POR LAS GÓNDOLAS. REUTERS
La mayor preocupación de las personas se divide entre el recrudecimiento de la pandemia y la inflación. De hecho, el 40% de los encuestados por el Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano (Copub) elige el aumento de precios minoristas como el dato más inquietante de la coyuntura; el 31% opta por la COVID-19, y el 15% escoge como su mayor preocupación la espera por acceder a la vacuna contra el Coronavirus.
Al respecto, al 52% de los participantes del sondeo académico le da lo mismo aplicarse cualquier vacuna, no así al 31%. Y que puestos a elegir, el 42% prefiere la vacuna de Oxford/AstraZeneca; el 38% lo hace con la Sputnik V, desarrollada por Centro Nacional Gamaleya de Epidemiología y Microbiología de Rusia, y el 20% elige la Sinopharm, del Instituto de Productos Biológicos de Pekín, República Popular China.
“Los resultados indican que las cuestiones económicas y las referidas a la pandemia son las que concitan las mayores preocupaciones de los encuestados. El creciente número de casos y el alarmante aumento de los muertos se combinan con una acuciante situación económica, lo que también se refleja en las respuestas vinculadas con las consultas psicológicas”, explica Orlando D’Adamo, director del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano
A su vez, el 45% de los encuestados afirma que debió recurrir a asistencia psicológica para atravesar la pandemia. En tanto, el 38% declara que aún no lo hizo, pero que analiza buscar ayuda profesional en el futuro, para sobrellevar la situación. Sólo el 15% descarta la consulta psicológica en estas circunstancias, mientras que el 2% restante no manifiesta opinión formada al respecto.
Como complemento, el 45% de los participantes del sondeo admite que la actividad que más dejó de realizar durante la pandemia y, por ende, la que más extraña, es el encuentro con familiares y amigos. El 31% confiesa que lo que más dejó de lado son los controles médicos de rutina; el 13%, las actividades recreativas, y el 11%, los viajes y el turismo.
Por el contrario, el 35% indica que se adapta muy bien al trabajo remoto, y el 29% señala que lo hace bien, aunque prefiere la modalidad mixta, es decir combinada con algunos días en la sede laboral. El 21% sostiene que su adaptación al trabajo desde casa es regular, y el 10% afirma que es mala.








