SÓLO QUEDÓ LA HUELLA. Hurtaron vías y durmientes en San Andrés.
“Miren muchachos lo que hacen estos hijos de p… Esto le duele en el alma al ferroviario. Estas son las venas del ferrocarril: por aquí circulan los trenes y nuestra sangre ferroviaria. Es un dolor ver todo esto, y todo por la falta de seguridad, de control”. El lamento de se escucha en un video que se viralizó esta semana en las redes sociales. El hecho que denuncia el hombre que describe la situación es el robo de 300 metros de las vías y otros elementos de un puente de la línea Central Córdoba, en el tramo que conecta San Andrés con Pacará.
Según la hipótesis de la Policía, que arrestó a cinco sospechosos, los autores serían los mismos que destruyeron y robaron elementos de la estación San Pablo y que desguazaron tres vagones en las vías que lindan con el barrio Los Chañaritos, al sur de la capital.
La seccional 9ª, además, secuestró tres camionetas que quedaron a disposición de la Justicia Federal. “Miren los tramos, están cortados. El tren ya no tiene paso por este puente”, se oye hacia el final del video, mientras la persona que lo graba señala los restos metálicos que quedaron de la estructura. Ese puente ferroviario cruza el río Salí.
“Constantemente están ocurriendo estos robos. Hay compañeros que tienen hasta identificados a los ladrones. Vamos a denunciarlos a la comisaría y no pasa nada, porque por ahí los arrestan, pero después la Justicia los libera. Reconstruir esto es una obra carísima, es un trabajo que se pagará en dólares (por los materiales) y que seguramente se hará a través de licitaciones”, señaló una fuente ferroviaria que sintetizó la situación en una entrevista, pero que pidió el anonimato.
Hubo una época en la que los trenes tenían protagonismo en el transporte diario de pasajeros de nuestra provincia. La situación actual es otra. Antes de la pandemia, la línea ferroviaria que conecta Tucumán con Buenos Aires sólo realizaba un viaje a la semana. A las vías que corren paralelas a avenida Sáenz Peña y Brígido Terán, en San Miguel de Tucumán, las tapó el pavimento. Otras, cómo la que bordean la avenida Bernabé Aráoz, fueron ocupadas progresivamente por los asentamientos de emergencia, hasta dejar apenas un pasillo por el cual una locomotora circula rozando paredes de construcciones precarias.
Las estaciones de pasajeros en la capital, que fueron fuente de trabajo hasta mediados del siglo XX, al igual que sus galpones, quedaron abandonados por años, hasta que en el último tiempo empezaron a mutar en otros espacios públicos: algunos fueron convertidos en centros culturales como el Ingenio Cultural (Sáenz Peña al 200) o el Juan B. Terán (Marco Avellaneda al 400). Otro caso es el de la ex estación El Provincial, cuyo edificio de Roca al 700 está siendo recuperado, pero para que reabra como un centro gastronómico.
Algunas estaciones sencillamente desaparecieron. Por caso, de la Lavaisse (Bernabé Aráoz y Fortunata García) no quedó ni un ladrillo.
“El kirchnerismo, desde que llegó al gobierno, paralizó las obras de las etapas Talavera - Metán y el acceso a Tucumán por ramal C8 del Belgrano Cargas y Logística (BCyL), que eran parte del contrato que llevamos adelante en los cuatro años de gestión de Guillermo Dietrich (ex ministro de Transporte de la Nación) mediante el contrato con CMEC (China). Ese contrato, que tenía previstos 1.600 kilómetros de vía nuevos a aproximadamente U$S 1.600 millones (U$S 1 millón por kilómetro) incluía vía nueva, durmientes de hormigón y rieles pesados con sujeciones dinámicas”, detalló el legislador radical José Ricardo Ascárate, quien durante el gobierno del ex presidente Mauricio Macri (2015-2019) fue subsecretario de Infraestructura del Plan Belgrano, que ahora se llama Norte Grande.
“Con ese contrato se realizó, además, la compra y provisión de 1.000 vagones y de 42 locomotoras nuevas para BCyL. Además se trabajó en el ramal Central Córdoba, desde García Fernández hasta Deán Funes, en la reparación de vías existentes a un costo de U$S 200.000 por kilómetro. En este caso sólo se repararon y cambiaron rieles; también se renovaron unos 200 durmientes de madera por kilómetro”, agregó el parlamentario.
Según Ascárate, desde la asunción del presidente Alberto Fernández se paralizaron las obras ferroviarias y disminuyeron las cargas en favor del sistema de transporte de larga distancia por ruta, mediante camiones. “La relación de costos por tonelada transportada es 2 a 1”, señaló, siendo el transporte ferroviario el más económico. “Para recuperar el ferrocarril hay que sostener la política de Dietrich a largo plazo… no se puede seguir haciendo discursos y el juego a Hugo Moyano (presidente del gremio de Camioneros)”, sostuvo.
Ascárate concluyó planteando otra preocupación. “Los talleres de Tafí Viejo van camino a quedar aislados, pues el ramal Central Córdoba, al norte, está intrusado en Benjamín Paz; y al sur está intrusado en San Andrés, Leales y Simoca. Se realizan las denuncias y no se obtienen los desalojos. Un caso paradigmático es la intrusión en la zona de Pozo de Vargas, hasta la Curva de Los Vega, que dejaría aislados a los talleres definitivamente”, finalizó.
Opinión: no es negocio venderlos para fundición
Gerardo Andriani, el encargado de una fundición de acero de nuestra provincia, considera que es poco probable que estos daños y robos se generen para comercializar el material robado de las vías y los durmientes. “Es inviable. comprar un riel nuevo, que se elabora en China o Brasil, estimo que no vale menos que $ 350 o $ 400 por kilo de ese material (acero). En una fundición, que somos pocas las que quedamos en el país, el kilo de ese material se paga entre $10 y $15. No tiene sentido que alguien realice semejante trabajo delictivo y se arriesgue a ser detenido por tan poco”, explicó el empresario. Andriani consideró que muy dificilmente alguna empresa de ese rubro reciba algo así. “Como chatarra, hay abundancia de ese material. Ni siquiera en Buenos Aires, donde los trenes tienen una presencia mucho mayor, ocurre esto”, analizó. Según su criterio, los materiales robados en ramal de Central Córdoba, podrían haber sido pretendidos para la construcción. “Es el único uso que se me ocurre, que utilicen el acero y los durmientes para la construcción de ranchos precarios, y como segunda opción no voy a descartar que pueda existir algún chatarrero que les compre esas cosas, pero por lo que se paga esa chatarra, me parece muy difícil”, concluyó.








