo originalmente pobladas por diaguitas, calchaquíes, lules, guaraníes, aymaras, atacamas, tobas, mocovíes, ranqueles, tehuelches, comechingones y onas (para nombrar sólo una docena)? Habría que aplazarlo, pero no es su culpa que no les enseñasen antes la verdad. Aquí, sabemos ahora, nuestros verdaderos pueblos originarios eran pelasgos, tracios, etruscos, ligures, galos, íberos, lusitanos, aquitanos, germanos, celtas y pictos. Y (para completar la docena) cualquier cantidad de hunos: donde pisan no vuelva a crecer ni la soja.

Instrucción Cívica

En los últimos días también surgieron novedades para recapitular todos los contenidos de Construcción de la Ciudadanía (“Instrucción Cívica”, para los que pintan canas). Una “investigación” ha dejado expuesto el oscuro entramado de la organización política de los grupos conservadores de la Argentina. “La Reacción Conservadora” hace una lista de partidos, referentes políticos, dirigentes sociales, tuiteros, “influencers” y hasta “amigas” y novias, exhibiendo nombres, vínculos y fotos. Queda claro que los conservadores deben ser identificados (aunque buena parte nunca ocultó su condición) y ubicados en el mapa, para que el pueblo sepa quiénes son y donde están. Y, sobre todo, para que quede en claro que son “los malos”, cosa que ni en el propio peronismo sabían hasta hace apenas cuatro décadas. El camino para el retorno de Perón a la Argentina, y para su tercera presidencia, tiene como un protagonista central al Frente Justicialista de Liberación (Frejuli), que celebra una alianza con el Partido Conservador Popular. El líder del PCP, el hacendado Vicente Solano Lima, fue vicepresidente de Héctor Cámpora en 1973. Claro está, explican fuentes del movimiento que lidera Máximo Kirchner, eran “conservadores” de nombre, pero se apellidaban “populares”.

La página web donde era exhibido el informe en cuestión, “LaReacciónConservadora.net”, ya no está disponible. Por supuesto que el gorilaje agazapado salió a hablar de “persecución ideológica” y “policía del pensamiento”, así como a trinar que el kirchnerismo proclama combatir el fascismo con métodos fascistas. Pero en realidad, se estaría tratando de completar la geografía de las ideologías argentinas con los otros “malos” de la película: los liberales. Porque al movimiento nacional y popular les caen mal ambos bandos por igual. El inconveniente que se estaría presentando a esta hora es que no estaría quedando muy mucho territorio nacional libre de estas amenazas. Pero desde la Casa Rosada habría llegado la arenga para avanzar con “LaReacciónLiberal.net”: “Si Alberto, la semana pasada, achicó la Patria Grande Latinoamericana al proclamarnos territorio europeo de ultramar, ¿qué problema hay con encoger la patria chica?”. Educar al soberano no es una tarea para remilgados.

Relaciones Internacionales

Huelga decirlo: si cambian los mapas geográficos, también cambian los mapas conceptuales. En la Argentina hay verdaderos colectivos sociales convencidos de que todas las dictaduras son malas. Sin embargo, la política exterior argentina viene a “readecuar” ese concepto: al parecer, las dictaduras de izquierda no son “tan” malas.

En marzo, el Gobierno resolvió que la Argentina deje el Grupo de Lima, foro de 12 países que estableció mecanismos de presión política y económica sobre el régimen de Nicolás Maduro (acusado de violar los derechos humanos) para que Venezuela vuelva a las elecciones libres y transparentes. Es que, a diferencia de las criminales e imperdonables dictaduras de derecha, en las dictaduras de izquierda los asesinatos (8.000 en Venezuela según el informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, elaborado por la ex presidenta chilena de centroizquierda, Michelle Bachelet), con el tiempo, se “solucionan”. O en palabras de nuestro jefe de Estado el mes pasado: “El problema de los derechos humanos en Venezuela fue desapareciendo”.

Con coherencia de hierro, esta semana la Argentina se abstuvo de condenar en la Organización de Estados Americanos la ola de arrestos de opositores desatada por el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua. El país quedó a contramano de todos los socios del Mercosur, entre 26 naciones que condenaron el atropello. Lo que ocurre es que, en realidad, Ortega sólo está haciendo cumplir las normas. ¿Cómo se llama la ley con la cual todo nicaragüense es libre de hacer cuanto quiere, menos de oponerse al gobierno? Ley de Defensa de los Derechos del Pueblo a la Independencia, la Soberanía y la Autodeterminación para la Paz. Así las cosas, lo de Ortega ni “dictadura” debe ser…

Lógica

Como si no bastara semejante cambio de paradigmas, falta sumar a “lo aprendido durante la pandemia” las particularidades que aporta cada provincia. En Tucumán, por ejemplo, el lema “todos unidos triunfaremos” no es justicialista, por más de que se encuentre en la Marcha de los Muchachos Peronistas. Por el contrario, es por estas horas una suerte de utopía opositora. No sólo es una proclama: se convocan a reuniones con el convencimiento de que integrar una sola propuesta es posible. Es decir, que aunque tienen orígenes, ideologías y -sobre todo- intereses contrapuestos, es posible amalgamar a FR, la Democracia Cristiana, el Partido de la Justicia Social, la UCR, la Coalición Cívica y el PRO. De derecha a centro izquierda, todos juntos en una armónica sintonía. Sin importar que, por cuestiones meramente coyunturales, Juan Manzur y Osvaldo Jaldo ni siquiera pueden llamarse por teléfono.

Queda claro que las pruebas Aprender, necesariamente, tenían que ser readecuadas. Dicho de otro modo, con semejantes bachilleres en el poder político argentino, hay que animarse a aplazar a un estudiante porque equivocó un concepto…

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